#Jergadefinanzas
#NegociacionFMI
Por: Federico
Pérez (*).
Los tiempos
en que el timón del país se administra a dos manos exigen esfuerzo verbal extra
para hacerlos más amables a la paisanada, cosa de morigerar el impacto de la
tercera ola en camino. Un territorio lingüístico en el que los muchachos de las
finanzas hacen de las suyas, siempre mencionando disposiciones y eludiendo los
efectos que ellas traerán. Algo que deschava con crudeza, por momentos, Brett
Easton Ellis en “Psicópata Americano”.
El novelista
estadounidense se las arregló bastante bien en su obra más famosa y polémica al
retratar “la cocina” de los brokers de Wall Street (o de cualquier plaza,
Buenos Aires, por ejemplo) y un cierto hartazgo por parte de uno de ellos. Es
que Patrick Bateman, en toda su nube de omnipotencia y drogas, personifica la
despiadada conducta y el relato de un ambiente desprovisto de la mínima empatía
por el resto de la humanidad.
“No espero un
mundo mejor para nadie”, dirá el psicópata americano creado por Ellis, un
ejecutivo de la firma de Wall Street Peirce & Peirce especializado en
fusiones y adquisiciones llevado al extremo en la ficción de cultivar un
particular hobby: asesinar prójimos al azar. En su historial criminal incluirá
mendigos, prostitutas, empleados de delivery, corredores de bolsa y mujeres de
clase media-alta. Algo así como equiparando la actividad especulativa con la
vida de terceros depositada en manos de personas que se solazan con la
canallada y la indiferencia, motivadas únicamente por la avaricia al
extremo.
El american
psycho de Ellis no difiere demasiado de sus colegas físicamente, ni en
costumbres, vestimenta u objetivos de vida (con lo cual se sugiere que un
muchacho trajeado con vocación de carnicero podría ser cualquiera de los que
comparten las tertulias en restoranes caros). Sólo que Bateman exterioriza
[NdR: el autor sugiere que los crímenes podrían corresponder a una suerte de
plano onírico en que insinúa algo de remordimiento] algo de las consecuencias
de su accionar. Aunque luego de su acto de contrición se sorprenderá que “aún
admitiendo esto, no hay catarsis. Mi castigo sigue eludiéndome”.
Esta crítica
mordaz respecto al mundo de las finanzas tal vez funcione para la comprensión
de la jerga en la parte de las finanzas que nos interesa en estos días. El fin
de semana, la titular del FMI lanzó el exhorto hacia países como la Argentina a
los que instó a “endurecer su política monetaria y fiscal”. O sea, ajuste.
En un
artículo titulado “Tres prioridades para una recuperación sólida”, Kristalina
Georgieva pidió pase de tijeras sobre tales herramientas de política económica
y preparar el cuerpo para rubricar el acuerdo con el FMI. Aunque ello implique
acorralar aún más el retroceso que ya vienen sufriendo salarios y jubilaciones,
mediante la calesita inflacionaria. Ambas modalidades de ingresos en sus
variantes más difundidas (la mínima) apenas si arañan el umbral de indigencia
situado en $ 34 mil y pico, según datos oficiales.
De manera tal
que “el afuste sin ajuste” tal vez está ocurriendo, independientemente de la
denominación con que sea ornamentado y es percibido en la vida cotidiana de los
connacionales. A lo mejor, aquello del “mal acuerdo como lo mejor que se podía”
equivale a “podría haber sido peor”, pese a que cueste demasiado imaginar cómo
resultaría lo suficientemente malo, comparado con la actualidad.
El economista
Claudio Lozano reiteró su moción tendiente a “definir la nulidad de la deuda”.
Para el director del Banco Nación, “se le está pidiendo al parlamento que
blanquee una deuda nula, que el Banco Central demostró que fue malversación de
fondo, ya que Macri no cumplió con ningún protocolo para endeudar al Estado”.
A su turno,
el dirigente de izquierdas Gabriel Solano recordó que “el 3,9% de inflación de
enero es el 58% anual”. El representante del FIT rememoró este sábado que el
ministro de Trabajo “Moroni dijo que quiere paritarias del 40%”, aunque “venimos
de 4 años consecutivos de pérdida del salario”, por lo cual “esta inflación la
pagan los trabajadores”, concluyó en una entrevista en el canal Crónica.
Más allá de
la retórica imperante entre los “tifossi” del Fondo Monetario, donde pueden
ubicarse a las principales figuras de la coalición de derechas Juntos como a
muchos de sus pares del Frente de Todos Pagan, hay que prever el costo social.
Es en este contexto que sirve entrar en lo que en la intimidad parece atormentar
a Patrick Bateman.
(*) NdR, 19
de febrero de 2022.