#DeudaFMIingresos
#Distribucionadebate
Por: Federico
Pérez (*).
La primera
fue la del macrismo, la segunda la que correspondió a la pandemia y la siguiente
será la emanada del acuerdo con el FMI. Así, en clave sanitaria fue la
definición ofrecida por el oficialismo efedetista en cuanto a los sucesivos
cataclismos que en lo económico viene soportando y deberá seguir haciéndolo la
paisanada.
El paliativo
acordado en el plano local para afrontar este triple vendaval es el adicional
de $ 20.000 que tendrán la fortuna de cobrar los agentes de la Administración
Pública provincial, mientras que en degradée sus compañeros municipales serán convidados
con $ 15.000 y $ 10.000, en otros casos (según la cercanía con la metrópoli
gaucha y el semblante que porte cada Jefe comunal). Es muy poco para lo que
viene, aunque en este contexto no existe papiro extra que sea susceptible de
rechazar.
La conversión
a la coprofagia a la que se encuentra expuesta la mitad de la población de
nuestro país se emparenta con el sentir de proletarios salteños provinciales y municipales.
La medición más reciente del INDEC determinó que la línea de indigencia se
lleva a los empellones con el Salario Mínimo Vital –en alrededor de $ 33.000
mensuales-, lo que renueva aquel paradigma planteado por el filósofo Luis B,
respecto a que “nadie en este país hace la plata trabajando”. Declaración, ésta
última, declamada en otro escenario, pero de irónica vigencia en los días que
corren.
En
perspectiva, la “pobreza al alcance de la mano” se situó en $ 73.000 por mes
como objetivo casi deseable hasta cierto punto. Pero muy lejana, no sólo
geográficamente en la visión norteña, sino también en tanto meta sistemática
para quienes viven de un ingreso formal y una auténtica quimera para la gran
mayoría de salteños que no lo tienen.
Según datos
oficiales provistos por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el
empleo en blanco en nuestra región proviene de las siguientes fuentes:
Suministro de agua, fabricación de productos de tabaco, agro, y de la minería
metalífera y el litio, entre las principales. El resto de la dinámica
productiva (servicios veterinarios, reparación de maquinarias, industria
alimenticia, industria forestal y minería no metalífera, entre otras) está
concentrada en el Área Metropolitana de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires y
provincias del centro del país, Cuyo y Litoral.
Aún así, el
panorama no resulta demasiado alentador al avistarse la “tercera ola”. La nueva
cuasi pandemia por sus efectos socioeconómicos se encuentra a la vuelta de la
siguiente esquina. El viernes próximo, el Estado argentino deberá girar rumbo a
Washington u$s 725 millones para cubrir una cuota de vencimiento de capital de
deuda con el FMI. Mientras que el 1 de febrero, hará otro tanto con u$s 141
millones en intereses a pagar a este mismo organismo internacional.
Ello dejará
mucho más lejos la posibilidad de cubrir unos u$s 1450 millones que al Fondo
deben pagársele en el mes de marzo próximo. Con perspectiva de género, el staff
comandado por Kristalina Georgieva, el cual completan Gita Gopinath, y los
economistas Ilan Goldfajn y Ben
Kelmanson, consensuó endurecer la posición respecto a la Argentina.
Este equipo
de la entidad con sede en Washington delimitó el menú de exigencias que, en
caso de aceptarse, plantearían arriar las tres enseñas juntas del justicialismo
fundacional. O sea, una suerte de sillón bis de Rivadavia para fijar los
lineamientos político-económicos que serán supervisados cada tres meses por los
enviados del Fondo y de lo cual dependerán los períodos de gracia que
eventualmente se concedan.
Este sábado,
el analista y consultor Artemio López recordó que “el préstamo impagable del
FMI en 2018 tuvo como objetivo central reinstalar al fondo como gendarme de los
proyectos socio-económicos en el país, tras la aparición del kirchnerismo como
experiencia popular-democrática”. El titular de la encuestadora Equis indicó
que el hecho “que ganara Macri las elecciones fue un objetivo colateral”, a
partir de 2015 en adelante.
La tardía
misión exploratoria en busca de nuevos horizontes que intentará el presidente
Fernández con sus visitas a Rusia y China es todavía una incógnita como movida
geoestratégica. Es claro que no resultan del agrado estadounidense, lo que evidenció
la transmutación a “patio delantero” ensayada en la semana que pasó por Joe
Biden, respecto a la consideración sobre América Latina.
Una
redefinición que vuelve a la mesa de discusión cuáles serían las consecuencias
que tendría una declaración de impagos generalizados para la Argentina. Si las
sufriría más el ya atribulado país y su población o el principal centro
financiero mundial y el brazo financiero que le sirve para cada trabajito con
halo poco feliz.
(*) NdR, 22
de enero de 2022.