#Notadeldiablo
#Elrockentritono
M.R.
La estética
mefistofélica que porta el hard rock o el heavy metal tiene su causa en una
nota musical. El mencionado intervalo musical, llamado tritono, en la Edad
Media remitía a una convocatoria satánica; es decir, al verdadero Diablo tal
cual se lo conoce, antes que lo que en días actuales podría implicar un
Ministro de Economía o funcionario del FMI.
Este
intervalo musical que abarca tres tonos completos era evitado en los cantos
corales de antaño, debido a lo dificultoso de su entonación y posiblemente
porque generaba dolores de mandíbulas en los artistas. Solamente el compositor
Guido D´Arezzo, hacia el año 1.000 y monedas, propuso utilizar el tritono y
esto le valió refucilos de objeciones e improperios, los que ciertamente incluyeron
recomendaciones a irse con Mefisto o aludiendo a sus progenitores.
Unos 700 años
luego, el organista germano Andreas Werckmeister recordó que los mandamases de
antaño llamaban ´diabolus in musica´ al referirse al tritono (también al choque
entre intervalos de semitono). La misma afirmación que el teórico teutón
suscribirían Johan Joseph Fux, George Phiipp Teleman y Johan Matheson, tal vez
para compadrear a su colega.
El estandarte
en los tiempos actuales en el uso del tritono ha sido el hard rock, género que
por ello se ganó el nickname de “diabólico” y cuyos cultores luego se
enorgullecieron de esto. Con ironía, la banda estandarte en la utilización de
esta variación musical fueron los ingleses de Black Sabbath, cuyas notas
oscuras eran complementadas por el nombre del grupo y la estética malévola
[NdR: ver ilustración 2 de su primer disco en este artículo].
En 2012,
durante el homenaje que la Casa Blanca organizó en el Kennedy Center, los tres
integrantes vivos del grupo Led Zeppelin recibieron un homenaje singular. El
maestro de ceremonia, el actor Jack Black, bromeó acerca del pacto con Satanás
que debieran haber hecho Jimmy Page, Robert Plant y John Paul Jones para
componer la catarata de éxitos editados desde 1968 hasta 1980.
Incluso, hubo
en la década de los 80 un subgénero llamado Black metal que tuvo a muchos
cultores de lo gótico y la oscuridad, llevando la broma hacia la pacatería y
los sectores más reaccionarios de la sociedad, a tenerlo sobre el escenario.
Una de las más activas en la persecución a los grupos de rock fue, en aquellos
años, la señora Tipper Gore, esposa del líder demócrata Al Gore, luego
reconvertido al ambientalismo.
Pero lejos de
amedrentar con sus campañas, llevadas hasta el ridículo contra Ozzy Osbourne, Twisted
Sister, Led Zeppelin, Judas Priest y Iron Maiden, surgieron a la luz pública
conjuntos declaradamente pro diabolus. Entre ellos, los daneses Mercyfull
Fate y los británicos Venom, entre los más conocidos.
Lo cierto es
que el tritono o nota del diablo, casi que fue patentada por el hard rock. Y en
este abrevadero, no es extraño escuchar a James Hetfield (Metallica) confesar
su devoción por esta tonalidad musical, aprendida de largas horas escuchando discos
de Sabath o de Zeppelin. Bon appetit!
NdR, 17 de
abril de 2022.