# Política
#Comunicación #Déficit #Gestión
A una semana de
cumplirse el primer año de la gestión nacional, como igualmente de sus pares en
provincias y municipios, los escalones por remontar en materia de comunicación
están a la orden del día. Que haya asuntos que la comunicación en sí misma no
sea capaz de resolver, es una asignatura aparte. Lo importante es que en
relación a todo esto buceó la consultora Zuban Córdoba en su trabajo más
reciente.
De acuerdo a
este informe, son varios los especialistas en Comunicación Política que
mayormente coincidieron en la evaluación de este aspecto en cuanto a la gestión
de Alberto Fernández. Uno de los desafíos principales que restan para los
próximos tres años es llegar a todas las franjas de la ciudadanía que, en
teoría, debería estar demandando por mensajes específicos (Por ejemplo:
prevención, beneficios sociales, vacunación, etcétera) y éstos no les llegan o
les llegan con distorsiones.
Un dato
importante es que el envío de los mensajes por los canales usuales o formales,
como lo son los noticieros (audiovisuales) y los diarios online son los
elegidos por más del 50 % de los entrevistados. Aunque tampoco debe perderse de
vista que un 23,7 % se informa sobre los anuncios estatales a través de redes
sociales, en las que el riesgo está puesto en la “infoxicación” o en la “infodemia”
generadas por las noticias falsas.
Ante la
pregunta formulada por Zuban Córdoba: ¿”La comunicación de los planes y
programas del gobierno nacional llegaron a todas y todos quienes los
necesitaban”? La respuesta emergente fue que según parece, esto “es un punto a
mejorar”. Desde el punto de vista de los destinatarios de mensajes oficiales –el
ciudadano común- “la comunicación de la gestión Alberto Fernández fue improvisada
y desorganizada en este primer año de gestión”. En tanto que “una parte opinó
que la difusión de las acciones de su gobierno fue insuficiente”. Son los dos
grandes desafíos a superar.
La especialista
Alejandra Beresovsky detectó algunas fallas, al analizar la comunicación no
verbal y los detalles de las conferencias, que fueron los principales problemas
que tuvo el gobierno nacional”. En una ampliación del zoom el sondeo averiguó
las impresiones en cuanto a los temas que trata la publicidad oficial del
gobierno nacional, vista desde la opinión pública (entre las que la campaña
preventiva ante el coronavirus y las políticas sociales fueron las más
nombradas).
En este punto,
se registró una gran divisoria de aguas entre quienes opinan que la
comunicación del gobierno nacional en torno a las medidas de prevención de la Covid-19 fue suficiente y quienes opinan que fue
insuficiente.
El investigador
Mario Riorda caracterizó la construcción de los mensajes del oficialismo con el
título “Para los propios y un poquito menos”, en base a datos de la medición
más reciente hecha por Zuban Córdoba. El especialista centró su mirada en “la
ausencia de empatía de los argentinos hacia la comunicación que el gobierno emite”.
Al respecto,
Riorda explicó que “más allá de la crisis económica y de la pandemia, no
excluye esta percepción sobrecargada de un clima de vulnerabilidad, de
incertidumbre. De hecho, el sector que más ausente se siente es el de los
adultos mayores en cuanto a la comunicación del gobierno. Además, esto tiene
una significancia electoral muy profunda porque fue un sector que apoyó –en
términos proporcionales- mucho más a Juntos por el Cambio que al Frente de
Todos”.
En particular,
Riorda consideró que en función del eslogan “Argentina Unida” lo ideal hubiese
sido “representar una promesa de construirse en términos de mayoría; sin
embargo, el concepto de ´Argentina Unida´ es bien visto para la mitad –que preferentemente
votó al actual gobierno- y muy mal visto para la otra mitad”. Para el reputado
consultor en Comunicación Polícia, “de hecho, lo de ´Argentina Unida´ se torna
incoherente en términos aspiracionales cuando trabaja sobre la idea de un
puente entre las coaliciones, los espacios partidarios que confrontan, cuando
los liderazgos internos (Presidente y Vicepresidenta) no se ponen de acuerdo o
están en el proceso de una tensión explícita o implícita”.
Por otro lado,
una derivación adicional de esta ausencia de empatía en la comunicación “es la idea que no hay plan comunicacional.
Esto equivale a poner el foco sobre el rumbo político. Estudios anteriores de
la consultora Zuban Córdoba daban cuenta de la disconformidad del rumbo, la
trayectoria, que el país va llevando adelante, aunque ahora la mirada esté
posada claramente en la perspectiva comunicacional. El motivo es que la gestión
Fernández no entiende ni ve a la comunicación como sistema. De hecho, el
sistema es el propio presidente. Con todo lo bueno que tiene la concepción que
en tiempos de bonanza es más alto el consenso y con todo lo malo cuando el
disenso empieza a sumar con fuerza. La idea de desorganización e improvisación
es evidente”, concluyó Riorda.
NdR, 3 de
diciembre de 2020.