#Polisemiadelalealtad
#Actosporyparaque
F.P.
Las lealtades
tendrán su conmemoración bajo la influencia de la intersubjetividad impulsada
desde el mismo oficialismo nacional. Aunque este festival de libre albedrío
será infructuoso ante la proyección que el actual será otro año, el tercero con
el Frente de Todos al mando, en que los salarios caerán derrotados en materia
de poder adquisitivo.
Un estudio
del Centro de Economía Política Argentina estableció esta previsión, en la
antesala del doble festejo (triple, según alguna otra lectura) que dividirá
claramente a las distintas fracciones de la coalición gobernante. Desde Plaza
de Mayo, lugar convocado por el sector que discursivamente es más chúcaro, a lo
mejor haya una panorámica en la que el otro grupo tiende más a seguir el “únanse
y no esperen las elecciones del año que viene”, instado por el embajador Marc
Stanley (EEUU), apenas unas semanas atrás.
De acuerdo al
informe del CEPA, lo proyectado para 2022 indica que los asalariados “por
tercer año consecutivo no lograrían recuperar poder adquisitivo”, bajo el
gobierno del FdT. Esta situación se registrará, paradójicamente, en medio de un
“escenario expansivo (que) va acompañado
de un magro derrotero de salarios reales”.
De acuerdo al
estudio elaborado por el equipo de investigación dirigido por los economistas Hernán
Letcher y Julia Strada, los relojes de la economía marcan una mejoría general
(actividad económica, capacidad instalada y creación de empleo), “pero sin
recuperación salarial de lo perdido entre 2015 y 2019”. Un contraste que habilita las conjeturas con
tendencia a empardar la política económica del macrismo con la actual y exhortos como el del representante diplomático
gringo. O ambas cosas a la vez.
En una de sus
conclusiones preliminares, el CEPA apuntó que “durante el menemismo como el
macrismo, empleo y salarios cayeron al mismo tiempo y, en sentido inverso,
durante el kirchnerismo cuando subió el empleo, también subieron los ingresos.
Es decir, en otros momentos se han movido a la par”. Mientras que en “el presente
contexto se ve agravado por una fuerte fragmentación del mercado de trabajo en
su conjunto, y al interior de los registrados”.
El revival de
los años 90 que pareció reinstalarse con el arribo de la ministra de Trabajo,
Kelly Olmos, así como en eventos donde dirigentes libertarios como Ramiro Marra
compartieron el pasado 11 de octubre con figuras del menemismo -Carlos Corach y
Eduardo Menem- no resultan datos menores. Si se analiza que los obreros
registrados y los subempleados/no registrados registraron caídas en el poder de
compra de los salarios, entre los años 2015 y 2022 (-16,3 % y 33,1 %,
respectivamente), aquella alegoría va tomando cuerpo.
En la
consideración del CEPA, “este proceso se asemeja a los años 90: durante el
período entre 1994 y 2001, la caída del salario alcanzó 16,6% para el salario
de las y los trabajadoras/es no registrados y de 2,9% para el salario de las y
los trabajadoras/es registrados privados”. El hilvanado entre la última década
del siglo XX y la actual en el XXI, señala para la media y la mediana salarial
una “dinámica es similar a la de los años noventa: entre diciembre de 1995 y
junio de 2022, el salario real del trabajo registrado se mantuvo constante,
mientras que el salario real del empleo no registrado sufrió una caída de 6,2%”.
La cucarda de
administración peroniana vitoreada por la derecha, exceptuando el puente desde
1974 hasta 1976, lo tiene la gestión menemiana, hoy ponderada por los ultra.
Pero si en algún caso desease torcerse este rumbo podría mejorarse el ingreso
real del proletariado a través de dos líneas de acción: “impulso de bono o
transferencia de ingresos para atender la problemática de la heterogeneidad
salarial entre registrados y no registrados; y la implementación de una suma
fija que se incorpore al salario de las y los trabajadores/as registrados, con
la finalidad de enfrentar la heterogeneidad salarial intra registrados
(incremento de la dispersión salarial)”, resumió el CEPA.
En cuanto a
la changada, la consultora estableció una conjetura que podría explicar
parcialmente la propensión de esta franja etaria hacia propuestas rimbombantes,
léxico violento y vestimenta en tonos oscuros. En el lapso estudiado que fue de
2016 hasta 2019, el sector de los pibes de hasta 24 años perdió un 32 % de sus
ingresos, medidos contra los indicadores generales de precios y servicios.
Esto revirtió
la tendencia registrada entre 2003 y 2015, cuando los jóvenes habían logrado
restaurar velozmente sus ingresos y hasta duplicarlos. Si bien este segmento
social históricamente estuvo expuesto al desempleo y/o la informalidad, en
cuanto a la variable de empleo no registrado “los guarismos no son alentadores:
históricamente el promedio para menores de 24 años fue de 59,5%, y en el último
dato disponible esta franja etaria tiene informalidad del 66,4%”.
Un mapa
bastante útil, propuesto por el CEPA, a fin de develar varias de las razones
que a simple vista parecieran inexplicables. Aunque están sobredeterminadas por
los fundamentos económicos que proveen una línea racional para explicarlos,
pese a que es sabido que esta operación no es de modo automático. Al fin y al
cabo, expresión de las carreteras por las que transitan dos Lealtades.
NdR, 17 de
octubre de 2022.