El color del cristal con que se mira

El “techo de cristal” con el que se aludió in extenso a la imposibilidad de ascenso socioeconómico por motivos de género sigue presente. Pese a que algunas mujeres accedieron en este último tiempo a cargos ejecutivos en el sector privado. La cuestión a resolver es cómo fue el comportamiento de ellas, frente a sus ex compañeras de lucha.
Hace 5 años SOCIEDAD

#Feminismo #Debate #Despidos #Latam

Esto de Los despidos masivos en la aerolínea Latam, rubricados por la ejecutiva Rosario Altgelt le aportó relieve más profundo al análisis sobre el rol de la mujer y la lucha por estas reivindicaciones de género. En un artículo que publicó este martes La Izquierda Diario, la periodista Celeste Murillo partió de este ejemplo en su planteo de lo que incomoda a “los sectores del feminismo que sostienen que más mujeres en los lugares de decisión representa un avance para todas”.

En el mencionado suelto de opinión, la analista resumió que en contraste con aquel planteo “se consolidaron las profesionales y las políticas de los partidos tradicionales”, en tanto que “los síntomas más agudos de la desigualdad y la opresión de las sociedades capitalistas se feminizaron”. Y este panorama remarcó la insistencia sobre “una crítica que antes solo señalaban las marxistas o algunas tendencias anticapitalistas en el feminismo”.

En medio del debate existencial en los grupos feministas, la periodista apeló a una frase de la filósofa británica Lorna Finlayson, según la cuál “la pregunta importante no es si es posible que exista un capitalismo sin discriminación de género, sino si esa sería una igualdad por la que valga la pena luchar”.

Una comparación que surge en sí misma, si se compara esta visión de la pensadora británica con la expresada por Altgelt. La Ejecutiva de Latam, hace poco tiempo definió que “cuando hablo de la mujer, hablo sobre todo de las mujeres con poder de decisión; ese es el punto que de alguna manera más me atrae” al referirse al rol femenino en el mundo actual. Por supuesto, entendiéndolo a éste como el de los negocios a gran escala.

Lejos de estos círculos bastante más exclusivos, LID reseñó los padeceres de las empleadas que ahora emprenderán una lucha por la indemnización. Entre ellos, la encrucijada “de tener que elegir entre un descuento o una sanción o quedarnos con nuestros hijos cuando estaban enfermos”. En tanto, otras trabajadoras también atravesaron “situaciones de acoso, que si no hubiera sido por la organización que existía entre las trabajadoras y los trabajadores hubiera sido pasado por alto”.

Con haberes pagados por la mitad, embarazos vividos en medio del misterio por el horizonte laboral, las trabajadoras recordaron que “hasta los últimos días antes del cese de operaciones, pusimos el cuerpo para repatriar pasajeros”, por lo cual resumió que “el maltrato es muy grande”. Es sabido que en el capitalismo, las grandes diferencias se establecen, no a partir de quién produce, sino de quiénes se apropian de los beneficios una vez realizado el paso anterior. Un asunto más bien unisex.

NdR, 9 de febrero de 2021. 


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