#Salariosencaidalibre
#Mayorofertamanodeobra
El encuadre
para los nuevos tiempos con movilidad social descendente se concretó en
paralelo al megadebate por la vitrina principal en la política, centrada en la
esquina de un barrio en Recoleta. Por estas coordenadas sintoniza el anuncio
ampuloso del Ejecutivo nacional, relativo al programa “Puentes de empleo” con
el fin de empalmar planes asistenciales al sector de los desocupados con el
empleo formal.
Esta
conversión no será demasiado problemática, ya que el Salario Mínimo (ya
desprovisto de atributos de antaño como el de la movilidad y la vitalidad)
tiende a equipararse con la línea de indigencia: $ 47.850 mensuales. Es decir,
$ 1.616 por debajo del monto de la Canasta básica Alimentaria –parámetro estadístico
que grafica una situación casi de mera subsistencia- medida por el INDEC a valores
de julio pasado.
De manera tal
que si una familia de cuatro integrantes cuenta con dos prestaciones, tomadas
hipotéticamente, de Potenciar Trabajo ($ 22.770 cada jefe de familia) podría
trepar hasta los $ 45.540 de ingresos por mes para este grupo familiar. Por
ello, tal contexto macroeconómico envalentonó al ministro Juan Zabaleta –Desarrollo
Social- a ponderar tal “decisión del Estado de aportar la mitad del salario del
trabajador”, según le dijo este martes a Radio 10.
Este “anuncio”,
el cual implícitamente pareciera darle sepulcro a la movilidad social
ascendente, resumió la retórica oficial contenida en los considerandos del
Decreto 551, publicado al comienzo de la semana en el Boletín Oficial. Hasta es
probable que haya despertado cierto entusiasmo en Balcarce 50, luego de
escuchar el ofrecimiento de “pibes para la liberación” realizados en la esquina
porteña de Uruguay y Juncal (aunque los que enuncian esto posiblemente se refieran
un escenario diferente).
Y más allá
que la oferta esté ligada o no a lo anterior, la demanda expresada en Puentes
de Empleo está motivada en las exigencias del Fondo Monetario Internacional,
organismo con sede en Washington que asoma con propensión a ajustarle clavijas
a países como el nuestro (para morigerar eventual caída del imperio
estadounidense, la que algunos analistas tildan como inminente).
En paralelo
al aporte de pibas, pibes o mano de obra con mayor edad, si bien la
emancipación nacional todavía no se avista en el poniente, será nuevamente el
Estado nacional quien solvente este bocadillo a mordisquear por parte de los
empresarios. De modo tal que las compañías dispuestas a apostar por esta “savia
nueva”, capaz de re realimentar la capilaridad en tono verde –dólar- de sus
registros contables, contarán con bonificación por 12 meses para evitar el pago
de las contribuciones patronales. Mejor dicho: no las pagarán los privados,
sino el propio Ejecutivo nacional.
Con la
seriedad o comicidad con la que se decodifique esta ponderación, Zabaleta
destacó casi al final de agosto que ésta será “una decisión de Estado de
aportar la mitad del salario del trabajador”. O sea, a los retazos de lo que
anteriormente se conocía como Salario Mínimo, Vital y Móvil, en estos días
ubicado por debajo de la línea de indigencia. Remuneración de referencia que
tiende a hermanar a desocupados, subocupados y empleados formalizados en una
misma canoa de sufrientes.
De acuerdo al
panorama del mercado laboral argentino, la incorporación de una mayor oferta de
mano de obra tenderá a flexibilizar –de hecho- la situación de aspirantes a un
puesto de trabajo y quienes ya cuentan con esta fuente de empleo. Incluso,
podría haber una suerte de puerta giratoria entre los mismos beneficiarios del
Potenciar Trabajo que ingresan por el Puente.
La
norma difundida en el Boletín Oficial establece que “producida la
discontinuidad del contrato de trabajo”, o sea, si se efectúa el despido a una
persona incluida en este Puente de Empleo, “las trabajadoras o los trabajadores
tendrán la posibilidad de continuar percibiendo las asignaciones dinerarias que
brindan dichos programas, si el número de cotizaciones al Sistema de Seguridad
Social no supera los DOCE (12) meses”.
Cabe
indicar que esta garantía estará para quienes sean reclutados y luego
despedidos de una empresas dentro del lapso de los doce meses. Mientras que
para los casos en “que el período de cotizaciones al Sistema de Seguridad
Social se encuentre entre los OCHO (8) y los DOCE (12) meses, las trabajadoras
y los trabajadores podrán optar entre la posibilidad de permanecer en el
programa de origen o acceder a la prestación por desempleo en los términos
dispuestos por las Leyes Nros. 24.013 y sus modificatorias y 25.371”.
Según
un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACASo), durante
el período comprendido entre los años 2016 y 2021 del sector de los asalariados
el Fisco criollo extrajo u$s 70.000 millones. Una vez y media, y monedas, del
valor tomado por el gobierno de Mauricio Macri en préstamos solamente al Fondo
Monetario Internacional.
Para
mayores complicaciones, un asteroide hexagonal es avistado en el horizonte en
función de los nuevos incrementos por llegar en septiembre. Las subas estarán
centradas en los rubros Transporte (medios masivos como en el transporte
impropio), Servicios regulados (gas, electricidad y agua), Expensas, Alquileres,
remuneración a empleadas domésticas y costos de empresas dedicadas a la
educación privada.
NdR,
30 de agosto de 2022.