F.P.
A las
teatralizaciones y a las tensiones típicas de campaña, la ciudadanía deberá
agradecerle un poco la clarificación de las posiciones que van insinuando los
principales actores de la vida política provincial. Tal como lo expusimos en
nuestra nota “Vender lo que se compra” (ver: https://www.notaderedaccion.com.ar/noticias/id-293_Vender-lo-que-se-compra)
faltaba algo de conceptos o definiciones, lo cual deberá el electorado
agradecerle a Gustavo Sáenz.
El precandidato
a gobernador, tal vez mimetizado entre el enjambre de funcionarios U y
operadores de campaña y prensa, decidió calzarse el lugar de cuasi reemplazante
o sustituto virtual de Juan Manuel Urtubey. Este viernes, al ingresar a la
catedral, Sáenz apuntó contra “la oposición”, sector al que acusó de que “ya no
respeta ni esto”, dijo en referencia al triduo por el Milagro.
“Nosotros lo
que buscábamos era recibir a los que venían de otro lado con la imagen del
Señor y la Virgen del Milagro, no con la imagen mía y ni la de Macri”, lanzó ante
un enjambre de periodistas como un cuestionamiento por los carteles que en la
mañana de este viernes aparecieron en diferentes esquinas de nuestra ciudad, en
los que lo mostraron junto a Mauricio Macri.
Con esta
crítica lanzada, aunque de manera genérica, el postulante por el Frente Salta
Tiene Futuro marcó cual es la diferencia entre la baldosa en la que eligió
pararse y la que seleccionaron sus rivales. Tal vez, habló por boca de quienes
consideran oportuno no aparecer y mantienen su expectativa de conservar
posiciones de privilegio, garantizadas por la gestión actual y la que se
considere su heredera. Y que en este sector abundan.
Aunque, tampoco
hay que descartar lo que dice un amigo metanense, en relación a cantar triunfos
por anticipado cuando resta lo más agitado de la pelea electoral que atravesar.
La confianza puede relajar los controles y mezclada con la ansiedad, más el
jugar de local, suponer a los dioses o la gloria al alcance de la mano. Sin
embargo, en ocasiones todo puede resultar sólo una ilusión y no es bueno dejar
de trabajar para concretarla.
NdeR, 13 de
septiembre de 2019.