Más canas que peinar

La tonalidad capilar remite por igual a los años mozos y un poco más allá, también a las variables cotidianas que nos generan fastidio. De esta última tanda hay para repartir, dado que las jubilaciones cerrarán con caídas frente a la inflación. Hacia febrero se calcula que perderían más de 16 % de su poder de compra, escalando casi a un -30 % en los últimos siete años.
Hace 3 años Economía

#Haberesjubilatoriosenpicada #Sieteañosdemalaria

La proyección de los haberes jubilatorios hacia febrero de 2023 indica que vendrá con una importante pérdida del 16,2 % en cuanto a poder adquisitivo. Ya el cierre previsto para el año 2022 representará un 13,5 % menos en remuneraciones para el sector, comparado con los aumentos de precios en bienes y servicios.

En un contexto en el que quedará expresada la continuidad entre la actual y la gestión precedente, al mantener la misma dirección en guadañar la retribución mensual en la franja de los pasivos. Por ello, el economista Claudio Lozano resumió este lunes que “el ajuste practicado por el gobierno de Alberto Fernández sigue afectando el poder adquisitivo de nuestros jubilados”.

En un trabajo para el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, el especialista concluyó que en un escenario “de desaceleración de la actividad económica, caída de los salarios reales y aceleración inflacionaria, la fórmula no logra evitar el recorte del poder adquisitivo de los haberes”. De hecho, cinco de los ocho aumentos a jubilaciones y pensiones que hasta acá fueron dispuestos con la nueva fórmula de movilidad significaron pérdidas para el poder adquisitivo. 

En base a esto, Lozano recordó la propuesta original del IPPYP, en el año 2019, para “establecer un piso por el cual los haberes siempre recibieran por lo menos el aumento acumulado por los precios en el trimestre”. Este “era el modo razonable de cumplir con el compromiso tomado por el Frente de Todos de no permitir un mayor deterioro de los haberes”, rememoró Lozano.

Con dicha proposición desechada, el especialista resumió que “el gobierno de Alberto Fernández agravó el deterioro sufrido por los haberes jubilatorios permitiendo un retraso que hasta diciembre de este año asciende al 13%”. En esta dirección, “la pérdida vivida por la mayoría de los jubilados respecto al 2015 asciende al 28%”, advirtió.

El cálculo realizado por el IPPYP desmorona el estruendo de palabrerío al que apelase la titular del ANSES, Fernanda Raverta, cuando poco más de un mes atrás anunció un piso jubilatorio a partir de los $ 60.000. Junto al ministro Sergio Massa (Economía), la titular del organismo previsional anticipó como un logro este impedimento para que ningún jubilado perciba menos de 60 lucas (si bien la canasta de pobreza cuesta más del doble). 

Por añadidura, Lozano también cuestión el anuncio del plus para jubilados y pensionados, pues “el bono se otorga por un plazo determinado, pero no se integra al haber jubilatorio. Por ende, cuando se da el aumento siguiente, se lo calcula respecto al haber ya retrasado. Razón por la cual el monto del aumento se reduce”.

A lo que agregó el incremento en los haberes más el bono “la pérdida de poder adquisitivo es mayor aún, la caída interanual llega al 18,7 %”, lo que resulta indicativo “que no sólo el gobierno permitió el retraso del haber, sino que además no mantuvo el poder adquisitivo del bono otorgado” en 2021.

De manera tal que si se compara “el haber jubilatorio mínimo resultante del último aumento con la Canasta de necesidades de un Jubilado, surge que el haber mínimo solo cubre el 29,3% de la misma y considerando el bono solo se cubre el 35,1%”.

NdR, 12 de diciembre de 2022.