#Discusiondefondo
#Dilemaeconomico
F.P. (*).
Las primeras
señales de un viraje en la gestión nacional se encuentran en proceso en el segundo movimiento que debiera suceder a los
nuevos nombres del equipo presidencial, presentación formal con fecha para este
lunes a las 16 horas. A contramano de lo señalado por algunos medios de prensa,
los cuales al parecer suministran ideas a la dirigencia salteña, los pasos 1 y
2 provienen del escenario DC. Después de la Carta.
El
desplazamiento del timón, desde el centro un poco más al lado opuesto del que
viene ocurriendo, es de raigambre económica. Para Balcarce 50 implica eludir el
sendero que se vino recorriendo hasta el domingo 12 S, direccionándolo en los
próximos días hacia el 40 % de sufragios prófugos de la opción del FdT. Unos 6
millones de votos, comparados con los de 2019, los que tampoco fueron hacia la principal
coalición opositora.
En un artículo
anteriormente publicado por este medio planteamos que “la reciente decisión
electoral expresada por alrededor de un 45 % de los electores argentinos,
planteó una innegable objeción”, en cuanto al rumbo de la economía [NdR, “Ante
un traspié de manual”, 14 de septiembre de 2021]. A mitad de la semana anterior,
destacamos que “a escasos tres días después de la última cita electoral, el
grueso de la salteñidad volcó fervor, épica y súplicas en dirección al binomio
al que se encomendó en presente y porvenir”, indicamos al comparar la
asistencia a la conmemoración religiosa con el evento cívico del domingo previo
[NdR, “Los recintos de lo sagrado”, 15 de septiembre].
El jueves
pasado, aterrizó en el escenario político nacional el diagnóstico ampliado de
tal situación político-económica que le permitió al oficialismo hacerse severos
replanteos. Una reconsideración que fue al punto, lo llevó casi hasta el
quiebre y posibilitó una auténtica confrontación de proyecto, lo que había
estado ausente en la campaña por las Primarias y en gran medida explica los
resultados de los recientes comicios.
Debajo del
ropaje de concordia extrema entre dirigentes o candidatos de fuerzas políticas
antagónicas, requerido desde tribunas mediáticas que comulgan con sólo una de
ellas, solamente se hallará un amesetamiento del intercambio de ideas que subyace
en toda contienda. Incluso en las deportivas, como lo atestiguan la fiereza y
la pericia de Lionel Messi en la disputa de la final de Copa América (la que
luego del triunfo rioplatense no le impidió confraternizar con Neymar, pero no
antes).
El Caballo de
Troya inserto en el ideario robertocarlista o nedflanderista implica formas,
pero más que eso, contenido, en torno a dar catadura de indiscutible a un
planteo económico determinado, parcial. Son los riesgos que se asume cada vez
que aparece la argamasa del Extremo Centro [NdR, “Tarde o temprano hay que
tomar partido”, 17 de septiembre de 2021] en el mapa. Es que cuando se achata
la discusión de fondo, la política tiende a ponerse una lápida.
Intervalo de
fin de semana
De momento, en
el contexto del Frente de Todos destacó el principal socio de esta entente con su
negativa a cumplir el rol final de Juana de Arco en la narración en desarrollo.
Mensaje traducible en estos últimos cuatro años de salario real en caída
(ecuación entre poder adquisitivo con nivel promedio de precios de bienes y
servicios) que tienden a emparentar a la
actual gestión con su antecesora.
En 1977, una
crisis profunda en la Madre Patria española (alta inflación y desempleo en
aumento) posibilitó arribar al acuerdo de las superestructuras políticas y
alumbró los Pactos de la Moncloa. Las buenas gentes ibéricas rubricaron esta
expresión de consensualismo extremo, el que incluía un “manos libres” de
empresarios para inducir al laissez faire laboral a miles de trabajadores.
Al moncloísmo
acordado por la dirigencia política, sindical y empresaria, con el fin de sobreponerse
al desastre del franquismo, le sucedería 15 años después el Tratado de
Maastricht. Desde 1992, fecha de conformación de la Unión Europea, los festejos
propalados en esta dirección anti-grieta han logrado una cierta algarabía en
los españoles, entremezclada con expresiones de descontento.
Ciertamente, el
jolgorio que desde nuestras costas atlánticas se atribuye a los ibéricos está basado
en la industria lograda por aquel pacto: ciudadanos alemanes prósperos, al
igual que una parte importante de franceses en esta misma condición. Las
recientes crisis globales, detonadas a partir de 2009, como la de la pandemia
hoy en curso, hicieron recelar a los españoles en cuanto a su sistema
productivo fundado en el turismo y la inversión inmobiliaria. Lo que desde el
centro económico Berlín-París les valió el empático apodo de “chanchos” -PIGS
en inglés- junto a Portugal, Irlanda y
Grecia.
El ejemplo del
escenario en la Eurozona, acogido en los últimos 15 meses desde el punto de
vista epidemiológico, ofrece igualmente un visor de lo económico y productivo.
En estos días, Casa Rosada deberá dar resolución a tal dilema, no menor. En una
u otra dirección, en un catastro donde el tema tabú, lo que “nadie puede
discutir”, plantea el eje en que da vueltas la realidad social de nuestro país.
Este frente
interno en desarrollo, además, supone una ruptura inevitable en uno u otro
sentido. El primero será con los apóstoles robertocarlistas por la afrenta al altar
new age de un país encaminado al “comunismo”. El otro será el de izar las
banderas tradicionales del movimiento peroniano, en pos de restablecer nexos
con los 6 millones de cumpas que se repartieron entre la inasistencia electoral
o el blanquecino contenido en los sobres del mensaje de apercibimiento.
Por otra parte,
cabe señalar que nuestra comparación con la Unión Europea es ocurrencia que no
nos pertenece. Este fin de semana, el
otrora protector del depuesto mandatario boliviano Evo Morales, el mexicano
Andrés Manuel López Obrador planteó una conformación continental que emule a la
de la Eurozona, con Washington y Ottawa, incluidas. Y siempre y cuando, ésta
propuesta no centre la algarabía en estadounidenses, canadienses y prójimos
aztecas, es igualmente merecedora de la más profunda atención.
(*) NdR, 19 de
septiembre de 2021.