#Sepulcrosinsantificar
#Cementeriogonzaleño
La conmemoración
de este 2 de noviembre será como para contener el aliento, si uno mira hacia la
región sudeste de la provincia de Salta. Es que junto a la misa por el Día de
los Fieles Difuntos, en Britolandia –ex Joaquín V. González- se alista una
serie de reclamos a la Intendencia lugareña por el descuido y los actos de
vandalismo perpetrados recientemente contra los mausoleos y tumbas más antiguas
ubicadas en la necrópolis municipal.
Una de las
más recientes, la que data de no más de 10 días atrás, desató la indignación
vecinal. El edificio damnificado fue el de la familia Martínez, una de las
consideradas parte de la historia citadina (gracias a la intensidad de su
actividad cívica hacia las décadas del 30, la del 40 y el 50 del siglo pasado),
del que se sustrajeron herrajes y hasta se profanaron los restos de uno de sus
integrantes, ya fallecido un tiempo antes.
Este hecho con
impacto no sólo en lo legal-formal, sino también en lo afectivo, no fue el
único sucedido en el último tiempo. Anteriormente habían sido otras las
construcciones situadas en el cementerio municipal en verse afectadas por similares
actos de violencia, los que ocurren dada la zona liberada por la total ausencia
de seguridad, vigilancia preventiva, iluminación y cercado perimetral.
En cambio, la
atención de las autoridades locales parece no registrar mácula en cuanto a servicios –más que nada, externo- a un
cementerio privado, ligado a un empresario estrechamente vinculado con el
intendente, Juan Domingo Aguirre. Un reducto para el eterno descanso que,
además del costo prohibitivo para el bolsillo del ciudadano promedio, es de
mucha más reciente puesta en funcionamiento.
El fondo de
la discusión, superpuesto al del cementerio municipal, gira a la vuelta del desdén atribuido a la Intendencia por los
antepasados y la historia de esta ciudad. A la cual muchos de los inquilinos de
la metrópoli municipal prestaron su contribución, mediante su actividad,
alrededor de 1920 y de ahí en adelante. Y de manera mucho más real, en
comparación al intento de inocularle una reseña histórica que parece pretender
borrar del recuerdo a los antepasados.
En nuestro
país, el 2N se mantiene vivo particularmente en las regiones del NOA y NEA,
donde en gran parte del siglo XX se dictaba el feriado nacional y las
multitudes se agolpaban para visitar las tumbas de sus seres queridos. Pero en
1976, la Dictadura quitó el feriado y quiso borrar toda memoria de esta
conmemoración. Cualquier evocación en este sentido que remita hacia el sudeste
de Salta, no será aleatoria.
NdR, 1 de
noviembre de 2022.