#Eltruenoylasombra
#Salondelafama
M.R.
Las
ceremonias un tanto pedorras como el Rock and Roll Hall of Fame, cada tanto, cuando
eluden ponderar bodrios musicales que sólo interesan a las plataformas digitales,
consiguen sacar las castañas del fuego. Esto suele ocurrir si la atención
efectivamente se fija en bandas y artistas que cualitativamente hicieron su
aporte, como fue el caso de Duran Duran,
Eurythmics y Judas Priest este fin de semana.
Es cierto, de
contrabando los organizadores también metieron algo un tanto extraño llamado
Eminem, ya que los gringos saben combinar lo cualitativo con lo manijeado por las
compañías informáticas. Pero además, un pibe como Ed Sheeran que cuenta con
millones de seguidores entre la juventud de estos días y tiene con qué
respaldarlo.
El
guitarrista Dave Evans, mejor conocido como The Edge, fue el encargado de
entronizar al dúo conformado por Annie Lenox y Dave Stewart (Eurtythmics). El
actor Robert Downey Jr hizo otro tanto con el grupo de Birmingham, representado
por John Taylor, Simon Le Bon, Nick Rhodes y el batero Roger Taylor. En tanto,
Alice Cooper presentó a los Judas Priest, con Rob Halford, KK Downing, Glen
Tipton, Ian Hill y Scott Travis.
Los
Eurythmics recibieron aplausos de pie por parte de casi todo el auditorio del
Microsoft Theatre de Los Angeles, al entonar “Misionary man” y “Sweet dreams
(are made of this)”. Duran Duran hizo “Hungry like a Wolf” y el cantante Simon
Le Bon se unió al final de la jornada a Dolly Parton para “Jolene”. Y los Judas
empardaron a una Caterpillar viniendo de frente con “You´ve got another thin
comin”, mezclada con “Breaking the law”.
La particular
mezcla de glamour y feeling tuvo su combinación perfecta con los Duran Duran
sobre el escenario, como en la alfombra roja. El momento emotivo fue cuando
disculparon al guitarrista Andy Taylor por su ausencia, dado que padece un cáncer
de próstata muy complicado.
El “Thunder”
Taylor, por carta, afirmó que de todas formas sentía un profundo orgullo por la
distinción a sus “cuatro hermanos” de la banda, aunque “la música es en sí
misma un honor, algo a lo que todos los artistas que se incorporan esta noche
ya le dedicaron sus vidas”. Dedicación que el guitarrista, con bajo perfil,
supo deslumbrar no sólo con DD, sino también con The Power Station, el
supergrupo que integró en los 80, junto a Rod Stewart en el disco “Ouf of order”,
además de su rol como solista en los albumes “Thunder” y “Dangerous”.
Andy
contrastó que en momento de profundas divisiones, como en la actualidad “la
música es algo que puede superar cuestiones como la raza, la política y el
género. La música une a las personas. Durante los 40 años que llevo trabajando,
llegué a creer que la esencia de nuestro trabajo es esta: logramos que las
personas se sientan mejor consigo mismas”.
Su colega
Steve Stevens, alter ego de Billy Idol, expresó su alegría por el hecho que “Duran
Duran sea incluido en R&RHOF, pero escuchar sobre la batalla contra el
cáncer de Andy realmente consterna”. Por eso, declaró en Twitter que continuará
“enviando pensamientos positivos al amigo”.
Por todo lo
que dejaron estos homenajes en el Salón de la Fama del Rock and Roll, la de
este sábado fue una de esas excepciones que retribuyen cada vibración. El
espíritu del rock imperecedero.
NdR, 6 de
noviembre de 2022.