#Enlapendientesocial #Datosdelaeconomia
La iniciativa
de restituir la esclavitud es la única que, por cálculos de rentabilidad, aún
no fue lanzada por la derecha o los ultra que cumplen ahí el rol de heraldos. Seguramente
no estará lejos tal “propuesta”, apalancada por la imagen destartalada que este
lunes dio el efedetismo con las extensas filas para unos mendrugos o bono de 45
lucas en dos tramos (muchos de ellos, finalmente rechazados por no calificar).
Vos no y vos
tampoco, fue la respuesta que masivamente dieron los empleados de ANSES a los
postulantes para este nanosalvataje, previsto –cuanto mucho- para alrededor de
1 millón de “privilegiados” por su situación socioeconómica desesperante ¿El
resto? Los demás seguirán experimentando con ingresos pulverizados por la
dinámica galopante de los precios de bienes y servicios, en medio de
perspectivas aún peores hacia el año próximo.
El Centro de
Economía Política Argentina resumió el modelo vigente como uno de “crecimiento
sin distribución”, a partir de cifras de la estadística gubernamental (INDEC).
Un contexto en el que “crece la actividad y el empleo pero los ingresos no
acompañan”, sintetizó como para que algún cínico proponga lo de los grilletes,
las cadenas, las barracas y las plantaciones de algodón o tabaco.
Para el
proletariado, indicó el CEPA, la “participación en el ingreso registra una
significativa caída entre el primer semestre 2016 y el primer semestre de 2022:
-6,9 puntos porcentuales”. Si bien, diferenció que “la mayor parte del
retroceso se produjo con Mauricio Macri (2016-2019): 4,8 puntos, es decir, el
70% del total”.
En contraste,
concluyó esta evaluación que “la participación del capital en el ingreso
registra un sustancial incremento entre el primer semestre 2016 y el primer
semestre de 2022: +5,3 puntos porcentuales. Y, a la inversa de lo anterior, fue
en la post pandemia donde se produjo el mayor crecimiento de la rentabilidad
empresarial: 3,5 p.p. (65% del total)”.
En la
medición por rubros, el CEPA precisó que la participación de los asalariados en
Agricultura, ganadería, caza y
silvicultura, “llega a sólo al 14%”. Mientras que en comercio e industria “quedan por debajo del promedio general: 26,7% en
ambos casos” (en la actividad de manufacturas “el ingreso medio real de los
trabajadores de ese sector acumula una pérdida cercana a los 25 puntos desde
2016”)
Tras analizar
otras de las variables, el Centro concluyó que “si se mira la productividad en
el conjunto de la economía se detecta que: el 83% de la mejora en la
productividad laboral de estos últimos 3 años se lo quedaron las empresas”. En
auxilio de este razonamiento, ejemplificó que en el sector de las manufacturas
si se equiparase “el ingreso total de los trabajadores industriales con lo que
les corresponde por productividad no pagada desde 2016 sería de aproximadamente
1,6 billones de pesos en remuneraciones”.
De 2016 hasta
hoy, en el primer trimestre de aquel año con el macrismo en el gobierno los
asalariados aún conservaban 12 puntos por arriba del capital. Aunque “esa
relación se invierte en el primer semestre de 2021 levemente en favor del
capital y se mantiene en valores relativamente equivalentes en el primer
semestre de este año”. Es decir, en 44,4 % para los trabajadores y 45 % para
los empresarios.
En cambio, “si
se realiza el mismo análisis, pero excluyendo el Sector Público, las
inclinaciones de las curvas se muestran similares pero el punto de origen es
sensiblemente más adverso para las y los trabajadoras/es”. Si en los primeros seis
meses del macrismo modelo 2016 el capital andaba con una diferencia a su favor
de 5 %, “en el primer semestre de 2022 se amplía a 16,4 puntos (35,7% RTA y
52,1% EEB)”.
En la
comparación entre el último trimestre
del año 2019 hasta casi el final de octubre de 2022, CEPA remarcó que “la
productividad laboral por puesto subió 14%, mientras que los ingresos reales de
los asalariados solo mejoraron 2%. Es decir, el 83% de la mejora en la
productividad laboral de estos últimos 3 años se lo quedaron las empresas. Esto
significa una transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los
empresarios que se suma a la pérdida por un mayor incremento de precios que de
salarios”.
Una situación
general según la cual vuelve a cobrar valor aquella reflexión del filósofo Luis
B, acerca de que en este país nadie hace la plata trabajando. En estas
coordenadas se entiende el déficit de entusiasmo para ponerle el cuerpo a
lineamientos de política económica e intentar hacer campaña con ellos.
Crédito fotográfico: Infocielo (foto 2).
NdR, 24 de
octubre de 2022.