#NuevaConstitucion
#Sistemarepresentacionestadounidense
F.P.
La siempre
industriosa literatura política estadounidense es autora de neologismos tales
como senador “senior” y senador “junior” que enarbola a representantes de
aquella cámara alta con poca o mucha propensión a darse continuidad en dicho
cargo. Es bueno saberlo en las horas iniciales de la semana que la Convención
Constituyente salteña recortará esta doble clasificación, dejando como única
posibilidad la de contar con legisladores junior´s de acá en adelante.
Un conjunto de
datos que oficiarán a efectos de proveernos algunos parámetros, en la tarea de
discernir entre notables Grandes Hombres para la historia, el encendido
patriótico estadounidense –merecedores de retratos sobre lienzo-; y
pelafustanes vernáculos & criollos de catadura similar a homólogos
provenientes del poniente, el centro o el naciente norteamericano, e idéntica
vocación de servicio. Como también de asumir la senda política en términos
vocacionales.
Tal
cercenamiento en uno de los poderes en los que se asienta el funcionamiento
estatal, surgió de indagar en lo más profundo del alma que guía a la
salteñidad. En contraposición a innumerables estudios sociológicos, en los que
señalan preocupaciones de menor rango como la pobreza, la indigencia, el
desempleo y la inflación, la dirigencia logró determinar que los desvelos
ciudadanos están posados en la duración de los mandatos.
De manera tal,
la propensión a “hacer carrera” en cargos electivos como el mayor en el
Ejecutivo provincial o alguno en el Legislativo del distrito quedará suprimida.
Este lunes, la acción paranormal ejercida sobre las mentes de los salteños se
convertirá en letra de la nueva Carta Magna y 48 horas después sus redactores
jurarán sobre el nuevo texto.
Al calor de lo
local, por una buena vez la dirigencia provincial dejó de lado la mirada hacia
el hemisferio norte. En Estados Unidos, espejo en el que varios siguen teniendo
como parámetro institucional, los integrantes de la Cámara de Representantes
–equivalente a la de Diputados- se eligen cada dos años. En cambio, los
senadores duran 6 años y se los conoce por su calificación como “senior” o
“junior”.
Cómo se hace
allá
Los primeros
antes mencionados, son los que mantienen una larga carrera y al menos varias
reelecciones sobre su espina dorsal. Mientras, los segundos son los senadores
recién ingresados. Los Senadores senior gozan de trato preferencial al momento
de elegir las comisiones que integrarán e idéntica ventaja en la selección del
despacho en que albergarán sus diversas reuniones.
Incluso, las
disputas respectivas entre dos senior que empardan en cantidad de años en este
cargo parlamentario suelen resolverse a favor de quien también contabiliza
algunos años en otro cargo público. Es decir, es considerado un honor para
quien ha dedicado cierto tiempo de su vida al servicio de la comunidad, la que
a su vez recompensa al servidor público mediante el sufragio.
Un par de meses
atrás, a mediados de septiembre, por estas pampas se tomó conocimiento de
Alexandria Ocasio Cortez. La congresista (puesto equivalente al de diputada
nacional) del sector demócrata reclamó públicamente gravar con un impuesto a
los mega-archi-multimillonarios que en Estados Unidos no pagan un solo centavo.
Allá, como acá, este exhorto durante la gala anual del Museo Metropolitano de
Nueva York le valió achaques de “pro Venezuela”, “comunista” o “integrante de
la RAS”, Red Ancestral Sioux.
De todas
maneras, en la política estadounidense Ocasio Cortez ya era conocida por
motivos extranjeros a la cosmovisión gaucha. La dirigenta demócrata es
diputada, ya que antes de aquel vestido con la prédica “Tax the rich” había
llegado al cargo, luego de vencer a un más que experimentado y veterano de
reelecciones en el Estado de Nueva York: Mr Crowley.
