#Caminohacia2023
#Candidaturasyacuerdoconelfondo
F.P.
La culminación
del año electoral ni siquiera es el punto culminante en la agenda política
actual, la que comenzó a exponer algunos entramados que definirán el complejo
panorama venidero. Los aprestos para la pelea por la Gobernación de Salta y el
molde de país que garabateará el acuerdo con el FMI se sobreimprimen en el
horizonte del debate.
El sector “triunfador”
dio participación en los descorchares de estos días que sucedieron a la jornada
dominguera a las huestes saenzianas. El 14 N, la lista encabezada por Emiliano
Estrada y Pamela Calletti obtuvo más de 205.000 expresiones a favor y en gran
medida indican la actividad en ciudades del mapa profundo de la provincia.
No es para
menos, ya que la dinámica impresa por los Jefes comunales le permitió al FdT
aprovisionarse de una gran cantidad de sufragios –muchos de ellos esquivos en
el humor capitalino- emitidos en el norte y nordeste provincial, en el sudeste
y las regiones vallista y precordillerana.
Un festejo al
que podrían plegarse los integrantes del equipo político del gobierno
provincial enlistados en el pejotismo. Aunque no queda tiempo para tales
devaneos, dado que en los próximos días comenzará el debate del programa
económico que se le presentará al directorio del Fondo Monetario Internacional.
Tal desafío con
el organismo multilateral de crédito imprimirá rostros de vértigo, temor o
alivio en muchos de los que el domingo 14 por la noche celebraron. Ello, en
función que los “técnicos” con butaca en la entidad domiciliada en Washington
aconsejen pelar las tijeras para moldear la Ejecución del Presupuesto 2022 o
bien que se avengan a la aceptación –ya rechazada- de la propuesta criolla
(extensión de plazos para pagos y rebaja en los intereses punitorios).
De manera tal
que un escenario probable es que el favor del electorado (unos 392.000 en el
caso de Salta) que el pasado 14 N centralizó su decisión en las principales
opciones, FdT y Juntos, probablemente tienda a desparecer o a bajar brazos hacia
el inicio del primer cuatrimestre del año próximo. Se sabe que los ajustes, por
más despliegue lingüístico que intenten embellecerlo son refractarios para las
mayorías populares.
El orden de los
postes no altera el alumbrado. Esto es invariable por más que los recortes sean
emprendidos al izar las tres banderas peronianas o la ponderación del salvataje
individual neocon-liberal. Por eso, el FMI exhortó a comienzos de la semana al
nedflanderismo, robertocarlismo o antigrietismo [NdR: tres sinónimos que la
dirigencia política y la narrativa reporteril sobreutilizan, muchas veces
desconociendo su contenido], sugerido por su portavoz, Gerry Rice, en torno a “lograr
amplio apoyo político y social” en referencia a tal acuerdo por firmar.
Ello, en
función que tanto la mezcla de perfidia y casquivanismo con que se tomó el descomunal
endeudamiento externo como la capacidad de maniobra reducida con que se asumió pagarlo,
tienden a hermanar a FdT y a Juntos. A este mapa, tal vez, correspondan las
módicas promesas que se expresaron en la reciente campaña (testimoniales de artesanos,
emprendedores, juventud y ancianos, Versus “freno” a los actuales gobernantes) y
atestigua el 63 % del padrón que asistió a emitir sufragio en el distrito
gaucho. Más que nada, aupado por los líderes locales.
La tensión
entre la tenue esperanza por una mejoría al caer y la amenaza del despojo a la
vuelta de la esquina por volver a ocurrir, a lo mejor hayan interactuado al
dinamizar a los dos tercios de la ciudadanía que alternó su decisión entre
estas principales ofertas electorales. Sin embargo, la incertidumbre por el
futuro no desapareció luego de los comicios, si bien se atenuó,
expectante.
Nombres y
escenarios
La pechadera de
posicionamientos para la Gobernación en 2023 será hija del horizonte que al
final de este año ha comenzado a prefigurarse. La táctica electoral elusiva del
saenzismo le permitió un poco más de espacio para maniobrar en este catastro, a
un tranco más de distancia del aliento en el occipital exhalado desde el
romerismo. Aunque con idéntica cautela, no parece razonable que el oficialismo gaucho
opte por trotar a los brazos del efedetismo.
¿El
reflotamiento de un proyecto provincialista sería una opción? A juzgar por los
casos santafesino y cordobés, la experiencia indicaría que no. Omar Perotti (Santa
Fe) y Juan Schiaretti (Córdoba) salieron con magullones color bordó de la
contienda dominguera, por lo que su futuro en la política es hoy un
interrogante. De manera tal que Hacemos Santa Fe y Hacemos por Córdoba tienden
a sucumbir, luego de sus respectivos acercamientos a una derecha que hoy nadie
sabe en qué coalición tiene su casa central.
La no
contradicción entre lo que hicieron unos y lo que piensan hacer otros
constituye el núcleo del Extremo Centro, el gran nudo sobre el cual teorizó el
politólogo Tariq Ali. Un lustro atrás, el analista anglo-paquistaní evaluó los
resultados del “hermanamiento” entre laboristas y tories –conservadores-
británicos, socialistas y neocon franceses, el moncloismo español y otras “grandes
coaliciones” declamadas por la salvación de las naciones, pero con un programa
económico de ajuste.
De todo este
escenario, dependerá el impulso que tengan los próximos proyectos
presidenciales y prospectos para la Gobernación de Salta, en 2023. Un mapa en
el que aparece el propio Gustavo Sáenz, al mando de una coalición todoterreno,
capaz de un día acordar con lo que las clasificaciones tradicionales entienden
como “conservadores” y al instante siguiente con sectores rotulados como “progresistas”.
Lo hizo en el lapso de los últimos 75 días.
En las
cercanías, aunque negando tal posibilidad cuando se le consulta, amaga para el
mismo lado el jurisconsulto Abel Cornejo. Al mando de la cartera de Seguridad,
es figura requerida en la arquitectura saenziana en la reconfiguración
jurisdiccional y del funcionamiento parlamentario.
El ya mencionado
Emiliano Estrada es otro de los prospectos, pese a que su ascenso es muy
reciente y su corta edad le aconsejarían foguearse unos cuantos años más en el
ámbito del parlamento nacional. Recomendación similar a la que en 2006 sugerían
muchos armadores experimentados del trekking político a un, por aquel entonces,
joven legislador: Juan Manuel Urtubey.
El ala macriana
en su capítulo vernáculo, por su parte, al final de semana instituyó al todavía
diputado nacional Martín Grande Durand como eventual postulante ´23. Es cierto
que el legislador Pro no consiguió desprenderse en estos 4 años de la telaraña
de cuasi censura, un abominable entramado del comunismo internacional, la RAM y
La Cámpora que le imposibilitó difundir su labor como congresista. Pero también
es correcto indicar que la alianza Juntos tampoco consiguió reeditar el hit
2017, cuando obtuvo más de 200.000 votos.
A los costados,
igualmente mantienen sus ganas de trascender en esta dinámica senderista el
empresario y ex diputado nacional Alfredo Olmedo. En tanto, el romerismo analiza,
planifica y proyecta cuál de sus figuras resultaría óptimo proyectar en los
siguientes dos años de recorrido.
Al respecto es
que sean cuáles fueren los nombres a revelar, la pileta vacía o el mar picado
aparece como el escenario con mayores probabilidades de sobrevenir. Un panorama
que comenzará a clarear como en aquellas horas del alba con cielo nublado y
pronóstico climático impreciso.
NdR, 19 de
noviembre de 2021.