#Actos
#Cobertura #Pandemia
El trayecto hasta
una ciudad con oportunidades de progresar para amplias franjas de vecinos
tendrá de cronistas a decenas de reporteros, los de hoy y los que vengan el día
de mañana. Aunque tal vez sea conveniente preservar a los actuales relatores de
las novedades cotidianas del mal que viene aquejando a un ritmo cada día más
vertiginoso –en contraste con la situación de cuento de hadas que imagina el
COE- a toda la población de Salta.
La gestión
capitalina podrá invocar su glosario con loas a la metrópoli cumpleañera,
aunque es de esperar que el exhorto apelando al coraje no incluya en tal combo
exponer a los trabajadores de prensa al huracán de contagios venidero. Esto
indica que “vamos hacia una Salta más linda, moderna e inclusiva para todos”, conjeturó
este viernes la intendenta Titi Romero, jefa espiritual del titirromerismo. Frase
registrada desde un corral cercano al palco principal en que se agolparon
cronistas y camarógrafos.
Si bien es de
suponer que casi todos los reporteros habrán estado embelesados con la oratoria
de la Alcaldesa, en paralelo ya existen señales como para decretar el fin de la
inmunidad ante el coronavirus que recubría a los trabajadores de prensa. El
reciente deceso de Mauro Viale y la afección de COVID-19 que tuvo contra las
cuerdas a Víctor Hugo Morales, así lo atestiguan.
De manera tal
que poner a prueba esta supuesta invulnerabilidad sanitaria de los periodistas
gauchos no sea lo más aconsejable. Además, los apelativos totalizadores rara
vez incluyen al universo real, sino que se circunscriben a grupos: todos los de
azul, todos los de verde, todos los de rojo, y así en adelante.
Mucho menos
cabe la actitud contemplativa de aguardar a que un/a dirigente/a inaugure,
corte cintas o de la botadura a una línea de acción que no le surge, por sí
sola. Las más de las veces, las conquistas de derechos requieren de los
miembros más chúcaros a los efectos de notificarles a quienes mandan, en cuanto
al requerimiento planteado para cumplir tal o cual labor. El periodismo no es
la excepción.
Una cierta
actitud rocker no es para desdeñar, en relación a este tipo de “desconsiderandos”,
comisionado la mayoría de las veces a la contraparte reporteril que los
oficialismos encargan administrar sus relaciones con la prensa. Este nexo, en
algún momento histórico, servía para equilibrar el vínculo entre los intereses
de los funcionarios y las demandas de los reporteros. Pero arrasó con esta era
la extendida propensión de las/los encargadas/os de la comunicación estatal a
preferir como base el funcionariado, ya sea electo o por resolución
administrativa.
Crédito
fotográfico: FM Aries.
NdR, 17 de
abril de 2021.