#ElEstancieroydolarestermosellados
#Herreroelsabueso
F.P.
La frontera que
separa a las ficciones descomunales y el valor que a éstas les atribuye la
justicia, merodean a la vuelta de la detención de Marcos Herrero. El
adiestrador de perros, autopostulado como investigador de misterios sin
resolver en diversos estrados detonó el fin de semana, aunque la onda expansiva
continúa propagándose. Más allá del caso de los dólares termosellados que, en
realidad, parece que provenían de un kit del juego de mesa “El Estanciero”.
Entronizado
como un sabueso con un grado de sagacidad descollante, desde segmentos opositores
que le dieron protectorado y un piso de 23.000 “me gusta” en redes sociales,
todo lo anterior sucumbió ante las interposiciones científicas, probablemente
no desprovistas de recelo y envidia. Ni siquiera la sabiduría concedida en al
menos cuatro investigaciones en curso en tres distritos judiciales diferentes
consiguió atenuar el ventarrón en su contra.
Múltiples
achaques por “falsa denuncia”, “falso testimonio”, “usurpación de títulos” y “encubrimieto”,
contuvieron una vida al servicio de la espectacularidad informativa y un
entusiasmo judicial decreciente. Denotando así un desapego por lo que Herrero y su
mente supieron forjar, aunque más no fuese para el entretenimiento de
coyuntura.
A fuerza de
concentración y dedos en sus sienes, además de algunas “pruebas” epistolares,
Herrero alcanzó a destrabar causas de personas desaparecidas, tales como las de
Marcela López, Viviana Luna y el pibe santiagueño Marito Salto. En el segundo
caso, pese al hallazgo de una carta cuya estructura gramatical a lo mejor no
empardaría con la de Florentino Ariza [NdR: personaje de García Márquez en la
novela “El amor en los tiempos del cólera”], pero en su momento se asimiló como
reveladora de este misterio en particular, como al mismo tiempo de otros que
permanecen sin resolver.
Objeciones comunes
a la de esta epístola, igualmente cayeron sobre su aporte de partes óseas que
pudieron corresponder a Viviana Luna y Marcela López. Pero la cadena genética
escudriñada en sendos fragmentos de tejidos señaló su pertenencia a un sujeto
varón, lo que habilitó conjeturas relativas a una nueva virtud de Herrero. Esta
vez como agricultor de osamenta, hoy sostenida de modo impiadoso por sus
detractores.
¿La mano del
poder?
Un parámetro
idéntico mereció el descubrimiento que Marcos Herrero efectuó en un hostel
mendocino, al hacerse cargo de pesquisas en el caso Luna, ante el desconsolado
pedido de familiares de la mujer -cuyo paradero permanecía en una incógnita
desde 2016. En dicha carta, hallazgo producido en un monedero, el hombre dio
con unas notas en las que se mencionaban misteriosas conexiones por parte de los
empresarios José Luis Manzano, Daniel Vila, el cuestionado juez Walter Bento y
el jefe policial de esta provincia. Junto con lo anterior, había menciones a
los casos de María Cash y Sofía Herrera.
¿Es verosímil
alguna hipótesis que esta misiva/misilística haya petrificado a gran parte del
poder provincial? En su momento, Herrero no realizó valoración al respecto. En
cambio, el fiscal de otro caso, el santacruceño Gustavo Pirrello (quien le
seguía los pasos a partir del caso López) le asignó nulo valor al que aderezó
caracterizaciones vecinas a una vulgar sarasa.
Esto, pese a
que dos días después de tal descubrimiento epistolar, los perros adiestrados
por Herrero “marcaron” un ropero en cuyo interior –habitado por Luna- permitieron
dar con la misma carta. Pese al doble avistamiento, los funcionarios –poco inclinados
a la formulación de hipótesis en el catastro de lo paranormal- quizás con
apresurada reacción, lo pusieron bajo la mira.
Se sabe que
líneas de acción como ésta son capaces de aterrorizar a quienes anteriormente
le habían expresado simpatía. De ahí que los demás adiestradores santacruceños
de perros le retiraran su respaldo, posiblemente por falta de empatía con el
colega en desgracia. Y algo de temor, frente a la posibilidad de enfrentar
molestos interrogatorios ulteriores.
¿Cultos
satánicos en tierra santiagueña?
Esta mácula en
su currícula, luego se trasladó hasta Santiago del Estero y terminó socavando
la inestimable contribución que Herrero había hecho en el caso de Marito Salto.
El pibe santiagueño asesinado en la localidad santiagueña de Quimilí es otra
que el providencial desembarco de Herrero logró encauzar, pese a dos años
transcurridos del hecho, sin mayores datos para su esclarecimiento.
En la calurosa
provincia norteña, el experto desembarcó con sus canes Duke y Alcón. Tras una
serie de recorridos por el lugar del hecho, donde fue hallado el pibe de 11
años con signos de haber sufrido tortura y violación, determinó como línea
central de esta pesquisa que Marito había sido ofrendado a Satanás. Hecho por
el cual dirigió indicios hacia un puntero político del lugar, quien a partir de
esta conjetura adicionó a su nombre la denominación extraoficial de “El brujo”.
Las
averiguaciones santiagueñas, con la asistencia de los dos canes, activaron un
revival como el de las trasnoches del canal TCM con filmes protagonizados por
Vincent Price, Peter Cushing o Christopher Lee. Y al igual que en estas producciones
de terror/suspenso Clase B, el descubrimiento de una suerte de mapa o garabato
sobre papel (plagado de símbolos tal vez esotéricos como triángulos con un ojo
dibujado en su interior), indició que posibilitó la detención de Miguel
Jiménez, luego condecorado con el sobrenombre “El Brujo San La Muerte”, su
esposa y maestra de escuela, más el hijo del matrimonio.
A diferencia
del público que batió palmas con este show, tal efecto no conmovió el ánimo de
los funcionarios judiciales encargados del caso de Marito Salto. En una de esas
porque el ADN de “San La Muerte” y familia, no coincidían con los patrones
genéticos recolectados en la escena del crimen (debajo de las uñas del niño y
en su ropa interior).
El contraste
entre público y actuación de funcionarios judiciales se entremezcla en cuanto a
Marcos Herrero. El entrenador mantiene cierto predicamento, rasgo que le
permitió ser convocado para los casos Facundo Astudillo Castro, Santiago
Maldonado, la niña Guadalupe Lucero en territorio puntano, la joven Abigail
Carnier en Córdoba, la empresaria Estela Auad en Santiago del Estero y la niña
Micaela Ortega en Bahía Blanca, cuyo cadáver fue hallado por los Herrero´s dogs
en Bahía Blanca.
La detención de
Herrero, como también la anulación del caso Salto plantearon una divisoria de
aguas. De un lado, los que mantienen incólume su confianza en sus virtudes como
investigador. Del otro, los que se refugian en el manual de procedimientos y
pruebas de laboratorio al enarbolar lo enclenque de sus “pesquisas”. Ya sea con
o sin las divisas contenidas en el kit de “El Estanciero”.
NdR, 15 de
diciembre de 2021.