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La consejera de
Sanidad de Aragón, Sira Repollés, reseñó que la semana que está cerrando fue “devastadora”
en cuanto a casos de COVID-19. Sin embargo, el gobierno de esta región española
mantendrá la apertura en bares y restaurantes, mientras que a partir de la
semana que viene prohibirá fumar en las terrazas.
Esta ciudad ibérica,
ubicada al nordeste del país, superó en días pasados la cantidad de 200 casos
por cada 100.000 habitantes y este sábado las autoridades de la comunidad
autónoma dudan si la capacidad hospitalaria será la adecuada para dar respuesta
sanitaria. “Esta semana ha sido devastadora”, confesó este sábado Repollés,
quien detalló que luego de las fiestas de fin de año –cuando se volvió a
permitir actividades como en momentos de normalidad- se multiplicaron los casos
de coronavirus.
La transmisión
del virus se disparó en un 50 % en los últimos siete días en esta región,
cercana a la frontera con Andorra. En total, se registraron 2.000 nuevos casos
en el lapso de la semana que este sábado está terminando.
El diario ABC
reseñó el crecimiento “espectacular” de la cantidad de casos positivos que se
dio en suelo aragonés. El periódico puntualizó que al día de hoy “la tasa
acumulada en 14 días ronda los 250 contagios por 100.000 habitantes”, en tanto
que “la progresión ha aumentado el ritmo de contagios” y se plasmará en un
salto en la velocidad de circulación viral en los próximos días.
Si bien los
reportes oficiales señalaron que la pasada Nochebuena marcó la presencia del
rebrote (el cuarto que se dio en Aragón), el cual no podrá evitarse. El
gobierno de esta comunidad autónoma solamente alcanzó a instar a la “responsabilidad”
ciudadana a fin de evitar una explosión de casos.
Pero 20 días
atrás, las autoridades de esta región redujeron las restricciones. Y ante la
evidencia del salto en las cifras epidemiológicas, el Ejecutivo anunció una
vuelta de tuerca a las medidas preventivas, las que no fueron acatadas en la
práctica por sus gobernados. Sin retomar la severidad de las semanas previas,
se privilegió la movilidad y la circulación de personas, durante la Navidad y
el Año Nuevo.
Entre estas,
habilitó a que reabran los locales gastronómicos, como los pubs, los bares de
tapeo y los restaurantes. Les permitió atención al público por una mayor
cantidad de horas y asintió que las terrazas de estos locales funcionen a su
máxima capacidad. Y pese a los resultados evidentes, Rebollés adelantó que
bares y restó únicamente se cerrarán en caso que la situación empeore aún más,
o bien en el caso que el gobierno no alcance a controlar el rebrote de
coronavirus en los días que vienen.
En teoría, el
gobierno aragonés firmó que se eleve al nivel 3 agravado de alerta, pero sólo
emitirá la prohibición de fumar en las terrazas la semana que viene y el cierre
a las 20 horas de todo establecimiento dedicado a actividades “no esenciales”. Hasta
que ello se concrete, permitirá que se mantengan abiertos los restaurantes y
bares, atendiendo hasta en un 30 % de su capacidad, un máximo de 4 comensales
por mesa y sin atención en las barras.
NdR, 2 de enero
de 2021.