#Juez #Críticas
#Fernández #Cafiero
El cordobés más
grande, además de Mario Kempes y de Piñón Fijo, se hartó del andar tan modosito
de un sector de la oposición y arremetió contra todo lo que se cruce. Este
martes, el diputado nacional Luis Juez se mandó con todo lo que tiene contra
los lineamientos del gobierno nacional y también contra integrantes del elenco
oficial.
Juez
caracterizó al Jefe de Estado como “guaso”, “pendenciero” y “patotero”,
mientras que al Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, describió como un “corajudo”
sólo por Twitter. Sólo le faltó lanzar algún cuestionamiento a la
Vicepresidenta de la Nación y un algo destinado a los ecuatorianos, cosa de
repartir surtido.
Este hondo
cuestionamiento a los modales presidenciales, por parte de Juez, fueron
acompañados del atildado consejo que alguien debería quitarle “el celular
a Alberto Fernández”, así cesa “de tuitear estupideces”. La vía
que llevará a ganar en sustancia a su mensaje, según el legislador
mediterráneo, será no sólo privar al Jefe de Estado de su smartpone, sino
ponerlo en un De Lorean que lo lleve hasta el 04/2020.
En esta
coordenada espacio-temporal, el dirigente opositor situó “al tipo que te entusiasmaba y te daban ganas
de escucharlo”. En contraposición con “este guaso pendenciero,
patotero, fastidioso, endilgador de responsabilidades”, todo en un mismo
combo que pareciera remitir más a un barrabrava, antes que al docente de la UBA
que miles de alumnos de la facultad de Derecho conocieron en otra tonalidad.
Aquel Fernández extraviado en los agitados mares de la pandemia y la
deuda externa, generaron la transubstanciación en el actual “que tritura la
credibilidad presidencial todos los días”. Ya que de acuerdo a la concepción
juecista “el tipo que conduce, que tiene las riendas, tiene que ser el tipo más
sereno, no el más pendenciero”. Estimación que no cabría, por ejemplo, para la
canciller alemana Angela Merkel, quien por su temperamento no rankearía para el
liderazgo estipulado por los parámetros juezianos.
Contra lo
indicado por manuales relativos a la ciencia política que podrían remontarse
hasta los griegos de la antigüedad, o el medioevo con Maquiavelo, los
mandatarios briosos no encuadrarían como líderes. Ya que según Juez, el
conductor “tiene que convencer, no
ordenar”, precepto que parece prescindir de la línea de acción a cargo del
encomendado, alertaría un sociólogo o psicólogo social.
“Si vos lo único que hacés es cagar a patadas en el traste a tus
contribuyentes, es muy difícil”,
indicó sin dar un solo ejemplo de algo que se asemeje a dicha conducta por
parte de Balcarce 50, que a la vista de algunos aliados aparece como demasiado
blanda en materia tributaria.
Una vez
evacuada esta seguidilla de vituperios, Juez aseguró que el estaría dispuesto a
hacer lo que el Jefe de Estado mande, “pero desde la racionalidad, no desde la
prepotencia”. En este juego de roles, en el que intervienen diferentes
pronombres personales, advirtió: “No me grite, maestro, porque estoy asustado”.
Seguido de una reflexión como con el reverso de la mano y en volumen bajo: “Lo
peor que podés hacerle a un tipo asustado es gritarle. Tenés que tratar de
convencerlo. La gente está con miedo, pero como le mintieron tanto...“, cerró.
O es una manera de decir.
Y ya que
estaba, de paso, Juez también se mandó contra el Jefe de Gabinete nacional, Santiago Cafiero. Respecto al Coordinador de Ministerios insinuó con delicadeza que
“no ha tenido los huevos suficientes para ir a la Cámara de Diputados a
contarnos un montón de cosas”.
En la visión
del dirigente cordobés, Cafiero apenas si “es un corajudo con el Twitter. Lo
hemos citado 70 millones de veces y nunca vino”, gatilló. Finalmente, en
relación a la polémica entre Casa Rosada, el Ejecutivo de provincia de Buenos
Aires, en relación a Ciudad de Buenos Aires, optó por su veta diplomática al
señalar que “uno aspira que a las conductas miserables, sea de quien sea, la
gente las pueda distinguir y repudiar”. Otra de sus facetas, poco utilizada
desde noviembre de 2017 cuando dejó su puesto en la Embajada argentina en Quito,
luego que pueblo y gobierno de aquel país no aceptaran 20 días seguidos de
disculpas (tras insinuar que los lugareños no eran muy predispuestos al aseo).
Un Vía crucis que fue inútil.
NdR, 27 de
abril de 2021.