Por: Belisario Mendieta (*).
El milagro ya terminó, y como
todos los años los peregrinos de todas partes del interior y, por qué no,
también del país retornan a sus pagos, con una sonrisa y lágrimas secas por
renovar el pacto de fe con el Señor y la Virgen del milagro.
Este año tuve la posibilidad
de relatar la mayor manifestación religiosa de Salta con el Padre Julio Raúl
Méndez, Soledad Olarte y Luciana María Palacios por Telefe-Salta. Me siento
totalmente agradecido no sólo por esta oportunidad sino también por mostrarme
el “Milagro” que está escondido, un detrás de escena. Ese trabajo de fondo
indispensable para apreciar la festividad. En conjunto, las instituciones como
el SAMEC y Policía de la Provincia en colaboración con Bomberos y profesionales
de distintos rubros, dejan en evidencia la capacidad del trabajo organizado,
dándonos a los Salteños “La fiesta del Milagro” o “Pascua Salteña” parafraseando
al monseñor Mario Cargnello.
En una charla fuera de aire,
el Padre Méndez contaba sus anécdotas sobre el milagro y como hay poemas en
función del de la fiesta patronal, que con una tonada lírica se expresaba y
dejaba ver el sentir de los peregrinos, una devoción descripta por Clara
Saravia en “Peregrino” y manifestada en esos rostros entre el cansancio y
emoción entonan la despedida del Cristo y María.
Federico Pérez, editor de NdeR, reflexionaba “La diferencia entre
lo popular y lo masivo” siendo una frase que caracteriza bien a la “populus
saltensis” donde es una insignia cultural de Salta, casi como si la ciudad, la
primavera con sus lapachos rosas y los poemas estuvieran orientados hacia el
milagro. Es nuestra insignia, un “Salta para el Mundo” como para mover montañas
o caminar sobre ellas.
El milagro es impresionante, a
donde uno quiera ver, encontrara la Fé de un pueblo que añorada hasta el
próximo 15 de Setiembre, la salida de sus santos patronos que entre toda
muchedumbre hará temblar a Salta, sin Esteco pero con devoción al Redentor.
(*) NdeR, 16 de septiembre de
2019.