#HambrunaEpidemiayCambioclimatico
#NacionesUnidas
En base a
cálculos que manejan agencias de Naciones Unidas, este año podrían morir por
falta de alimentos alrededor de 270 millones de personas en todo el mundo. La
imposibilidad de acceder a los alimentos y el hambre se extienden, de manera
tal que en 2021 se prevé que dicha problemática afecte a 120 millones más en
comparación con cifras del año anterior.
La combinación
de los efectos originados por la pandemia, el agravamiento de las desigualdades sociales y las consecuencias del
deterioro ambiental fueron apuntadas como las causas reveladas en un informe
del Programa Mundial de Alimentos de la ONU. En este trabajo, los especialistas
detallaron que la fase más crítica de este flagelo golpeará este año sobre 41
millones de personas (mientras que en 2020 afectó a 34 millones).
Es altamente
probable que “los conflictos, las repercusiones económicas de la COVID-19 y la
crisis climática provoquen niveles más altos de inseguridad alimentaria grave
en los próximos cuatro meses en 23 regiones críticas”, señaló este informe. En
el documento, elaborado por especialistas del Programa Mundial de Alimentos,
junto al de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
especificaron la semana pasada que este panorama afectará más agudamente al África,
Centroamérica, Afganistán y Corea del Norte.
Este lunes, The
New York Times llamó la atención que tal “situación es especialmente desoladora
en África, donde hubo un repunte de nuevos contagios”. Al respecto, el diario
estadounidense recordó que diversas “organizaciones de asistencia humanitaria
han hecho advertencias sobre Etiopía -donde la cantidad de personas afectadas
por el hambre es más elevada que en cualquier otra parte del mundo- y el sur de
Madagascar, donde cientos de miles están acercándose a la misma condición tras
una sequía sumamente grave”.
Si bien el
incremento en los indicadores de pobreza ha sido una constante, durante este
año y el anterior esta tendencia se agudizó con las consecuencias del
coronavirus, a la par de sequías e inundaciones como las que se apreciaron en
los últimos días en parte de provincia de Buenos Aires y a la vera del río
Paraná.
En un extenso
informe, el “Times” neoyorkino alertó que “tanto en los países ricos como en
los pobres, las filas de personas que han perdido sus trabajos se extienden en
las despensas de alimentos”. A lo que se sumó para agravar esta situación que
se rompieron las redes informales de contención, anteriormente constituidas por
ayuda financiera de familiares y demás allegados, en muchos de los casos a los
que no llegan los gobiernos.
De manera tal
que el contraste entre las naciones más prósperas que avistan la posibilidad de
volver a la normalidad y los países con mayor pobreza, hundió aún más en la
crisis a los últimos. “Jamás había visto que las circunstancias fueran tan
desfavorables a nivel mundial como lo son ahora”, resumió ante una consulta de
NYT Amer Daoudi, director del Programa Mundial de Alimentos. “Por lo general,
hay dos, tres o cuatro crisis -como conflictos y hambruna- a la vez. Pero ahora
estamos viendo una cantidad considerable de crisis en desarrollo, al mismo tiempo,
en todo el planeta”.
Una panorámica
del corto plazo, pues las señales de alerta no han cesado en diversas partes
del mundo. Al comienzo de esta semana, el gobierno chino admitió que la vuelta
a confinamiento es una de las posibilidades, ante la detección de una suba de
casos en la ciudad de Wuhan. Una señal a seguir con atención, previa a que
vuelvan a encenderse los alertas.
NdR, 10 de
agosto de 2021.