Complicaciones extra para un ex comisario

El trámite judicial que se le sigue al ex comisario Walter Mamaní dejó algunos testimonios que suman interés a las rondas siguientes, fechadas para el 20 de abril. La principal es la del refutado nexo que el uniformado alegó que mantenía con la fiscalía de Apolinario Saravia. Esto suma incertidumbre a un resonante caso por apremios ilegales, en que está imputado.
Hace 4 años ESTRADOS

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La tambaleante situación procesal del otrora comisario Walter Mamamí a lo mejor lo deje algo lejos de aspirar a un sitial como el de Eugenio Zanetti, premiado por la academia de Hollywood como escenógrafo. Este fin de semana, una evaluación preliminar de la ronda de testimoniales en un estrado metanense dejó al ex oficial cerca de las consideraciones previas que acerca de él sostiene el ciudadano francés Jean Michel Bouvier.

Una declaración ante la Sala II del Tribunal de Juicio del distrito judicial Sur (Metán), desbarrancó la intención de Mamaní por “delegar” en un ex auxiliar fiscal actuaciones sobre un caso por brutalidad policíaca, contra un joven vecino de Apolinario Saravia. El padre de Cassandre Bouvier recordó en noviembre de 2021 el accionar en otra causa, en la que considera que también tuvo intervención Mamaní, tendiente a “disimular la verdad (…) para encubrir la tortura sistemática y de manipulación policial”.

Este viernes, el ex auxiliar fiscal Sergio Dantur aseguró ante la justicia metanense que no tenía vínculo de amistad con el ex comisario asignado en 2020 al área anteña El Dorado-Apolinario Saravia. En esta causa, Mamaní está acusado de abuso de armas agravado, privación ilegítima de la libertad, falsedad ideológica y apremios ilegales con fines de venganza, en perjuicio del pibe Luciano Diez.

La controversia está planteada en el contexto de la pandemia, cuando la disputa enfrentaba a la poderosa firma agropecuaria “La Moraleja” con gran parte de la población de Apolinario Saravia, por los escrúpulos sanitarios en aceptar o rechazar el arribo de peones-golondrina provenientes de latitudes sospechosas (en términos sanitarios). Al parecer, Mamaní se contaba entre los tifossi de esta compañía, mientras la familia del muchacho sometido luego a estas presuntas vejaciones difundía informes –en el canal de cable local- contrarios a esa eventual hospitalidad.

Así, no resultó inaudito que otro de los testimonios requeridos por el tribunal metanense y citado a dar su testimonio fuese el intendente Marcelo Moisés, jefe comunal de Apolinario Saravia, una localidad en la que el poder de “La Moraleja” constituye rasgo incuestionable [NdR: a tal punto que hasta pueden rastrearse nombres de gerentes de esta empresa en antiguos organigramas oficiales de esta comuna]. El Jefe comunal anteño se limitó a reseñar las líneas de acción del Comité Operativo de Emergencia Municipal, en esta ronda que seguirá el próximo 20 de abril.

Una de las hipótesis evaluadas apunta a que el ex comisario habría intentado embrollar al por entonces auxiliar fiscal –Dantur- por medio de informes tergiversados [NdR: de ahí que una de las acusaciones en contra del uniformado sea “falsedad ideológica en concurso real”], vinculados al operativo nocturno en que detuvo al joven, entre el 28 de junio y el 2 de julio de 2020.

Aunque en ese contexto, en agosto de 2020 la fiscal Verónica Simesen de Bielke conjeturaba acerca de un reclamo de Mamaní ”al auxiliar fiscal por qué se estaba haciendo el pedido de diversa documentación y distintas contestaciones de parte mía”. Ante lo cual Dantur evacuó este interrogante señalando que “está pedido por oficio”, por lo que la norma lo obligaba a “contestar a la fiscal”, respecto a las actuaciones en el caso Diez.  

Mejor suerte que con el auxiliar fiscal habría logrado el uniformado con los más cercanos al procedimiento. Producto de lo cual el cabo Juan Giménez se encuentra imputado por los delitos de abuso de armas agravado, privación ilegítima de la libertad, falsedad ideológica, vejaciones agravadas con fines de venganza, todo en concurso real, con coacción, en calidad de autor.

En tanto, los sargentos Julia Antolina Díaz y Sergio Luis Carlos Argañaráz, fueron imputados por los delitos de abuso de armas agravado, privación ilegítima de la libertad, falsedad ideológica y vejaciones agravadas con fines de venganza, todo en concurso real y en calidad de autores.

Por último, el agente Franco Matías Vizgarra fue inicialmente imputado por los delitos de privación ilegítima de la libertad y vejaciones agravadas con fines de venganza, todo en concurso real, en calidad de autor. Luego, el Juzgado de Garantías 1 del Distrito Judicial Sur (Anta), dictó el sobreseimiento a su favor por los delitos de abuso de armas y falsedad ideológica, y concluyó que el proceso no afectó su buen nombre y honor.

Un deja vu que permitiría reflotar algunas de las hipótesis de Jean Michel Bouvier, vinculada a la causa por el asesinato de su hija, a fines de julio de 2011 en el área metropolitana salteña. En esta causa, Mamaní aseguró que al lugar en que fueron encontrados los cadáveres de Cassandre Bouvier y Houria Mounmi se accedía con facilidad.

En esta otra causa no menos oscura, Walter Mamaní afirmó que había encontrado dos vainas de plomo en una simple revisión superficial del escenario. En contraposición al informe realizado por el Jefe de la Brigada de Investigaciones de la Policía salteña, Néstor Píccolo. Este investigador alcanzó a elaborar un informe en el que destronó aquella suposición de su colega, al detallar que ambos proyectiles “podrían ser plantados”.

Esta contundente corrección sobre la causa de las turistas francesas no alcanzó a tomar vuelo en el mapa de esta cuestionada investigación. La formalidad menciona que Píccolo  se habría disparado –quitándose la vida- con su arma reglamentaria a pocos meses de haber firmado el citado informe, en noviembre de 2011. Mientras que 9 años más tarde, Mamaní reaparecería en el sudeste provincial envuelto en otro caso no menos polémico.

NdR, 9 de abril de 2022. 


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