#Mapa #Política
#Salta #Coaliciones
F.P.
La conducción actual
del Frente de Todos completó abril con un par de coscorrones, debido a la
cerrazón en cuanto a los filtros para habilitar la participación de más
dirigentes que coloreen el paisaje electoral. La idea de los detractores es
terminar con este ensimismamiento, hacerlo desembocar en un nuevo paisaje y que
éste se encuentre poblado por nuevos dirigentes dispuestos a instrumentar una
mayor cerrazón. Así y a grandes rasgos es la síntesis del FdT a poco menos de 60
días de los comicios provinciales.
La noticia de
un FdT con lados A y B, inyectó júbilo en el oficialismo al menos en el corto
plazo, dados los notorios inconvenientes que -aún a pesar del Presupuesto-
tiene para contener a sectores políticos con más afinidad entre sí que el agua
y el aceite. La poción que es presentada como alternativa a la prensa
oficialista propone casi lo mismo que la conducción actual de calle Zuviría al
800 –sede central del Frente-, pero con menor caudal de votos.
Esta variante
inofensiva de una coalición opositora aparece con prospectos novedosos para el
electorado. Tales como Elia Fernández, dirigenta del eliafernandizmo; o bien
Diego Arroyo, principal baluarte del diegoarroyismo; o bien por el lado de la
diputada nacional Verónica Lía Caliva, enlistada en el calivismo y alguna señal
de mujicanización isista (de la cuadra
siguiente en la Zuviría). Cada una de estas variantes frentetodistas, desde la
primera persona del singular amaga exponer al sector tradicional debido al
achaque por excesivo “personalismo”.
En tanto, desde
el “core” del FdT conjeturan que hay mano del saenzismo en estos diáconos del
rupturismo, tal vez trazando un paralelo con la cuña introducida en la
conducción del Partido Obrero y que tiene aroma similar al mismo establo. Hasta
el discurso del recambio de lo “nuevo” por lo “viejo”, tanto para el FdT como en
el PO es exactamente el mismo que se predica en la alianza saencista, a través del
reemplazo de la “política vieja” por la absoluta falta de ideas en lo que se
pregona como “dirigencia nueva”.
Ideas con
cierta sofisticación, un término utilizado en sentido clásico [es decir, el de
alterar una mercadería para su posterior contrabando] y muy de la American
Embassy para ser exportada hacia tierras y auditorio aborigen. Diametralmente
opuesta al modelo de la política interna estadounidense. Allí, por ejemplo, un Jon
Kyl será reseñado en toda biografía como un abogado y después asesor
parlamentario, en 1987 elegido como diputado -Cámara de Representantes- y de
ahí al Senado, desde 1995 hasta 2013, año de su jubilación. O el más conocido
John McCain, senador nacional desde 1987 hasta su fallecimiento, en 2018. Sólo
por nombrar algunos de los políticos estadounidenses que abiertamente
contradicen el modelo que tanto se dice admirar en suelo gaucho.
Un entramado de
ocurrencias que parece entusiasmar a un amplio sector del oficialismo de
insistir con representantes de la “nueva política” como Emiliano Durand, Matías
Posadas y David Leiva, entre otros. Y aunque a simple oída podría sonar
paradójico, también genera relamidas en el FdT, a lo mejor avizorando que dicha
movida le facilitará el panorama en los comicios provinciales. Mientras, un
sector del saenzismo no está del todo convencido de seguir por esta vía y
enarbola tales dudas con mediciones contrapuestas a las del primer grupo.
Cerca de la
organicidad que lo liga con grupos tradicionales del FdT local, el partido
Cultura, Educación y Trabajo que lidera el sindicalista Jorge Guaymás se muestra
dispuestos a participar de la contienda del próximo 4 de julio. Tiene con qué,
ya que ha realizado en los últimos meses un sólido trabajo social y asistencial
en una treintena de barriadas capitalinas. El ex sindicalista se mantiene a prudente
distancia de la cuestión legal de por medio que fue interpuesta por el FdT B,
conformado por el Frente Grande, Kolina, Partido del Trabajo y del Pueblo, y
Unidad Popular, entre otros.
Por su parte,
el romerismo ya fijó su posicionamiento en la semana con la definición que
participará de Juntos Por el Cambio hasta tanto quede sobre la superficie
terrestre alguna “k” por combatir. En la cita electoral del 4 de julio se
mantendrá en la coalición con Sáenz, mientras que en octubre o noviembre irá
con sectores del Pro y el macrismo a la disputa por tres cargos electivos para
la Cámara baja nacional.
En tanto el tejido
macro está en manos del senador nacional Juan Carlos Romero [quien generó
curiosidad que aún no haya requerido los servicios del nuevo “operador”
impulsado como el nuevo Ángel Torres, a lo mejor por considerarlo apenas un
solipsismo] y en capital, en manos de la dupla Titi Romero-Agustina Gallo Puló.
Lo cual al “juanestebanrromerismo” no le dejó otra que postular para una banca
en Diputados de la provincia a Juan Esteban Romero (Foto 3), quien posiblemente compita
a la par de Juan Carlos Villamayor (h), desde la escudería del partido
saenzista PAIS (Foto 2).
En tanto, al
radicalismo le quedarán 4 días más hasta definir el entretejido de alianzas en
los comicios provinciales. Los de octubre/noviembre parecen dejarle menos
espacio para la incertidumbre y pese a los rezongos internos iría a la par del
romerismo, el Pro, Ahora Patria y el Partido Propuesta Salteña.
NdR, 1 de mayo
de 2021.