Cada día crece
más en Argentina la insatisfacción con el mecanismo de trasmisión de resultados
que el gobierno nacional ha contratado. Sea porque se piense que el gobierno
está organizando un gigantesco fraude, o porque se considere que el sistema
elegido no funciona correctamente y es improvisado, o bien porque se desconfía
de la empresa contratada. El sistema adolece de una característica necesaria en
un sistema de éste tipo, consenso entre los actores de una elección:
ciudadanos, partidos, candidatos, secretarías electorales y gobierno. El
sistema solo tiene apoyo unilateral en el gobierno y la fuerza política que lo
conduce.
La trasmisión
de resultados en forma provisoria y rápida, que llamamos conteo provisorio, es
solo un aspecto de la fiscalización de una elección. De hecho, para muchos la
menos importante. Puesto que en teoría, el resultado se determina en el
control, llamado popularmente escrutinio definitivo, técnicamente escrutinio de
junta, que se hace semanas después, mesa por mesa, en cada distrito electoral
en forma centralizada.
En este
escrutinio se revisa cada urna, una por mesa, y si ningún partido presenta
actas diferenciadas, se toma el resultado del conteo provisorio plasmado en el
acta de cada mesa. Y aquí está una de las claves de la importancia del
provisorio. Solo se abre una urna si un partido muestra elementos de prueba de
que existió un problema. Y esto, si bien parece sensato, limita enormemente la
posibilidad de control. Primero porque el control depende de la acción de unas
pocas personas, los apoderados de los partidos en cada distrito, que suelen
asumir compromisos políticos partidarios del tipo de yo abro esta mesa y vos
esta otra. Y segundo porque éstas personas deben tener pruebas materiales que
deben recibir de sus fiscales. Y suele suceder que las mesas problemáticas son
justamente las que no tuvieron fiscales de algún partido y los apoderados no
tienen entonces forma de hacer que se abra la mesa.
Por ello muchas
veces el escrutinio de junta no es una garantía real.
El conteo
provisorio es, en la práctica, el que comunica los resultados a la población y
el que recibe atención generalizada de los medios. La verdad "real"
podrá ser diferente, pero la población tiene como válidos esos resultados.
Y es muy fácil
manipular esos resultados, solo con cambiar el órden de carga y poner primero
los resultados de las mesas que favorecen a un gobierno, cosa que suele saberse
con anticipación, ya se crea la sensación de victoria. Con retrasar la carga
hasta horas donde nadie mira y donde los diarios ya tienen su portada cerrada,
es posible sembrar en la población la sensación de victoria para un gobierno.
Ésto tiene un valor incalculable en elecciones primarias con miras a las
definitivas o a un ballotage. Parece haber sucedido en el 2017.
Si avanzamos en
suponer un fraude con todas las letras, vemos que es posible hacerlo si se
controla a la gente que carga
las actas en el
sistema a partir de los telegramas o ahora fotos, cosa que es simple, o como
algunos afirman se hará manipulando las imágenes de las actas desde servidores
ocultos.
En definitiva.
Trasmitir los resultados correctamente termina siendo algo relevante para la
ciudadanía y no es algo que se pueda dejar a cargo exclusivamente de una parte,
siquiera teniendo organismos electorales independientes como los que existen en
otros países, que no los tenemos.
Lo que hace
el gobierno
Veamos ahora
porque el sistema que se está instrumentando no es bueno.
Desde el punto
de vista técnico trasmitir imágenes requiere mas capacidad de comunicación que
trasmitir la información que portan las imágenes, unas 300 veces más. Por el
tamaño del archivo de una imagen, trasmitir en todo el país miles de imágenes
casi simultáneamente, cuando hay mesas ubicadas en lugares con internet o
telefonía, de baja capacidad o incluso servicio intermitente, no es lo óptimo.
Si bien se podría instalar sistemas satelitales ésto tiene un costo importante.
De hecho parecería más relevante intentar dejar una mejor internet en las
escuelas de todo el país, para siempre, que gastar mucho en poner un servicio
satelital durante un día.
Sabiendo que la
información que es necesario trasmitir es muy poca, unos 30 números a lo sumo,
no es razonable trasmitir una imagen. Crear la imagen además requiere disponer
de escaners para garantizar una imagen plana y bien iluminada que facilite la
visualización y su posterior lectura y carga por agentes que requieren
confianza, ubicados en un solo punto centralizado.
Alternativa
tradicional
Los partidos
pueden montar un sistema paralelo de trasmisión y conteo de datos. es lo que se
hacia hace tiempo. Lo cual es totalmente razonable, aunque costoso, y no todos
los partidos están en condiciones de mantener fiscales en todo el país y
organizar por si mismos la trasmisión de datos a sus centrales. Además allí no
terminan los problemas, hay que competir contra la información oficial y
ofrecer comparaciones mesa por mesa demostrando los problemas del conteo
oficial. No es simple de hacer ni de mantener a la opinión publica convencida
de que el conteo del gobierno no es correcto, en caso de diferencias.
¿Cual es la
alternativa que proponemos desde el proyecto Ututo?
Que desde cada
mesa el presidente de mesa y los fiscales que lo deseen, una vez terminado el
conteo provisorio y hecha el acta en papel, carguen los resultados. Así se
dispersa el punto crítico único, del sistema oficial, hacia las mesas, donde
hay fiscales de todos los partidos preparados para controlar.
Los fiscales
usarían sus propios celulares, y el presidente de mesa una tablet provista por
el gobierno. Los resultados se suben a un servidor al cual todos los fiscales,
la población, los medios y los partidos puedan observar en forma abierta, y
certificar su conformidad. Ésto último puede instrumentarse con comunicaciones
entre las aplicaciones que tienen los fiscales y el presidente en forma local.
El órgano electoral puede, si quiere, mostrar además información de un conjunto
de mesas testigo que entiendan sea más similar al resultado final que el
resultado espontaneo de la carga en las mesas.
Así todos los
fiscales cargan los datos al igual que el presidente de mesa, y el sistema
informa si hay diferencias.
Lo propuesto es
rápido y simple de controlar. En caso de caída de internet, cada fiscal y el
presidente, llevan en sus celulares y en la tablet la información, y apenas
lleguen a una zona con internet la misma se sube al servidor.
Es un sistema
del tipo colaborativo, en línea con las nuevas ideas de la economía
participativa habilitada por internet, y que no depende de una autoridad central.
Los partidos podrían colocar servidores iguales en sus sedes y recibir datos en
forma simultánea, disponiendo de protocolos de verificación entre los mismos.
El problema se
termina y se restablece la confianza.
¿Que hicimos
hasta ahora?
Desarrollamos
un sistema, por ahora precario, para instrumentar en parte estas ideas, como
prueba de concepto. Esperamos poder probarlo en algunas mesas en éstas elección
Paso. Y esperamos que más personas se interesen y colaboren en el desarrollo.
Un sistema de
éste tipo, supera la simple queja, propone una solución y puede servir a todos
los actores de una elección a solucionar los debates y desconfianzas que hoy
aquejan a nuestro sistema electoral.
(*) Ingeniero
en sistemas, encargado informático del Frente de Tod@s.