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#Docentesquetrinan
Al horizonte educativo
aún le falta emanar lixiviados, por ello el gobierno provincial anunció este
fin de semana su decisión de esperar dos meses más para realizar “elecciones”
en la Junta Calificadora. Esto se dio a conocer a pocas horas de la realización de tales comicios y
ante el peligro que no resulte triunfante alguna de las ofertas auspiciadas
desde el Ministerio de Educación.
En el
horizonte sigue gravitando la impresión que gran parte de la docencia “no sabe
votar”, dada la predilección por ofertas opositoras y cuando esto se plasma en
un resultado obliga a resetear todo, como en el caso de AMET (donde no ganó el
eloicismo A o el B). En este sindicato, si se hace necesario repetir dos o tres
veces más el acto eleccionario, hasta que los afiliados aprendan a decidir, pues
así se hará.
En Junta, aparece
un panorama similar y titilan luces rojas que amenazan llevar el panorama para
el lado del comunismo, o cuanto menos al catamarqueñismo, distrito vecino que
se ha convertido en mal ejemplo por el piso de $ 65.000 dado a los estatales y
su pase a Planta Permanente. En tonalidad algo más clara, desde la Lista Rosa
Multicolor proveyeron a los educadores la conjetura que esta determinación
estatal implica la intervención a este órgano educativo.
En un
documento difundido por el sector Tribuna Docente, incluido en la Lista Rosa
Multicolor, afirmaron este fin de semana que la reprogramación de elecciones en
Junta, pateándolas hasta septiembre, supone algo más grave. A saber que “el
gobierno pactó con la intergremial (la misma que entrega nuestros sueldos año
tras año) una modificación de la ley, a espaldas por completo de la docencia,
cuyo texto acaba de entrar por el Senado”.
Lo cual se
agrega a otra aberrante alteración practicada en el régimen de titularización
anual, en el que descansan la precarización ad astra y su packaging, es decir
los “interinos”. En la iniciativa ingresada a Cámara alta provincial, están
propuestas una Junta para el nivel primario y otra para el Secundario, las
cuales estarán integradas por 6 miembros elegidos [NdR: pero en elecciones “legítimas”,
es decir convalidadas por el Ministerio de Educación, no en actos anómalos como
los primeros comicios en AMET], 3 nombrados por el Ejecutivo provincial y uno
por la ADP. O sea, 4 integrantes que respondan a la cartera educativa, para
pasarlo en limpio a este último apartado.
Aún así,
desde TD alertaron que no está aclarado en el proyecto si la Junta I y la Junta
II serán elegidas por educadores de sendos niveles. A lo que se suma que si
bien se aplicará el sistema D´hont en tales comicios, en paralelo se establece
una cláusula proscriptiva que fija un piso del 10 % de votos y esto traba la
incorporación de minorías.
En general,
advirtieron desde esta fracción opositora que esto convertirá a los órganos
mencionados en simples operadores de las líneas de acción trazadas por la
cartera de Educación (propensa a los cursitos para aprender a respirar y otras
imposturas intelectuales al estilo new age). Como refuerzo de lo anterior, la
iniciativa oficialista establece penalidades severas para los vocales que
amaguen con cualquier mínima mueca de disconformidad o retobe en la operacionalización
de las directivas, por más descabelladas que fueren.
Otro rasgo
con halo extraño es que el mandato de los vocales de Junta se extiende, sin
explicación alguna, de 3 a 4 años. Y
mucho más, la eliminación de sanciones o revocatoria que recaiga en los
profesores/maestros, aplicable a miembros de Junta que violen cuadros de
méritos y puntaje o falsifiquen títulos (como sucedió largamente unos años
atrás).
No menos
curioso, apuntaron desde Tribuna Docente, es la ocurrencia de dirigentes que “pactaron este proyecto y ahora reclaman una
jornada de ´consulta´ en las escuelas”. Mientras el clamor oscila más hacia el
lado de una asamblea general. Esta última instancia, el peor escenario para el
gobierno saenziano, debería plantear la reapertura de paritiarias, un reclamo
de llevar el mínimo cerca de los $ 100.000 –apenas por encima de la línea de
pobreza- o bien un plan de lucha a mediano plazo.
NdR, 29 de
mayo de 2022.