Historia de dos ciudades y dos Plazas

Al igual que las piscinas en temporada estival, el llenado de una u otra Plaza dependerá de un continuado en el desarrollo de eventos posteriores. Ciertamente, no hay que desconocer la importancia de tal envión. Mucho menos en política. Un territorio sobre el cual sobrevuela nuestro planteo dominguero.
Hace 4 años ASUNTOS DE FONDO

#Elsonidodelamultitud #Elefectopoliticoylasplazas

F.P.

Las plazas y las Plazas resumen el hoy & aquí del nudo que intenta desatar gran parte de la ciudadanía, en base a lo que resolverá el gobierno rioplatense con el Fondo Monetario. Es sabido, recitado y cantado desde la década del 80 que hoy pueden convocarte (*) a un emblemático lugar público, sin embargo tal imagen puede disolverse antes que el pase mágico acabe en una dolorosa sopapeada provista por la realidad.

La del pasado viernes 10 fue una concentración masiva alrededor de la incertidumbre no entreguista de los derechos de Segunda Generación, enarbolados por el oficialismo, el FdT y dos figuras regionales (Lula y Mujica) en respaldo. Mientras que la del día posterior, el sábado 11, también advirtió que no cederá estas mismas conquistas sociales, solamente que con un giro de 90° y cierta desconfianza respecto al compromiso de la Plaza antes mencionada. La misma Plaza, la misma locación, dos planteos similares, pero no iguales.

Estas dos, igualmente, tienen implícita mucho más que las 600.000 ánimas que las protagonizaron –y más importante: los 16 millones que las vieron en medios masivos- y entonaron cánticos alegóricos a la soberanía popular e independencia económica. Un rediseño de país en que el interrogante se dará por la cantidad de “plazas” disponibles, a partir de los números macro y el impacto micro que arroje la documentación a rubricar  con el organismo domiciliado en Washington.  

Esta particularidad de la sociedad argentina fue la que generó efecto sonoro como de raspadura de dos objetos metálicos en los investigadores estructuralistas de la Sociología estadounidense. Algunos de lo que, desde contratos con el Ejecutivo norteamericano tal vez se apresuraron a encuadrar y emparentar con las multitudes italianas y germanas convocadas por el fascismo y el nazismo, respectivamente.

Sin embargo, ni siquiera esta caracterización chambona privó a un “servilleta” y conspirador como Spruille Braden (1894-1978) de probar el retrogusto efímero al participar en una “Plaza”, en septiembre de 1945. Contra lo que aconsejarían estrategas electorales sobre el grado de exposición o bajo perfil para dirigentes y “armadores”, el obeso extranjero se derritió al calor de las masas. Una ilusión que albergó por 5 meses, hasta que el 24 de febrero de 1946 cayó derrotado -con su Unión Democrática- ante el naciente peronismo.

En tanto, la del 1 de mayo de 1974 fue una Plaza que incluyó en la carta a Dos Plazas. Convocada en torno a la unidad nacional y con la estampita del acuerdo Perón-Balbín como reaseguro, este dato activará la algarabía de los espíritus de porcelana que en los días que corren repiten consignas nedflanderistas, anti grieta. Sin embargo, esta duplicidad que marcó un surco luego del retorno de Perón a la Argentina también dio a luz dos peronismos: uno más inclinado hacia el lado bradenista y el otro algo más a la izquierda.  

Las sirenas que tentaron a Ulises, luego a Braden desde la multitud, también volvieron a entonar sus odas el 10 de abril de 1982. Aquel día, un egresado de la Escuela de las Américas volvía a probar una combinación de las mieles de una multitud vivándolo y otras hidromieles arribadas desde las Highlands, en dirección opuesta a monografías concienzudas que desaconsejan hidratarse con fermentos entremezclados. “Si quieren venir que vengan: les presentaremos batalla”, porfiaba ante unos 800.000 prójimos en la Plaza.

Lo pasajero de estas invitaciones masivas y la hostilidad de los anfitriones opera en un desarrollo con mecánica parecida a la de las precuelas emanadas de la industria audiovisual. El 30 de marzo de 1982, diez días antes, una manifestación obrera llenó esta misma Plaza y calles en protesta por la hambruna extendida, generada por la no demandada administración que 48 horas después anunciaba el desembarco en islas del Atlántico Sur.

Los expertos en diseño electoral, habilidad en la que Salta contabiliza la mayor proporción por 100 metros cuadrados en todo el país, a lo mejor aconsejarían dirimir estas dos Plazas –u otras- mediante el conteo de “me gusta” obtenidos por cada una de ellas en redes sociales.

En contraposición a lo anterior, descansa la conjetura acerca de una mayor complejidad en un intento de develar este proceso social que elude las invenciones del tipo sociedad-persona. La muchedumbre reunida en cada caso, tal vez remita a interrogantes ligados a la legitimidad del origen en sendas convocatorias y la correspondencia en las líneas de acción desplegadas luego en el mapa real.

Por lo tanto, el instante, la toma fotográfica y el grado de satisfacción derivado de este acontecimiento requiera posiblemente de una indagación posterior. Como decía Javier Castrilli, esto dependerá del apego al reglamento, según lo que te vengan a cobrar.

(*) “Hoy te convocan a la Plaza y mañana te la dan”, cantaba con desencanto Miguel Mateos/Zas en 1983 y luego –en el álbum Rockas Vivas- adecuaba la cocina a toda la Argentina, lo que indicaba aquella canción llamada “En la cocina, huevos”.  

Ilustración: Multitud, Eugéne Delacroix.

NdR, 12 de diciembre de 2021.