#Haberesjubilatoriosenpicada
#Sieteañosdemalaria
La proyección
de los haberes jubilatorios hacia febrero de 2023 indica que vendrá con una
importante pérdida del 16,2 % en cuanto a poder adquisitivo. Ya el cierre
previsto para el año 2022 representará un 13,5 % menos en remuneraciones para el
sector, comparado con los aumentos de precios en bienes y servicios.
En un
contexto en el que quedará expresada la continuidad entre la actual y la
gestión precedente, al mantener la misma dirección en guadañar la retribución
mensual en la franja de los pasivos. Por ello, el economista Claudio Lozano
resumió este lunes que “el ajuste practicado por el gobierno de Alberto
Fernández sigue afectando el poder adquisitivo de nuestros jubilados”.
En un trabajo
para el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, el especialista concluyó
que en un escenario “de desaceleración de la actividad económica, caída de los
salarios reales y aceleración inflacionaria, la fórmula no logra evitar el
recorte del poder adquisitivo de los haberes”. De hecho, cinco de los ocho
aumentos a jubilaciones y pensiones que hasta acá fueron dispuestos con la
nueva fórmula de movilidad significaron pérdidas para el poder
adquisitivo.
En base a
esto, Lozano recordó la propuesta original del IPPYP, en el año 2019, para “establecer
un piso por el cual los haberes siempre recibieran por lo menos el aumento
acumulado por los precios en el trimestre”. Este “era el modo razonable de
cumplir con el compromiso tomado por el Frente de Todos de no permitir un mayor
deterioro de los haberes”, rememoró Lozano.
Con dicha
proposición desechada, el especialista resumió que “el gobierno de Alberto
Fernández agravó el deterioro sufrido por los haberes jubilatorios permitiendo
un retraso que hasta diciembre de este año asciende al 13%”. En esta dirección,
“la pérdida vivida por la mayoría de los jubilados respecto al 2015 asciende al
28%”, advirtió.
El cálculo
realizado por el IPPYP desmorona el estruendo de palabrerío al que apelase la
titular del ANSES, Fernanda Raverta, cuando poco más de un mes atrás anunció un
piso jubilatorio a partir de los $ 60.000. Junto al ministro Sergio Massa
(Economía), la titular del organismo previsional anticipó como un logro este
impedimento para que ningún jubilado perciba menos de 60 lucas (si bien la
canasta de pobreza cuesta más del doble).
Por añadidura,
Lozano también cuestión el anuncio del plus para jubilados y pensionados, pues “el
bono se otorga por un plazo determinado, pero no se integra al haber
jubilatorio. Por ende, cuando se da el aumento siguiente, se lo calcula
respecto al haber ya retrasado. Razón por la cual el monto del aumento se
reduce”.
A lo que
agregó el incremento en los haberes más el bono “la pérdida de poder
adquisitivo es mayor aún, la caída interanual llega al 18,7 %”, lo que resulta
indicativo “que no sólo el gobierno permitió el retraso del haber, sino que
además no mantuvo el poder adquisitivo del bono otorgado” en 2021.
De manera tal
que si se compara “el haber jubilatorio mínimo resultante del último aumento
con la Canasta de necesidades de un Jubilado, surge que el haber mínimo solo
cubre el 29,3% de la misma y considerando el bono solo se cubre el 35,1%”.
NdR, 12 de
diciembre de 2022.