A diferencia de
la canción rockera de Ozzy Osbourne, Mr Crowley venía en el cargo y pisteando
como un campeón, desde 1999 hasta mediados de 2018. Casi que el bueno de Joe
Crowley, en la Gran Manzana conocido como “El rey de Queens”, solamente tenía
en mente un trámite menor por el lado de los electores que le permitiría
suceder a Nancy Pelosi en la titularidad de la Cámara de Representantes.
A su vez, el
bueno de Joe hacia fines del Siglo XX había llegado a la Cámara baja
norteamericana como el sucesor de Thomas J. Manton. Con una extensa tradición
en la vida pública neoyorkina y estadounidense [NdR: el árbol genealógico del
dirigente tal vez se pueda rastrear hasta Thomas Manton, clérigo asistente del
reformista británico Oliver Crommwell hacia el 1650], se empachó de
reelecciones desde el 85 hasta que en 1998 ingresó por mesa de entradas de la
ANSES estadounidense papeles para jubilarse.
Tradición hecha
al andar
Tal vez en
aquellas largas noches de distracción con series tales como “Los Dukes de
Hazzard” o “Remington Steel” no lo imaginaba, aunque es probable que unos 14
años después, sí. En 1999 sorprendió a Crowley inscribiéndolo como candidato,
posiblemente con la sospecha de por medio que padecía cáncer. Su desempeño en
el Parlamento y ante la ciudadanía le valió que al día de hoy un tramo de 20
cuadras del boulevard Queens y la oficina de Correos de Woodside (Nueva York)
lleven el nombre de Thomas Jasper.
Esta sucesión
de honores post mortem y en vida no empañaron las carreras de Manton y de Mr
Crowley (tras su derrota electoral se sumó al grupo de lobbystas ante el
Congreso que actúa bajo el nombre de DC Squire Patton Boggs). En tanto,
inscribieron en letras molde la de Alexandria Ocasio Cortez, la actual titular
de esa banca. En este último caso, como “representante junior” o recién
ingresada, a diferencia de sus antecesores en tal cargo.
Otro
contraejemplo de estos yankies díscolos es el que sintetiza Joe Biden, actual
presidente de la todavía principal potencia económico-militar global. Lejos de
ponerse colorado, JB venía de cinco reelecciones al hilo: 1978, 1984, 1990,
1996 y 2002. Biden era de los senadores senior, luego de sucesivos respaldos
otorgados por los votantes del Estado de Delaware.
La vigencia de
los escrúpulos electorales como el que los convencionales salteños publicarán
en las próximas horas, en la democracia del hemisferio norte hacia la que casi
todos miran hubiera truncado los “cursus honorum” de varios líderes
internacionales. Entre ellos, el actual mandatario estadounidense –Biden- o
bien de los que le precedieron en el sillón de la Casa Blanca, tales como Bill
Clinton, Barak Obama, George W. Bush o
George W.H. Bush.
Los Bush
cumplieron con este trayecto previo a postularse como Presidentes. Bush padre
fue congresista y luego Vicepresidente en la fórmula que integró con Ronald
Reagan. Su homónimo e hijo ocupó el cargo de Gobernador de Texas antes de su
postulación como N° 1 por los republicanos. Clinton ejerció como fiscal General
del Estado de Arkansas, tras postularse a este cargo en 1976 y a los 32 años
[NdR: para desgracia de los seguidores urtubeicianos] ganó la Gobernación de
Arkansas. Obama fue senador nacional por Illinois, antes de llegar a la Casa
Blanca.
El sueño máximo
que mantiene todo niño del país del Norte, al menos en su etapa escolar, está
encauzado por diversas vías, todas por el lado del ejercicio de la función
pública. Ya fuera mediante comicios para Fiscal de un estado (que en EEUU
surgen del sufragio ciudadano), Gobernador o congresista. La única limitación
normativa aparece en el peldaño final, luego de llegar a la Presidencia. No
antes de esta carrera política.
NdR, 20 de
diciembre de 2021.