#Panoramasocioeconomico
#DeudayFondoMonetario
F.P.
Macrismo,
pandemia y Fondo resumirían la triple calamidad que padecen los argentinos
desde un lustro atrás y de la que se prevé un epílogo que aún no mostró la
parte más fulera. El panorama del presente año contiene un alto componente de
incertidumbre en lo económico y social, mientras que en el porvenir a mayor
plazo pueden avistarse postales de ciudades humeantes.
Es que la
deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional, más que un condicionante en
realidad imposibilita hasta la maniobra más leve del timón. A su vez, esta
sobredeterminación constituye una pésima señal para un 60 % de la población que
sobrevive como puede con ingresos
mensuales que empardan con la línea de indigencia ($ 33.000). Una variación al
dicho aquel de “indigente, pero honrado”.
Claro que las
cualidades morales poco importan en el contexto actual, a la espera del
coletazo que dará la tercera ola de tempestades desatadas sobre la gran mayoría
del pueblo argentino, desde 2015 hasta hoy. Este tercer capítulo presagia
remembranzas que podrían remontarse dos décadas atrás, o bien hasta el momento
bisagra entre el final de la década del 80 y el comienzo de los 90. La crisis
social y la desesperación en carne viva.
Este domingo,
el analista político Horacio Verbitsky sintetizó el panorama en que “si el
default es inevitable, porque está en la esencia de la relación con el Fondo a
menos que el país se someta a cualquier humillación, queda por decidir quién
tendrá la iniciativa y en qué momento ocurrirá”, planteó en su columna del
portal El Cohete a la Luna.
La proyección
va mucho más allá de lo que él mismo denominó “papagayes mediátiques”, en su
mayoría aupados con cifras diez veces superiores al nivel salarial promedio
(apuntado en nuestro segundo párrafo), con su sarasa voluntarista que pretende
embellecer un escenario que ya en lo cotidiano se presenta como algo bastante
embromado. Y que viene para un largo rato.
Como se dijo
desde este sitio, el viernes que viene y el primer martes de febrero están
contemplados pagos al Fondo Monetario por casi u$s 800 millones, en capital e
intereses de deuda. Para 2022, el “inolvidable” legado del macrismo pactó
envíos por u$s 19.000 millones al organismo financiero internacional con sede
en Washington. Pero en total serán u$s 28.000 M si se cuentan los compromisos
con otros organismos y acreedores privados (u$s 30.000 M totaliza el cronograma
2023).
En este
contexto nada deseable, Verbitsky entrevió hacia el año que viene que “en
vísperas de la renovación presidencial, el FMI castigará” toda inversión social
que interprete como distracción “con el corte de la financiación que anunció
Guzmán y pronunciará a la Argentina en default, como ya hizo con Alfonsín y De
la Rúa”. Al respecto, recordó que en un reciente encuentro en la capital
estadounidense hizo este preanuncio el analista económico de Goldman Sachs,
Alberto Ramos, tras delinear la seguidilla de obstáculos en la negociación con
el FMI “y sostuvo que aún si se lograra, probablemente descarrilaría luego de
la revisión inicial, debido a una escasa apropiación del programa y su errática
implementación. Colapso y final”, resumió el autor de este artículo
periodístico.
Los
gobernadores y enviados en nombre de las provincias saben de qué se trata.
Varios de ellos asistieron a la reunión que convocó Casa Rosada el 5 de enero
pasado. En aquella ocasión, el ministro Martín Guzmán expuso el cronograma que
incluirá este Vía Crucis político y económico. Luego de lo cual los más
avezados en la lectura macro de los números repasaron en sus murmullos los
apellidos de los presidentes contemporáneos que hacia el último cuarto del
siglo anterior aportó el radicalismo.
NdR, 23 de
enero de 2022.