#Escenario
#Elecciones #ICQ #Acuña
F.P.
El mapa
electoral podría quedar repartido en tres sectores bien diferenciados, en el
tramo que va hasta los comicios del 4 de julio próximo y luego en octubre o
noviembre con las elecciones de medio término para cargos electivos nacionales.
Paradas de las que habrá un rumbo bien trazado para el oficialismo, aunque
también perfilará el camino hacia 2023 del sector macrista y el del Frente de
Todos. Así lo indica nuestra charla con Gustavo Acuña, director de la
consultora ICQ.
Para el
oficialismo, los días transcurren hasta ir completando bollos que van llenando
la bolsa en el tacho de residuos. Un rasgo de lo que el analista político
describe, ante la pregunta de NdR, como la “no-gestión” y en cierta manera, una
suerte de ´fantasma en la máquina´ que guía los pasos de la administración
Sáenz. O sea, lo que otros denominan “senescalidad” o gobierno de transición
hasta que sobrevenga el próximo.
Precisamente,
este rasgo como de “senescalidad” es una de las propuestas de análisis en
nuestra charla con el director de International and Consulting Questions. Una
firma que es algo así como un oráculo en asuntos de política, a quien algunos
intentan luego exigir que consientan habilitar el recambio, pero al que vuelven
ante la endeblez teórica y conceptual de aquellos relevos.
En relación a
la “senescalidad” de la gestión actual, Acuña estima que “hay algunos que lo
ven así, como un gobierno de paso, si bien no lo tengo muy en claro. Es un
gobierno de transición. Hay quienes lo ven como que está haciendo la plancha,
pero ni siquiera está haciendo la plancha”. En contraste, distingue que ve
“todo quieto. No hay avance. Hacer la plancha sería seguir flotando al mismo
ritmo que venías. No lo veo a este gobierno en eso, lo veo muy complejizado,
lleno de internas. La sensación de ser gobierno de transición tiene que ver con
la impronta que le da el mismo Gobernador. Pareciera un Gobernador que no está
muy interesado en permanecer en el poder para transformar algo”.
En el momento
actual, en el que se acercan los comicios provinciales, aún con la pandemia
escalando cifras cada día más preocupantes, existen ejes ineludibles a definir.
Uno de ellos sería responder al interrogante sobre cuál es el proyecto de la
administración arribada al Ejecutivo provincial el 10 de diciembre de 2019.
“El proyecto
parecería que es o sigue siendo ´Sáenz Gobernador´. Siempre digo que cuando
asumió como Gobernador, ahí terminó el proyecto. El proyecto era ser
Gobernador; y después no hay más proyecto”, resume Acuña en el diálogo que
mantiene con NdR en el cierre del cuarto mes del año.
“Los salteños
nos vemos envueltos en esta incertidumbre. Los que gobiernan no lo dicen (si
hay algún proyecto de provincia), al menos sería bueno que nos lo expliquen.
Cuando habla el oficialismo es un biri-biri, muchas buenas intenciones, todo
muy macrista con eso de ´todos juntos´, que el Señor y la Virgen del Milagro
nos ampare. Siempre apela a la fe. Y no sólo cristiana, sino que las cosas
sucedan, que algo que no sea él o su gestión puedan solucionar. Todo es
´esperemos que el gobierno nacional envíe fondos´ para esto o aquello. Así
funciona su marketing de comunicación. Delegan la comunicación. Desde su manera
de comunicar misma, te están diciendo: ´nosotros no hacemos nada, gestionamos
para que lo haga Alberto´. Esto en este caso, en otro podría ser Macri o
cualquier otro el que lo haga por ellos”.
Al profundizar
la lupa, incluso, el sociólogo y analista define que “no hay una idea, no hay
un proyecto, no sabemos qué quieren hacer en Producción, no sabemos qué quieren
hacer en Infraestructura, no sabemos nada”. Desde la óptica del oficialismo
“todo es: ´si la Nación no da plata para casas, no hay casas´; ´si la Nación no
da plata para rutas, no hay rutas´; ´si la Nación no manda insumos para Salud,
no hay Salud´; ´si la Nación no manda fondos para Educación, no hay Educación´”.
En el despeje
de variables, Acuña dice que “acá no hay nada si la Nación no manda. Me parece
que es muy pobre para los salteños. Y eso que esta es una provincia rica, que
tiene un montón de litio, pero se lo damos a los chinos. En vez de explotarlo
nosotros, pareciera que estamos despesperados por entregarlo a los chinos. Y
eso que había empresas chinas que te decían ‘yo te construyo la fábrica y te
doy la llave´. O sea, les decían: ´mi laburo es hacerte la fábrica y dejártela
para que vos produzcas´. Pero no fue así. Prefirieron que vengan otros chinos y
que ellos produzcan y se la lleven. Esa es la idea que tienen de no-gestión. No
involucrarse en la gestión”.
NdR- Un ex
ministro de Urtubey reapareció hace un tiempo atrás. Dijo que no tiene nada que
ver con la gestión Sáenz. Sin embargo, definió líneas del armado político,
estrategia electoral y hasta mencionó posibles candidatos ¿Es creible esto?
