#Brasil
#CopaAmérica #Mineirazo
El deja vu del
coloradito André Schürle pisando el área grande brasuca (y el público local
dejando el estadio) podría ser un cataclismo menor, frente a la pared entre
Jair Bolsonaro y Alejandro Domínguez. El “cafierito” carioca le puso este lunes
puntos suspensivos al compadreo entre el ex militar y el inverosímil
representante del fútbol paraguayo, quien quedó al frente de la Conmebol, tras
la seguidilla de encarcelamientos que dejó el FIFA Gate.
Así, Luiz
Eduardo Ramos, el jefe de Gabinete de Brasil, aclaró este lunes por la tarde
que no está confirmado que la Copa América se realice en suelo del vecino país,
que vio en sus registros migratorios la inscripción de casi todo el alfabeto
griego [NdR: denominación informada este lunes desde la Organización Mundial de
la Salud a las diversas variantes o cepas de COVID-19]. Como también que en las
próximas horas se reunirán las partes para saber si están dadas las condiciones
para tal celebración futbolística.
En una nación
en la que casi toda situación es extrapolada en relación al balompié, el riesgo
epidemiológico que conllevaría para los brasileños, como también para
eventuales visitantes de otras partes del mundo y para los jugadores, es
equiparado con el desastre del Mineirao, en junio de 2014. El 8 de julio de
aquel año, el enfrentamiento Brasil-Alemania por las semifinales del Mundial de
Fútbol, le dejó a los locales un 7 a 1 que es pesadilla. Y a la que tal vez
sería mejor no reeditarla cuando se estén cumpliendo 7 años de aquella
catástrofe.
Esa tarde del 8 de julio de 2014, las escenas menos agradables de imaginar para los sudamericanos llegó como un vendaval en los primeros 45 minutos. Tras el vendaval comandado por Müller, Klose, Toni Kroos y Samy Khedira, los llantos de los aficionados "verdeamarelhos" y los tickets destrozados habían sido la escena que más registros efectuó el periodismo internacional.
La suspensión del certamen, dispuesta por Colombia y luego seguida por Argentina, se basó en datos sanitarios y en la situación sociopolítica. Algo que en nada cambia, ni mengúa el peligro para el resto del continente, en caso de mudar unos miles de kilómetros el evento que mueve multitudes, y del cual se vale para su duplicación el virus que desde hace un año y medio tiene estupefacto a todo el mundo.
NdR, 31 de mayo
de 2021.