La chispa del enojo judicial

El avispero judicial volverá a registrar esta semana plumas al aire, en lo que asoma como una intensa intriga palaciega. Un sumario en curso, pedido por la fiscal Verónica Simesen de Bielke, luego de la filtración de su dimisión al Consejo de la Magistratura. Justamente, uno de los órganos menos propensos a poner en vidriera de la estructura jurisdiccional.
Hace 3 años ESTRADOS

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La foto y su autor/a son el hilo conductor de una interna recién encendida en el ámbito judicial, a partir del visible enojo de la fiscal Verónica Simesen de Bielke. La funcionaria del Ministerio Público, otrora estrella de la gestión anterior, pidió accionar administrativo para determinar quien sacó la fotografía con el texto de su renuncia al Consejo de la Magistratura y filtró esto a varios medios de prensa salteños.

Claramente, Simesen de Bielke apuntó sus conjeturas hacia la propia Ciudad Judicial y resulta evidente el temor a una interna, tal vez impensable hasta fines del pasado mes de abril. Tras destacar su consideración como “grave” al mencionado hecho, adelantó que presentará un exhorto “a la presidenta del Consejo de la Magistratura para que se haga una investigación interna y se tomen las sanciones administrativas correspondientes”, le dijo el fin de semana al portal Salta 4400.  

La Fiscal del fuero penal potenció sus invectivas en dirección a Bolivia 4671, ya que junto con la toma subrepticia de su documento presentado ante el Consejo y la filtración a los medios -o bien a pesar de lo anterior- se dieron suposiciones oblicuas sobre su dimisión.  Al respecto, adelantó que recién explicará los motivos de su renuncia (al rol de consejera suplente) cuando el cuerpo le de curso formal y la acepte.  

Al respecto, Simesen de Bielke adjuntó que luego del último concurso del cual participó le anticipó al Consejo de la Magistratura en relación a un viaje que tenía programado. Sin embargo, luego le informaron de manera formal que había sido designada en dos concursos más, cuyas fechas coincidían con las del viaje previamente notificado.

Luego de plantear este embrollo formal y cronológico, la funcionaria de Procuración afirmó que no le dieron “ninguna explicación” cuando sugirió correr las fechas de dichos exámenes. Por añadidura, se declaró “muy molesta” por la difusión del escrito firmado por ella, luego divulgado prescindiendo de su “consentimiento”.

En relación a la cuestión de fondo, Simesen de Bielke reiteró que “los motivos de mi renuncia no los voy a exponer públicamente, lo hice como corresponde ante el Consejo de la Magistratura”. Pero se almorzó “con la sorpresa de que un medio publicó mi nota de renuncia”, pese a su consideración que “son papeles privados”.

En general, el escenario político e institucional en que viene desenvolviéndose el Consejo de la Magistratura resulta propenso a las divergencias y desacuerdos algo más profundos. En particular, por su única funcionalidad como bisagra para el ingreso a un puesto en un juzgado, fiscalía o ascenso en el ámbito judicial. Y en vistas de la tácita resignación por desentenderse del rol de evaluar la conducta –mucho menos sancionarla en el caso correspondiente- de dichos funcionarios. 

NdR, 21 de agosto de 2022.