#InflacionINDEC
#Informemensual
De a poco, el
glosario de economistas, dirigentes políticos, empresarios y mercachifles se va
poblando de artilugios lingüísticos que arriman confusión entre la paisanada. En
particular, en días como este martes en que el INDEC dará a conocer en horario
vespertino el informe mensual dando cuenta que probablemente la inflación de
enero trepó por sobre el 4 %.
No resultará
demasiada sorpresa dicho incremento, si se toma como punto de partida el
aumento en el precio de los combustibles que se dio antes del viaje
presidencial a Rusia y China, en un contexto de caída del salario real (la
remuneración mensual comparada con los productos y servicios que ésta puede
adquirir). Lo que, sí, resultan de veras una fuente de sorpresas son las
contorsiones verbales a las que se echa mano al relatar lo que está sucediendo
con estas variables y a la vez tranquilizar que todo está bajo control.
Al comenzar
la semana, el economista de la consultora Focus Market, Damián Di Pace,
advirtió que el precio de los alimentos sufrió incrementos “escandalosos”, por
lo que el IPC del primer mes que esta tarde informará el INDEC “reflejará subas
muy importantes”. El especialista detalló que las mayores subas detectadas se
vieron en harina (14 %), mermelada (13,7 %), cerveza (13,2 %), azúcar (11,6 %)
y agua mineral (8,8 %).
Para Focus
Market las subas promedio en el rubro alimentación fueron de 4,5 %, pese a la
vigencia del programa Precios Cuidados que pactó la Secretaría de Comercio
Interior con empresas de este sector. En la víspera, Di Pace le dijo a Radio
Rivadavia que la suba en naftas con la que se despidió el presidente Fernández
antes de su reciente gira asiática, “impacta directamente en los precios”. Una
verdad casi de Perogrullo que recitan los economistas desde hace más de dos
décadas y no carece de exactitud.
Aunque las
luces coloradas titilando en sus arrabales no desalentó a Di Pace. Pese a los
resultados que informó, paradójicamente concluyó que tales cifras no indican “aceleración
de la inflación”. Cabría alquilar pullmans en alguna de sus conferencias y
escuchar cómo se las arregla para teorizar sobre un índice que en diciembre
marcó 3,8 % y al mes siguiente progresó ya por arriba del 4 %.
De todas
maneras, Di Pace consideró que será crucial “el acuerdo con el FMI, que se
recuperen reservas y que se mantenga el nivel de recuperación económica”. Algo
así como aquel que piensa en comprarse un Rolls Royce, sin advertir que le están
a punto de rematar la casa.
Menos
poética, la titular de la Unión Industrial de Salta reconoció que existe
preocupación por la situación de la economía criolla, a partir de la inflación
y los efectos de la tercera ola (la del FMI) de calamidades. Paula Bibini
precisó este lunes que el repunte en algunos indicadores manufactureros se
explica por la comparación con los de la época de pandemia. Ante ello, dijo en
una entrevista con FM Profesional, lo que se requiere por parte de los
funcionarios es una mirada “realista”.
Bibini
ejemplificó su exhorto en que, en contraste con la algarabía que exuda Casa
Rosada los números macroeconómicos apenas si empardan con niveles prepandemia,
pero aún no se ven radicaciones industriales en Salta o ampliación de la
capacidad instalada en compañías ya instaladas, ni aumento en los índice de
reclutamiento de personal.
La semana
comenzó con la mala nueva que el pan subió entre un 16 % y un 20 %. Producto de
tal situación, los cuernitos ahora se ubican en $ 600 por cada kilogramo.
Exactamente al revés de lo predicado desde las usinas de interpretación
económica o Filarmónica de Papagayos auspiciada desde Balcarce 50.
NdR, 15 de
febrero de 2022.