#Destrucción
#PatrimonioArquitectónico #MiradorLaViña
Por: Federico
Pérez (*).
Este miércoles,
la expectativa en el gabinete de Titi Romero estará enfocada en un informe que
desnuda el absoluto descontrol estatal de las obras en construcción. El
documento puso contra las cuerdas, luego de hallar un sinnúmero de
irregularidades, a la obra “Mirador de La Viña”, a cargo de la firma Deessa, la
constructora Saltapor y el estudio A y T S.R.L. como proyectista y encargado de
la dirección técnica (Foto 6).
La última de
las empresas mencionadas designó como profesionales a cargo del proyecto y de
su realización -como de la dirección técnica- a Macarena Morillo y a su colega
de apellido Saha. La Comisión de Preservación Arquitectónico Urbanístico,
dependiente del Ministerio de Infraestructura provincial, tiene una comisión
directiva integrada por: Laura Saha, presidenta [matrícula profesional N° 475],
y a Macarena Morillo, coordinadora general [matrícula profesional N° 474] (Foto 5 y 6).
A su vez, una
homónima de la arquitecta Morillo, quien además se corresponde con el mismo
número de matrícula de la Coordinadora General de la COPAUPS, gestionó ante el
Ejecutivo capitalino diferentes trámites administrativos. Cabe indicar que NdR intentó contactar al órgano ad hoc asignado a la “preservación” del patrimonio
arquitectónico gaucho, pese a las risotadas de conocedores de esta
problemática, aunque sin éxito en dicho intento.
Solamente estas
controversias enumeradas hasta el tercer párrafo del presente artículo,
exigirían la inmediata intervención del área legal municipal, a los fines de
disponer las medidas pertinentes que se deberían adoptar. Si bien los
indicadores que algo raro pasa en los contornos de la mencionada iniciativa
inmobiliaria [Expediente N° 8573/18, permiso de demolición 092/19] exceden la
extensión razonable de la presente nota periodística.
Tareas de
remoción de escombros a las 2:30 de la madrugada, una ingeniera venezolana como
profesional encargada, operarios con acento foráneo y un evidente perjuicio al
patrimonio histórico, al parecer fueron constatados en una reciente inspección.
Esta tarea corrió por cuenta del funcionario a cargo de la supervisión de obras
privadas del CCM, Fernando Albarracín.
El solo arribo
de Albarracín le imprimió en las 48 horas posteriores un frenético ritmo de
trabajo al interior de calle San Juan 573. Al que sólo apaciguó la persistente
lluvia que sobrevino en esta capital este miércoles, el día previo y el lunes.
Clima desfavorable para estos trabajitos, presuntamente autorizados por la
COPAUPS, a través de su resolución N° 092/19.
Y una buena señal
para el tránsito en esta zona del microcentro, ya que la cuadrilla comandada
por la ingeniera proveniente del Maracaibo suele administrar sus propios
operativos, mediante cortes de calle, conos anaranjados de señalización para
vehículos y la mitad de esta arteria céntrica reservada para los camiones
asignados al traslado de los escombros.
Según el
prospecto distribuido entre inversores por Deessa, Saltapor y A y T, la
deposición arquitectónica que sucederá a esta vieja casona cederá paso a un
edificio de cuatro plantas adicionales. El mismo contará con dos locales comerciales, uno de
23 metros cuadrados, otro de 39 metros cuadrados; junto con dos departamentos
de uno y dos ambientes (79,26 metros cuadrados y 71,35, respectivamente).
Mientras que en el 1° Piso, se edificarán dos monoambientes y dos lofts, al
igual que en el 2°, 3° y 4° piso. Además, por supuesto, de una terraza con
piscina. Esta, sí, con vista al gran legado arquitectónico: la cúpula de la Iglesia
de La Viña.
(*) NdR, 6 de
enero de 2021.