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El
oficialismo puso pie en una semana clave para las definiciones económicas y lo
hizo de un modo que dejó en evidencia serias dificultades aún más profundas que
las que sobrelleva en los dos años anteriores de gestión. Con un mix de
incredulidad acerca de la efectividad que tendrá, el presidente Alberto Fernández
adelantó que el viernes iniciará una arremetida contra la inflación.
En un acto en
la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas, el mandatario enunció que “el viernes
va a empezar la guerra contra la inflación”. El jefe de Estado explicó que la
administración nacional pondrá “las cosas en orden”, en una señal hacia los sectores
de “especuladores”.
El
escepticismo que generó este anticipo en amplios sectores sociales radica en
que la acción para ponerle coto a quienes remarcan el precio de productos
esenciales de la canasta básica alimentaria, rara vez se anuncia sin un
instrumento en la mano para concretarla. Además, de haberse propalado a pocos
minutos que el INDEC ofrezca el informe sobre evolución de los precios de
febrero, el cual dará por encima del 4 %, y luego de una jornada bochornosa
respecto a una extravagante Subsecretaría de Resiliencia, luego anulada.
Para el
economista Emanuel Álvarez Agis, “el Gobierno tiene dos alternativas: o se
pelea con siete exportadores de soja, de las cuales cinco son multinacionales;
o se pelea con 46 millones de personas que son las que comen pan, pollo,
huevos, galletitas y fideos”, resumió pocas horas atrás.
Las
proyecciones sobre esta variable que incide en el poder de compra de los
asalariados apuntan a que la inflación anual sería al menos de 55 %, según
estimaron consultoras privadas. De manera tal que 2022 se avecina como el
quinto año en que los haberes perderán valor real, en comparación a la
evolución de los precios internos de nuestro país.
Por
añadidura, esto se da en un escenario de debate en Senadores del acuerdo con el
FMI que presagia mayor endurecimiento en las condiciones de vida de millones de
argentinos. Mientras que en el frente externo mucho menos contribuye la
situación planteada por el rebote en el precio de hidrocarburos y alimentos,
originada por el conflicto en el Este de Europa.
Aún así que
se logre la aprobación del pacto con el Fondo Monetario en Cámara alta,
posiblemente la letra de este convenio quede en abstracto. Ello, dado que los
números globales impactarán sobre una de las patas de lo conversado hasta 10
días antes con el organismo internacional: la energía y los subsidios para
regular las tarifas que pagará la paisanada.
NdR, 15 de
marzo de 2022.