GA- Es evidente
la continuidad de Juampi Rodríguez. Me imagino que te referís a él. La
continuidad de Rodríguez es obvia. Tiene una empresa con un nombre fantasma,
radicada en Mendoza y es la que le hace encuestas, tareas de imagen, algo que
se firmó el año pasado, en medio de la pandemia. De manera tal que se le hizo
un contrato millonario cuando supuestamente no había plata para tubos de
oxígeno. En ese contexto se le firmó desde el gobierno un contrato a esta
consultora, con domicilio legal en Mendoza, pagándole dos millones de pesos por
su asesoramiento de imagen personal para el Gobernador. Claramente, es Juan
Pablo Rodríguez el que está detrás de todas estas ´ideas´”.
NdR- ¿En qué se
nota esta presencia que él mismo niega?
GA- “El es el
creador de todos esos candidatos de la antipolítica. También es menemista. Los
´famosos´ como Leiva, Mónica Juárez, Exeni, Valenzuela. Y después nos llevamos
sorpresas porque, como habrán visto y verá la sociedad, son parte del mismo
sistema y no cambian nada. Lo único que hacen es criticar a la política siendo
ellos políticos. Va a estar lleno de estos candidatos que responden a estas
características. También suena Emiliano Durand, al que el Gobierno de la
provincia le paga la campaña con dos millones de pesos mensuales a un programa
que no ve nadie y a una página web amarillista, y que también tiene toda la
cartelería y las pantallas en lugares públicos con su cara. A él lo vamos a ver
siendo candidato del Frente gobernante. También se habla de Jorge Rojas para
postularlo en el Pro. Son todas personas que no tienen nada que ver con la
actividad política, despotrican contra ella y eso que ´hacen´ política. Durand,
por ejemplo, hace antipolítica desde el periodismo, siendo candidato. Sería
bueno preguntarles por qué son candidatos si tanto critican a la política.
Pero, bueno, eso sucede y se nota con ello que Juan Pablo Rodríguez trabaja
claramente para la gestión Sáenz. Es el autor de muchas de las tropelías que se
hicieron en política”.
NdR- ¿Eso
desfavorece a la gestión provincial, le da un rasgo de dependencia respecto al
pasado?
GA- “Si.
Obviamente. Hay como un ´dejar hacer´ por parte de Sáenz, como una delegación
de estas cosas. Hay una sensación como de que Sáenz no es el líder de todos, en
contraste con lo que pasaba en la gestión anterior. Urtubey generaba el caso
abajo para poder tener el poder absoluto, pero él dominaba ese caos. Él lo
ordenaba, sabía cuándo conducirlo, cuándo levantarlo, cuándo apretar la
botonera que él mismo manejaba. En cambio, Gustavo Sáenz es uno más. No es el
líder que se sobrepone al resto. Podrá ser quien genera votos, pero cada uno
hace lo suyo: Demitrópulos va por un lado y está a la misma altura de las
decisiones que Sáenz, Outes igual. Entonces, ves que cada uno hace lo suyo”.
NdR- ¿Le falta
organicidad a la gestión?
GA- “A este
gobierno lo veía desde que estaba en la Municipalidad de Salta. Veo varias
cosas. Como por ejemplo, un Gobernador que todavía cree que es Intendente, en
lugar de alguien que está al frente de una provincia compleja y con diferentes
realidades. Por otro lado, es como si ellos fueran una ONG, una fundación. Gestionan,
son intermediarios, no hay un proyecto, no hay una idea y hay un loteo de
Ministerios. Cada partido de la alianza que contribuyó a ganar las elecciones
en 2019 tiene un Ministerio. Entonces, cada uno mira por el organismo en que
está, después son todos inconexos, no hay política, tampoco hay política de
gestión. Se firman acuerdos, ´se vería con agrado que…´, inauguramos la ruta a
Los Toldos y eso duró dos días, hoy no existe esa ruta, la gente está cortando
el camino, no resuelven los problemas sociales, los movimientos sociales están
todo el día en las calles y no hay quien los reciba, tenga alguna idea o un
plan”.
En este
contexto, las lecturas en el oficialismo tienen de un lado a quienes ponderan
la condición de “invencible” que mantendría el Frente saenzista en la contienda
del próximo 4 de julio, a pesar que su principal figura no estará nominalmente
en la vidriera. En el otro, quienes avizoran algún zarandeo en el trayecto y
cierto nerviosismo, evidenciado en la introducción de factores exógenos
destinados a generar discordia en potenciales rivales (FdT, FIT, etc), a pesar
que esto no atraiga sufragios hacia el oficialismo.
Si bien los
grandes interrogantes para el saenzismo, tal vez no provengan del centro a la
izquierda, sino del ala de la centroderecha y la derecha a secas. Este sector
de los salteños es el que en 2019 aportó un poco más de un tercio en la
composición o en la inclinación ideológica, a fin de garantizar el resultado de
aquellos comicios. De manera tal que en las citas electorales venideras seguirá
siendo gravitante en el visor del oficialismo.
NdR, 30 de
abril de 2021.