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La primera condena que recibió la golpista Jeanine Añez atizó el fuego de la política regional. En particular, por la asistencia con armamento que recibió aquel gobierno de facto que asaltó el poder en Bolivia, en noviembre de 2019. Asuntos que serán evaluados en los dos próximos juicios que Añez tendrá por delante
Hace 4 años ESTRADOS

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La condena judicial que la justicia boliviana le administró a la golpista Jeanine Añez reavivó los interrogantes acerca del destino turístico del ex mandatario argentino Mauricio Macri. Por lo pronto, el gobierno constitucional del vecino país consideró a este fallo “un precedente histórico para que no se vuelva a repetir un golpe de Estado”, acción que en 2019 fue asistida con el envío de armas desde la Argentina.

En la nación altiplánica encuadraron esta determinación apenas como la primera resolución de relevancia sobre la salida obligada del poder del entonces presidente Evo Morales y el gobierno de facto que asumió en su lugar. Luego de oír el fallo, Añez alegó que se trató de un “simulacro de juicio”, mientras advirtió que haría lo mismo si se repitiesen las circunstancias políticas de noviembre de 2019.

La ex presidenta de facto fue enjuiciada junto con ex jefes policiales y militares  procesados por decisiones contrarias a la Constitución, en este accionar irregular que también incluyó matanzas y tentativas de asesinatos. La defensa de Añez reiteró que la vía utilizada no fue la correspondiente, dado que debió hacerse un juicio de responsabilidades en el Congreso, en contraste con la querella al argumentar que se juzgaron acciones previas a la gestión.

Tras la condena a 10 años de prisión, Añez cuestionó haber sido sometida a extensas jornadas de juicio “porque el poder político les exigía un juicio exprés para tener una sentencia exprés”. Los integrantes del tribunal debieron trasladarse al penal de Miraflores para escucharla y luego hizo lo mismo al Penal de San Pedro para el turno de los excomandantes Flavio Arce y Pastor Mendieta.

Según la ex senadora, a fines de 2019 se dio un “vacío de poder” e insistió en no haber movido “ni un dedo” para asumir el Ejecutivo boliviano. En este contexto, alertó que el tribunal excluyó del proceso un comunicado del Tribunal Constitucional que avalaba su Gobierno transitorio, las memorias de la Conferencia Episcopal sobre una reunión mantenida en la sede de la Universidad Católica y el informe de la Organización de Estados Americanos sobre las elecciones fallidas en 2019 [NdR: algo por lo que el titular de la OEA, Luis Almagro, fue repudiado el pasado martes en Estados Unidos].

Añez contrapuso su situación actual con “aquel que cometió incumplimiento a la Constitución, irrespetando hasta un referendo, está feliz y libre haciendo política. Para él hay impunidad. Esa es la justicia que tenemos en Bolivia”, dijo en alusión a Evo Morales. Mientras, en La Paz, Cochabamba y Sucre se habían instalado vigilias de víctimas de la dictadura y seguidores del oficialismo, a la espera de la sentencia.

Laa Fiscalía, el Ministerio de Gobierno, la Procuraduría y el titular del Senado, Andrónico Rodríguez- habían coincidido en un pedido de 15 años de prisión.
Desde la derecha, una veintena de ex mandatarios hispanoamericnos cuestionaron el juicio. El pronunciamiento llevó las firmas del costarricense Óscar Arias, el español José María Aznar, los mexicanos Vicente Fox y Felipe Calderón y los expresidentes bolivianos, Carlos Mesa y Jorge "Tuto" Quiroga.
De acá en más, Áñez tiene pendientes otros dos juicios, uno el “caso Golpe de Estado I”, por sus actos como presidenta y otros por las muertes ocurridas durante las llamadas masacres de Sacaba y Senkata, en las que se reprimió a protestas callejeras de manera sangrienta.

NdR, 11 de junio de 2022.