#Escenariospoliticos22 #Provinciasectores
Por: Federico
Pérez (*).
La llegada de
marzo como mes en que además de clases “comienza la política“, tiene varios
casilleros por llenar en el mapa que confecciona el oficialismo saenziano. En
particular, más que el armado propio a lo yenga (sacando piezas de aquí y de un
poco más allá), quién/es ocupará/n el rol de oposición.
Varias fichas
caen en el casillero con la fotografía del contador Carlos Zapata. Hábil
declarante, el diputado nacional espera los próximos días –sus Idus de marzo-
para lucirse desde su banca cuando se analice en Cámara baja el acuerdo con el
FMI (que contará con la presentación del ministro de Economía, Martín Guzmán).
Pero lo más importante es que el legislador de Juntos es uno de los pocos que
en la dirigencia gaucha no cuenta con el mecenazgo del Tío Sam.
En esta
invocación anglófila descansa toda remembranza de mesa bucólica, situada al
sudeste provincial y a la que anfitrión e invitados solían arribar en una
aeronave plateada. Aunque sucede que el listado del Tío Sam no incluye al
legislador que luce bigote ceniciento, un rasgo que pone tensos a los coroneles
saenzianos. Seguido del interrogante sobre quién/es aportaría/n a una eventual
campaña Zapata Gobernador.
Tal vez el
nerviosismo en la mesa chica oficialista adquiera mayor volumen si se recuerda
un evento muy peculiar Fue el que
ocurrió el 28 de enero de 2021 en la ciudad de Joaquín V. González, audiencia
pública pedida por la firma Cresud (Grupo Elzstain) y que tuvo al actual
diputado nacional por Salta –Zapata- como apoyo de aquel pedido de desmontes en
más de 3.000 hectáreas.
A punto tal
que la dirigencia política anteña bromeó reiteradamente hasta noviembre pasado
una definición de los comicios de medio término entre los Grupos empresarios
Salta Forestal versus Inversora Juramento, dados los respaldos a la lista de
Juntos y a la del Frente de Todos, respectivamente.
Otro reducto
con un cierto margen de maniobrabilidad, respecto al Tío Sam, es el del
romerismo capitalino. Un vistazo rápido a las boletas para cobro de servicios
permitirá distinguir que los items municipales al mes de febrero ya duplican el
costo del servicio de energía eléctrica hogareña, mientras que triplican
ampliamente (3,64 veces) lo pagado mensualmente por agua y cloacas
¿Acaso la
Jefa comunal metropolitana está pertrechándose con vistas a una futura
contienda electoral? A juzgar por la factura adosada a la espina dorsal de
medio millón de vecinos, la progresión parece indicar que contemporáneos o de
futuras generaciones no debieran sobresaltarse si alguna vez decidiesen
continuar con la tradición familiar y la vocación política, iniciada por el
todavía recordado Roberto Romero.
De las
oposiciones
Ambos
sectores parecen aptos para el desmarque de lo que el oficialismo anhela y
define como oposición. O sea, un conjunto de dirigentes voluntarioso, entrenado
en la doctrina, con dinámica, perforaciones en los bolsillos y desprovisto de
ambición de poder.
En tanto, una
suerte de hibridación con el pejotismo saenziano depositó a la versión
vernácula del Frente de Todos en un
limbo. A lo que se puede adicionar una pérdida de convicción acerca de la
efectividad de aquel mantra de la “solución posible” y la torsión de brazo a
los integristas de las finanzas que pueblan los arrabales de la calle 19, en
Washington. El dilema es cómo presentar un documento que traerá consecuencias
tan impopulares y al mismo tiempo apuntalar a la gestión nacional.
Dicha encrucijada,
además podría registrar la irrupción de actores novedosos o hasta ahora no tan
conocidos en catastros sociopolíticos: las muchedumbres en las calles. Una
carta poderosa, capaz de tumbar el Plan Coprofagia que intenta imponer el FMI
[pretensión fulminada por el economista griego Yanis Varorufakis] a los ya
atribulados sectores de asalariados y a quienes perciben beneficios
previsionales o asistenciales. En un vendaval que igualmente podría zarandear
& obligar a barajar de nuevo al ambiente de los que hoy estelarizan la
política.
Dos décadas
atrás, nuestro país ya vivió un complejo proceso socioeconómico y político que
barrió con una gran porción de los que hacia el año 2.000 se situaban al centro
y/o 40° hacia la izquierda. Pocos dirigentes de sendas latitudes quedaron en
condiciones de competir. Excepto en el lado opuesto, donde los rostros
ignífugos hoy son, más o menos, los mismos.
(*) Publicado en El
Cronista de Salta, este fin de semana, 25 de febrero de 2022.