Al paso de los servilleta

El fallo judicial de restitución del mando partidario fue la saliente del iceberg en la puja por la conducción de la principal fuerza de izquierda local. A lo que se le sumó una denuncia por métodos al estilo de la D2, el órgano de espionaje dictatorial, contra el sector altamirista. Sobre esto, no sólo hay denuncia pública, sino también documentación que lo prueba.
Hace 5 años F5 EN LA PUJA

#Espionaje #Denuncia #Izquierda

Los achaques sobre actividades de inteligencia o al estilo de los servicios fue la denuncia más impactante de esta semana que expiró y fue dada en el ámbito político. Desde la dirigencia más reconocida por el electorado que tiene el Partido Obrero hacia el grupo comando identificado con el veterano dirigente Jorge Altamira.

Fue el ex diputado nacional Pablo López quien detalló respecto al “grupo de Altamira en Salta, comandado por Gabriela Jorge y Violeta Gil, (al que la Justicia) nos acaba de notificar de un expediente que recurre a métodos de espionaje sistemáticos propios de la policía”. En este compendio de insumos al estilo servilleta, el dirigente detalló la existencia de “audios grabados en forma clandestina, interrogatorios de tipo policial, fotos de actividades tomadas irregularmente”.

Curiosamente, contó López en el periódico Prensa Obrera de este fin de semana, dicho material clandestino fue la excusa del altamirismo “para expulsarnos del Partido”, dijo en referencia también a Cristina Foffani y a Claudio Del Plá. Esto con el fin de convalidad la usurpación de “nuestra personería a contramano de las decisiones de la mayoría de la organización en sus congresos, del voto del electorado salteño en las PASO 2019 e incluso de decisiones judiciales, que los han desautorizado por no garantizar el mínimo derecho a la defensa”.

López indicó que a fines de junio de 2019, este sector liderado por Violeta Gil y Gabriela Jorge intentaron un remedo de congreso partidario, aunque éste eludía la invitación a tres de los integrantes del órgano partidario –Gabriela Cerrano, Claudio Del Plá y José Olmedo- a fin de tomar el timón y hacerlo como fuere. En dicha ocasión, recordó que dictaron la remoción del Comité “sin dar argumento alguno, según puede verse en las actas presentadas a la justicia electoral”. 

Este asalto institucional intentó separar a Cristina Foffani y al propio López. Para ese 29 de junio, eran la Presidenta del Comité provincial del PO y el Tesorero, respectivamente. En este contexto, López cuestionó con este fundamento que ahora intenten victimizarse, quienes de aquel entonces hasta acá actuaron como lo opuesto que hoy repudian.

Tras este putsch fueron designados 5 integrantes del Tribunal de Disciplina, pero no cualquiera, sino que “todos militantes del grupo rupturista”. Frente a lo cual, López y Foffani plantearon de manera formal la anulación de sendas órdenes de remoción, por la simple razón que no se habían expuesto “motivos, ni derecho a defensa”.

Dos años más tarde, “la Cámara Nacional Electoral resolvió la nulidad de la remoción llevada adelante por el grupo usurpador, por la simple razón de que no hubo derecho a defensa. Esto supone que quienes fuimos removidos debemos ser reintegrados al comité. Es claro para nosotros que este fallo implica también que todo lo actuado por el comité a partir de la remoción, es nulo”, concluyó Pablo López.

No conformes con esta resolución judicial, Foffani y López recibieron cartas documento, rubricados por un/a integrante del Tribunal de Disciplina integrado de forma viciada, informándoles sobre un expediente en que “constan denuncias y supuestas pruebas, y establecen un plazo para responder”.

Al incursionar en la documentación de esta causa, la estupefacción de López y Foffani fue aún mayor. Pues, especificó, que “nos encontramos con un material propio de la D2, el aparato de inteligencia de la policía salteña, creado en su ley orgánica al final de la última dictadura”.

El sorprendente archivo está conformado por “la transcripción del audio, grabado clandestinamente” de una reunión partidaria, “también contiene fotos y videos, tomados con métodos propios del espionaje y la inteligencia policial sobre actividades públicas que llevamos adelante, y una serie de testimonios evidentemente fraguados”.

A ello aludió el ex legislador nacional cuando señaló “métodos policíacos”, por parte del “grupo usurpador” en un intento de servirse de la personería jurídica de esta fuerza partidaria. Un logro que remite al agitadísimo año 2001, “bajo una represión muy dura del gobierno de Romero contra el movimiento piquetero del norte provincial, y particularmente contra el Partido Obrero, con tres militantes que estuvieron presos durante dos meses y medio por apoyar la lucha de los trabajadores en el norte de la provincia”.

El breve lapso del grupo altamirista en el PO, mientras se resolvía la disputa judicial, es digno de un episodio de la serie Los Tres Chiflados. Contó López que en un primer momento, luego del copamiento ilegal del partido, se presentaban como PO Tendencia. Sin embargo, como ello “ponía en riesgo la usurpación legal del partido, empezaron a enviar sus comunicados simplemente como PO”. Pero en otros momentos, “decían que eran el PO de Salta que adhiere a la Tendencia nacional del PO”.

A los fines de terminar con este capítulo involuntariamente cómico, fue que “desde el Partido Obrero hemos solicitado a través de nuestro apoderado nacional, en una presentación ante el Juzgado Electoral Nacional, que se intime a este grupo a cambiar de nombre ya que expresamente rechazaron integrar el partido nacional”. Junto a la “demostración contundente de que son otra organización, con su propia dirección y su propio periódico”. Pero sobre todo porque “en el resto de las provincias están tramitando su propia personería bajo el nombre de Política Obrera”.

López advirtió que adoptarán “todas las medidas necesarias para defender a nuestro partido, sus métodos de organización y de lucha, su nombre, su legalidad, su programa y el derecho a que nuestras posiciones también estén presentes en la lucha electoral”. Y remarcó que la distancia es, ya, insalvable con Jorge Altamira y sus seguidores, en vistas que “ha dado un giro de 180 grados en sus posiciones”. 

NdR, 28 de marzo de 2021.