#Lineamientosdelanopolitica
#Avivadasyreflexiones
Los temas
permitidos y los inhabilitados para su abordaje desde la política constituyen
definición que presupone una toma de posición, en sí misma. Por lo tanto, es
política. Solamente los incautos mantienen su propensión a caer en este
contorno teorizado desde el terraplanismo, también presente en la escena
salteña, que mantiene su intención de influir sobre público y dirigencia, desde
una clara posición política.
Estas variantes
con fuerte halo a mercadería de contrabando, de las que nuestro distrito no
está exento, son las que se apreciaron en la reciente discusión parlamentaria
sobre el déficit de Salud que aqueja al nordeste salteño. En tanto trazado de
línea de acción para esta región, los pobladores de los departamentos San
Martín y Rivadavia, si hay algo que están demandando son políticas. Es decir,
algunas que resulten efectivas a fin de resguardarlos de morir o bien de eludir
la posibilidad de dejar este mundo.
Por lo que la
conclusión respecto a si falta política o sobra, resulta operación no tan
concienzuda emanada de lo que hoy vive esta región, cuyos prójimos empardan con
indicadores socioeconómicos de paupérrimos distritos africanos. De parámetro,
es conocido que el dedito del terraplanismo es enarbolado en la política como
esos gurúes místico-religiosos radicalizados, quienes acusan a los demás colegas
y credos de estar equivocados. Y de predicar!
Por lo cual en
esta óptica algo reducida la homilía o lo que se predica no es lo que está en
discusión, sino quien las administra. Así, el otorgamiento de credenciales que
habiliten a desempeñarse en la esfera del interés público constituye la
problemática de la que va esta discusión. A la vez que reparte roles entre
amonestados por hacer política y quienes les señalan esta anomalía…igualmente,
desde la política.
En el reverso
del medallón está la antipolítica, una versión cuasi totalitaria que asume una
fracción con ánimo de constituirse en hegemónica y, por lo tanto, al frente de
la tarea de señalar indeseables insertos en “la política” o “la vieja política”.
Pretensión que descansa en la conjetura que lo nuevo debiera ser virtuoso, pese
a prueba en contrario expuesta en el panorama actual que se aprecia en Mitre
550.
Esta tercera
oleada de iluminados se emparenta a esos discursos, a caballo de mescolanzas de la new age, el manierismo
lingüístico y el misticismo laico. Como a fines de los 80 lo intentaron las
corrientes postmodernistas, mediante algunos eslóganes altisonantes (luego
refutados desde el rigor científico) que serían reelaborados por un tal Francis
Fukuyama, quien tras una vuelta de clavijas las recauchutó como “el fin de la
historia” o la muerte de las ideologías. Algo que incomodó a quienes se habían
imaginado post-algo, a partir de una simple crítica a lo anterior o a lo “viejo”.
En el caso
que nos ocupa, estas expresiones de terraplanismo en la política resultan
congruentes con lo refractario que se muestra la actual conducción de Cámara baja
provincial por aquellos pronunciamientos “inconvenientes”. De ahí que haya
hecho explícita su intención de eliminar las manifestaciones del temario a
tratar, por parte de los parlamentarios, quienes de esta manera dejarían de
serlo.
Allí se
inscribe la ironía lanzada este martes por el diputado Jorge Restom, al hacer
uso de la posibilidad que tanto aterra a los terraplanistas. Así, lanzó aquello
de que “si la solución en Salud va a estar en la Capital, apaguemos todos la
luz y nos vengamos a vivir a la Capital”. Un anticipo que supondría desafíos
logísticos y urbanísticos, en la decodificación plana que hacen a la vuelta del
oficialismo gaucho.
NdR, 1 de
junio de 2022.