#CasoApolinarioSaravia
#Entretelonespolemicos
La
tambaleante situación procesal del otrora comisario Walter Mamamí a lo mejor lo
deje algo lejos de aspirar a un sitial como el de Eugenio Zanetti, premiado por
la academia de Hollywood como escenógrafo. Este fin de semana, una evaluación
preliminar de la ronda de testimoniales en un estrado metanense dejó al ex
oficial cerca de las consideraciones previas que acerca de él sostiene el
ciudadano francés Jean Michel Bouvier.
Una
declaración ante la Sala II del Tribunal de Juicio del distrito judicial Sur
(Metán), desbarrancó la intención de Mamaní por “delegar” en un ex auxiliar
fiscal actuaciones sobre un caso por brutalidad policíaca, contra un joven
vecino de Apolinario Saravia. El padre de Cassandre Bouvier recordó en
noviembre de 2021 el accionar en otra causa, en la que considera que también
tuvo intervención Mamaní, tendiente a “disimular la verdad (…) para encubrir la
tortura sistemática y de manipulación policial”.
Este viernes,
el ex auxiliar fiscal Sergio Dantur aseguró ante la justicia metanense que no
tenía vínculo de amistad con el ex comisario asignado en 2020 al área anteña El
Dorado-Apolinario Saravia. En esta causa, Mamaní está acusado de abuso de armas
agravado, privación ilegítima de la libertad, falsedad ideológica y apremios
ilegales con fines de venganza, en perjuicio del pibe Luciano Diez.
La
controversia está planteada en el contexto de la pandemia, cuando la disputa
enfrentaba a la poderosa firma agropecuaria “La Moraleja” con gran parte de la
población de Apolinario Saravia, por los escrúpulos sanitarios en aceptar o
rechazar el arribo de peones-golondrina provenientes de latitudes sospechosas
(en términos sanitarios). Al parecer, Mamaní se contaba entre los tifossi de
esta compañía, mientras la familia del muchacho sometido luego a estas presuntas
vejaciones difundía informes –en el canal de cable local- contrarios a esa eventual
hospitalidad.
Así, no
resultó inaudito que otro de los testimonios requeridos por el tribunal
metanense y citado a dar su testimonio fuese el intendente Marcelo Moisés, jefe
comunal de Apolinario Saravia, una localidad en la que el poder de “La Moraleja”
constituye rasgo incuestionable [NdR: a tal punto que hasta pueden rastrearse
nombres de gerentes de esta empresa en antiguos organigramas oficiales de esta
comuna]. El Jefe comunal anteño se limitó a reseñar las líneas de acción del
Comité Operativo de Emergencia Municipal, en esta ronda que seguirá el próximo
20 de abril.
Una de las
hipótesis evaluadas apunta a que el ex comisario habría intentado embrollar al
por entonces auxiliar fiscal –Dantur- por medio de informes tergiversados [NdR:
de ahí que una de las acusaciones en contra del uniformado sea “falsedad
ideológica en concurso real”], vinculados al operativo nocturno en que detuvo
al joven, entre el 28 de junio y el 2 de julio de 2020.
Aunque en ese
contexto, en agosto de 2020 la fiscal Verónica Simesen de Bielke conjeturaba acerca
de un reclamo de Mamaní ”al auxiliar fiscal por qué se estaba haciendo el
pedido de diversa documentación y distintas contestaciones de parte mía”. Ante
lo cual Dantur evacuó este interrogante señalando que “está pedido por oficio”,
por lo que la norma lo obligaba a “contestar a la fiscal”, respecto a las
actuaciones en el caso Diez.
Mejor suerte
que con el auxiliar fiscal habría logrado el uniformado con los más cercanos al
procedimiento. Producto de lo cual el cabo Juan Giménez se encuentra imputado
por los delitos de abuso de armas agravado, privación ilegítima de la libertad,
falsedad ideológica, vejaciones agravadas con fines de venganza, todo en
concurso real, con coacción, en calidad de autor.
En tanto, los
sargentos Julia Antolina Díaz y Sergio Luis Carlos Argañaráz, fueron imputados
por los delitos de abuso de armas agravado, privación ilegítima de la libertad,
falsedad ideológica y vejaciones agravadas con fines de venganza, todo en
concurso real y en calidad de autores.
Por último,
el agente Franco Matías Vizgarra fue inicialmente imputado por los delitos de
privación ilegítima de la libertad y vejaciones agravadas con fines de
venganza, todo en concurso real, en calidad de autor. Luego, el Juzgado de
Garantías 1 del Distrito Judicial Sur (Anta), dictó el sobreseimiento a su
favor por los delitos de abuso de armas y falsedad ideológica, y concluyó que
el proceso no afectó su buen nombre y honor.
Un deja vu
que permitiría reflotar algunas de las hipótesis de Jean Michel Bouvier,
vinculada a la causa por el asesinato de su hija, a fines de julio de 2011 en
el área metropolitana salteña. En esta causa, Mamaní aseguró que al lugar en
que fueron encontrados los cadáveres de Cassandre Bouvier y Houria Mounmi se
accedía con facilidad.
En esta otra
causa no menos oscura, Walter Mamaní afirmó que había encontrado dos vainas de
plomo en una simple revisión superficial del escenario. En contraposición al
informe realizado por el Jefe de la Brigada de Investigaciones de la Policía
salteña, Néstor Píccolo. Este investigador alcanzó a elaborar un informe en el
que destronó aquella suposición de su colega, al detallar que ambos proyectiles
“podrían ser plantados”.
Esta
contundente corrección sobre la causa de las turistas francesas no alcanzó a
tomar vuelo en el mapa de esta cuestionada investigación. La formalidad
menciona que Píccolo se habría disparado
–quitándose la vida- con su arma reglamentaria a pocos meses de haber firmado
el citado informe, en noviembre de 2011. Mientras que 9 años más tarde, Mamaní reaparecería en el sudeste provincial envuelto en otro caso no menos polémico.
NdR, 9 de
abril de 2022.