#RichardsonenColombia
#ComandoSur
La de este
miércoles será la última jornada, la de los balances, por la visita de la
titular del Comando Sur estadounidense a Colombia. Allí, arribó el lunes la
general Laura Richardson en visita por tres días con la finalidad de sostener
la presencia estadounidense en la región y particularmente en suelo cafetero
reforzar la colaboración en materia de “seguridad” y hasta en asuntos “ambientales”.
La Jefa del
Comando Sur arribó a la terminal del Comando Aéreo de Transporte Militar, en
Bogotá, luego se reunió con el titular de la cartera de Defensa, Iván
Velásquez, y con el comandante de las Fuerzas Armadas colombianas, Helder
Giraldo. En base a la media docena de bases estadounidenses en este país, hacia
2009 el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez había considerado a este
país como “un peligro real y concreto contra la soberanía y la estabilidad de
la región suramericana“.
Por estas
horas, en tanto, la cartera a cargo de Velásquez encuadró esta misión
estadounidense como acción en “defensa de la vida y presencia integral del
Estado en territorios para proteger la vida de comunidades”. Mientras, en los
próximos meses Colombia espera el arribo del buque hospital militar USNS
Comfort, (EEUU), el cual permitirá “brindar bienestar y atención en salud a los
habitantes de las zonas más vulnerables de Cartagena”.
En el tramo
final de su visita, Richardson supervisó las unidades estratégicas como la Fuerza
de Tarea Conjunta “Omega”, en el sudoeste, y la Escuela Superior de Guerra,
donde dará una “cátedra magistral” a sus oficiales. La FTC “Omega” es la
encargada de las “operaciones militares conjuntas, coordinadas, internacionales
y multilaterales” desde enero de 2019. Actúa en los departamentos del Meta,
Caquetá y Guaviare para “neutralizar los Grupos Armados Organizados residuales
(GAO-r), Grupos Delictivos Organizados (GDO), Delitos Trasnacionales (DT)"
y "fenómenos de criminalidad que afectan a la población civil”, según la
definición del gobierno colombiano.
La que
culmina este miércoles, es la primera visita de Richardson durante la gestión
del presidente Gustavo Petro, asumido a mediados del mes de agosto último. En
su visita anterior, en noviembre, la general estadounidense había reseñado a
Colombia como el “principal socio” y confiaba en fortalecer el vínculo
estratégico “para fortalecer la seguridad en el hemisferio”.
Por otra
parte, una de las aristas que más llamó la atención por la visita de la militar
norteamericana fue el monitoreo de avances vinculados a la Operación Artemisa. Esta,
de acuerdo a la definición del mandatario anterior, Iván Duque, tenía como
objetivo frenar “la hemorragia deforestadora”, principalmente para preservar la
selva tropical húmeda, los bosques y judicializar a los responsables del daño
ambiental.
Aunque esta
decisión activó denuncias de organizaciones sociales y campesinas sobre los
abusos cometidos por las autoridades durante los procedimientos. De manera
similar, recibió innumerables cuestionamientos que estas acciones de
judicialización hayan recaído en los pequeños productores que viven en áreas
protegidas y no en los grandes poseedores de tierras.
En “Artemisa”,
se coordinó la tarea del Ministerio de Defensa, el Ministerio de Ambiente, la
Fiscalía, Parques Nacionales Naturales de Colombia, el Instituto de Hidrología,
Meteorología y Estudios Ambientales y la Fuerza Pública. Una amplia
gama de actividades y aparentemente vía libre a los intereses estadounidenses
en un territorio de suma importancia para la política regional sudamericana.
NdR, 7 de
septiembre de 2022.