La madre de las preocupaciones

El plan general de ingresos y gastos para el año próximo es la fuente de temor para millones de argentinos. Un Presupuesto 2023 con economía criolla en reversa y menor margen para albergar expectativas, en amplios sectores de la ciudadanía. Los detalles, a continuación, en un análisis realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas.
Hace 3 años Economía

#Lineamientoseconomicos2023

El proyecto de Presupuesto 2023 es el que alienta jadeos y reacciones babeantes en el sector de la derecha criolla, tanto en su variante ultra como a la que suele denominarse “moderada”. Si iniciativas de idéntica catadura moldearon una economía en reversa, trabajadores empobrecidos y dirigentes como Aldo Rico y Mohamed Seineldín, en los años 90, el que por estos días debate el Congreso nacional desemboca en proyecciones de retracción en la actividad, obreros empobrecidos y figuras como José Luis Espert o Javier Milei.

En ambos casos, apadrinados por el Fondo Monetario Internacional y gobiernos hospitalarios hacia sus recomendaciones en materia de lineamientos de política económica. En este cuadrante se puede sintetizar la evaluación que este sábado difundió el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, dirigido por el economista Claudio Lozano.

El analista, junto al IPyPP apuntó lo siguiente sobre el texto antes mencionado:

• “Toma como punto de partida el bajo nivel de actividad, consumo y gasto público proyectado para esta segunda parte del año 2022 que está siendo inducido, por la actual conducción económica, a través de una estrategia recesiva y un fuerte ajuste fiscal”.

• “La meta de déficit primario para el 2023 de 2 p.p. del PBI implica una reducción de 0,8 p.p. respecto al año pasado y de 1 p.p. desde el 2021 que se efectiviza por la vía de un recorte del gasto en el marco de una caída de la presión tributaria”.

• “El ajuste se centra en el gasto corriente, principalmente en las partidas vinculadas al subsidio a la energía y en funciones del gasto social. Desde el 2021, el gasto público primario perdería 2,3 p.p. del PBI para el SPN y 3,6 p.p. en la APN al llegar al 2023”.

• “La estructura tributaria del 2023 proyecta un agravamiento de la regresividad tributaria con un mayor peso sobre los salarios y consumo, y una menor incidencia del aporte de Ganancias, retenciones (a pesar del aumento proyectado para las exportaciones) e impuesto PAIS”.

• “Si bien se prevé un aumento real de la función Servicios Sociales del 7,3% para el 2023, en realidad le antecede un recorte significativo del -20,3% para este año. Es decir, que lo que se proyecta para el año próximo se ubicará un -14,8% por debajo del año 2021”.

• “Los servicios de la deuda continúan teniendo el peso más relevante en la estructura del gasto del 2023 (2 p.p. del PBI). Harían falta sumar 19 funciones del gasto de menor peso para equipararlos, entre las cuales se destacan Ciencia y Técnica, Vivienda Y Urbanismo, Agua Potable Y Alcantarillado, etc”.

• “Se sostiene un enfoque fuertemente conservador que omite que las verdaderas razones del desfinanciamiento del sector público son el peso de los intereses de deuda y la ausencia de progresividad tributaria. Así, el gasto es sostenido principalmente a partir de endeudamiento público con el establishment financiero local”.

• “Los gastos tributarios (exenciones impositivas y promociones industriales) sugeridos de revisión no cuentan con una evaluación detallada del Ministerio de Economía sobre cómo aumentar la presión tributaria a los actores más grandes, más allá de la intención explicitada en el mensaje”.

• “La importancia de lo anterior es central, ya que esta magnitud permitiría financiar la primera etapa de una renta básica universal. Sería posible garantizar un Ingreso Básico Universal que garantice el valor de la canasta de alimentos a casi 12 millones de personas”.

NdR, 1 de octubre de 2022.