#Conpreciosenalzapersistentes
El speech de
un 60 % anual y un 5 % por mes para el año que viene constituye el mantra al
que se apegó en estos días el oficialismo nacional, mientras se discute el
Presupuesto 2023 en el Congreso. De lo cual miran con recelo en el Fondo Monetario
Internacional, en tanto que a nivel doméstico los números para octubre
trasladan este temor hacia lo más inmediato.
Es que en lo
que fue la primera semana de octubre los precios en los alimentos escalaron
2,82%, una aceleración de 1,74 punto porcentual en relación con los siete días
previos, de acuerdo con un relevamiento de la consultora LCG. El trabajo
relevado por la empresa dirigida por Guido Lorenzo concluyó que con este alza
semanal, el índice de alimentos y bebidas presentó una inflación mensual de 8%
promedio en las últimas 4 semanas y 8% punta a punta en el mismo periodo.
En este
contexto, la aceleración de la depreciación del tipo de cambio ha contribuído a
impulsar aquellos precios de los productos que mayor sensibilidad tienen a la
suba del dólar, como por ejemplo la carne que ha subido 7,9% en las últimas
cuatro semanas, según LCG. Mientras, el consumo de carne vacuna ha caído a
mínimos históricos.
De acuerdo al
informe que Casa Rosada elevó al FMI, la inflación en 2023 caerá al 5 % mensual
y hacia fines del próximo año se reducirá hasta el 3,5 %. En contraste, el FMI
exigió poner la lupa con lineamientos aún más ortodoxos en cuanto a la política
monetaria y fiscal, dado que entre la primera y segunda revisión del acuerdo
firmado con Argentina la proyección inflacionaria aumentó 40 puntos
porcentuales hasta ubicarse en el 100 % para este año.
En el primer
examen de metas y objetivos trimestrales, se proyectaba una inflación para 2022
de entre 52-62%. En esta segunda rendición de cuentas, se planteó que estará
entre 90 y 100%. Para el año que viene, la proyecta en 60%, y para 2024 en 45%.
En dicho
escenario, el FMI “aconsejó” sobre una variable en la que la inflación viene
haciendo la tarea de aterrorizar el consumo interno. Eso se lee tras el exhorto
por una “política fiscal estricta para moderar la demanda”, dado que “la
implementación firme de políticas es necesaria para moderar la demanda interna
para respaldar la reducción gradual de la alta inflación”.
NdR, 11 de
octubre de 2022.