#FernandezenG7
#Cumbreinternacional
El presidente
Alberto Fernández tendrá este domingo y el lunes doble jornada en suelo teutón,
donde deliberan los Jefes de Estado del G-7. A su regreso, es probable que tome
algún curso de oratoria con el mismo especialista al que acude el diputado
nacional por Salta, Miguel Nanni. Una opción óptima, luego de su reciente gaffe
con lo de las gargantas.
Cerca de Munich,
Fernández acudirá en representación de la Argentina que es invitada –al igual
que India, Indonesia, Sudáfrica y
Senegal- a este cónclave de las principales potencias económicas a nivel
internacional. Este G-7 integrado por Reino
Unido, Italia, Francia, Estados Unidos, Japón y Canadá, además del país
anfitrión, reúne a países con déficit fiscal. Además, originan gran parte de la
demanda global de alimentos y energía.
En este
contexto, la reunión tendrá como una de sus metas centrales emitir un
pronunciamiento que imponga condiciones al petróleo y el gas proveniente de
Rusia. A comienzos de la semana pasada, la secretaria de Tesoro estadounidense,
Janet Yellen, resumió en rueda de prensa que este país avanzó con otras
naciones occidentales para restringir los ingresos energéticos de Moscú
mediante un tope al precio de hidrocarburos.
El precio
internacional del barril de crudo se ubica este fin de semana en u$s 110, lo
cual ha dejado un saldo más que favorable a Rusia. En tanto, la aproximación
del otoño y el invierno en Europa pondrá a prueba el margen de maniobra en los
países del Viejo Continente, muchos de los cuáles abrevan en fuentes de energía
rusa.
Al final de
la semana, el mandatario argentino participó de la reunión de los BRICS
(Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) al cual pidió ingresar como miembro
pleno. Una decisión pensada a largo plazo y en términos estratégicos, mientras
que la gestión criolla intenta lidiar con el gravoso compromiso acordado con el
Fondo Monetario Internacional.
Este domingo
por la tarde, Fernández mantendrá una reunión bilateral con Narendra Modi, el
primer ministro de India (país que en mayo último prohibió las exportaciones de
trigo y reavivó la escalada global de precios en los granos). Mientras que
el lunes tiene planificada en su agenda un encuentro con Ursula Von der Leyen,
presidenta de la Comisión Europea.
Antes de su
regreso a nuestro país, el titular del Ejecutivo argentino mantendrá un
encuentro con el canciller alemán Olaf Scholz. En Buenos Aires, Fernández enfrenta
una situación compleja en la coalición gobernante, en torno al rumbo económico
y el panorama electoral 2023.
En cuanto a
los asuntos domésticos, el FMI planteó la necesidad que el Estado argentino
ponga en marcha en la segunda mitad de este año una drástica baja en la
inversión pública. El documento del organismo internacional de crédito indicó
que la tijera –de 0,4 % del PIB- debería pasar por las partidas previsionales
que posibilitan pagos de jubilaciones y pensiones.
Las que serán
malas nuevas en un escenario electoral que se tiende a transitar por escenario
pedregoso. Principalmente, debido al creciente descontento social ante la falta
de resultados en la microeconomía familiar, situación que ya lleva 5 años en
que los salarios caen en comparación a la evolución de precios de productos y
servicios. A punto tal que en estos días la participación de los trabajadores
se encuentra cerca del 40 % del PIB. Bastante lejos del 50/50.
NdR, 26 de
junio de 2022.