#Feminismo
#Debate #Despidos #Latam
Esto de Los
despidos masivos en la aerolínea Latam, rubricados por la ejecutiva Rosario
Altgelt le aportó relieve más profundo al análisis sobre el rol de la mujer y
la lucha por estas reivindicaciones de género. En un artículo que publicó este
martes La Izquierda Diario, la periodista Celeste Murillo partió de este
ejemplo en su planteo de lo que incomoda a “los sectores del feminismo que
sostienen que más mujeres en los lugares de decisión representa un avance para
todas”.
En el
mencionado suelto de opinión, la analista resumió que en contraste con aquel
planteo “se consolidaron las profesionales y las políticas de los partidos
tradicionales”, en tanto que “los síntomas más agudos de la desigualdad y la
opresión de las sociedades capitalistas se feminizaron”. Y este panorama
remarcó la insistencia sobre “una crítica que antes solo señalaban las
marxistas o algunas tendencias anticapitalistas en el feminismo”.
En medio del
debate existencial en los grupos feministas, la periodista apeló a una frase de
la filósofa británica Lorna Finlayson, según la cuál “la pregunta importante no
es si es posible que exista un capitalismo sin discriminación de género, sino
si esa sería una igualdad por la que valga la pena luchar”.
Una comparación
que surge en sí misma, si se compara esta visión de la pensadora británica con
la expresada por Altgelt. La Ejecutiva de Latam, hace poco tiempo definió que “cuando
hablo de la mujer, hablo sobre todo de las mujeres con poder de decisión; ese
es el punto que de alguna manera más me atrae” al referirse al rol femenino en
el mundo actual. Por supuesto, entendiéndolo a éste como el de los negocios a
gran escala.
Lejos de estos
círculos bastante más exclusivos, LID reseñó los padeceres de las empleadas que
ahora emprenderán una lucha por la indemnización. Entre ellos, la encrucijada “de
tener que elegir entre un descuento o una sanción o quedarnos con nuestros
hijos cuando estaban enfermos”. En tanto, otras trabajadoras también
atravesaron “situaciones de acoso, que si no hubiera sido por la organización
que existía entre las trabajadoras y los trabajadores hubiera sido pasado por
alto”.
Con haberes
pagados por la mitad, embarazos vividos en medio del misterio por el horizonte
laboral, las trabajadoras recordaron que “hasta los últimos días antes del cese
de operaciones, pusimos el cuerpo para repatriar pasajeros”, por lo cual
resumió que “el maltrato es muy grande”. Es sabido que en el capitalismo, las
grandes diferencias se establecen, no a partir de quién produce, sino de
quiénes se apropian de los beneficios una vez realizado el paso anterior. Un
asunto más bien unisex.
NdR, 9 de
febrero de 2021.