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F.P.
Los salteños
Sergio Leavy y Nora Giménez rubricaron el documento del bloque de senadores
nacionales del Frente de Todos, el cual este lunes se girará hacia Washington,
sede del Fondo Monetario Internacional. En una misiva dirigida a la titular del
organismo, Kristalina Georgieva, los representantes exigirán mayor holgura al
acuerdo para pago de deuda con el Estado argentino.
Los
parlamentarios plantearon que en relación a las “nuevas negociaciones iniciadas”
por la actual gestión”, exhortaron al directorio del FMI abstenerse “de exigir
o condicionar las políticas económicas de la Argentina para los próximos años”.
Mientras que en la cuestión de fondo en sí misma, lanzaron la propuesta que
incluiría “reconsideración de los intereses”, junto con un “período de espera
para comenzar los pagos anuales a partir del año 2025”.
Además, que
contemple un “plazo de amortización en varias décadas, de modo tal que las erogaciones anuales no tornen
insustentable la refinanciación de la deuda
e impacten negativamente en la economía argentina y en la vida de su sociedad”, indicaron en esta carta
firmada por el formoseño José M. Mayans, la mendocina Anabel Fernández Sagasti,
el neuquino Oscar I. J. Parrilli, el cordobés Carlos A. Caserio, la santafesina
María de los Ángeles Sacnun, el misionero Maurice F. Closs, la santiagueña
Claudia Ledesma, el puntano Adolfo Rodríguez Saá y el bonaerense Jorge Enrique
Taiana, entre otros integrantes del FdT en Cámara alta.
Los firmantes
acompañaron este exhorto, desarrollado en 32 ítems, con una reflexión del Papa
Francisco, según la cual resulta inadmisible “pretender que las deudas sean
pagadas con sacrificios insoportables”. En relación a la misión que arribó
desde Washington a nuestro país, territorio en el que continúa realizando un
trabajo de monitoreo de los números macro, los legisladores recordaron que
tales conciliábulos servirán “para superar el ´cancelado y descarrilado acuerdo
stand by 2018 (SBA)´”.
El estruendoso
fracaso de aquel acuerdo con el macrismo llevó a la necesidad de “acordar un nuevo Programa”. Por ello, los
senadores nacionales encuadraron como fundamental saber “qué es lo que
falló al momento de gestionarse los fondos que tan
irresponsablemente ese organismo le prestó
a la Argentina; cuáles fueron los cálculos que hicieron pensar a los técnicos,
funcionarios y directivos del FMI, que nuestro país podría obtener excedentes
externos suficientes como para afrontar los vencimientos que se previeron en ese entonces,
cuando en realidad resultaba claro desde
el inicio que los mismos serían de pago imposible,
como así lo manifestaron oportunamente analistas locales e internacionales”.
Otra señal que desoyó el FMI.
En este
contexto, resaltaron que ambas partes –Gestión macrista y su homóloga en el
organismo internacional- igual incurrieron en tales errores. Por lo cual “asumir
la responsabilidad de cada parte es esencial para que la negociación que
próximamente se inicie resulte
transparente, efectiva, de buena fe y sobre todo; para que los resultados que surjan de la misma
contemplen la proporcionalidad de la
responsabilidad compartida en el rápido, desproporcionado e inútil
endeudamiento con ese organismo al que llegó
nuestro país”.
De todas
maneras, habrá que tener en cuenta que aquel fracaso pretérito tuvo como efecto
que la actual gestión, a cargo de Alberto Fernández, se hiciera cargo “de una
realidad económica francamente difícil, derivada del elevado y desproporcionado nivel de deuda en que la
anterior gestión embarcó a la Argentina
con la coparticipación de ese organismo, es de esperar que el Fondo adopte una
actitud equivalente”.
En dicho
escenario, los parlamentarios recordaron que el Artículo VI del Estatuto del
FMI, indica que “salvo en el caso previsto en la Sección 2 de este Artículo, ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una
salida considerable o continua de
capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control
para evitar que los recursos generales del
Fondo se destinen a tal fin4. Si después de haber sido requerido a ese
efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo
podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo”.
Aunque, al
final de la gestión macrista dichos envíos millonarios “en lugar de engrosar las
reservas internacionales del BCRA, se dirigieron a financiar la fuga de capitales mediante el aumento en la
formación de activos externos”. En tal caso, citaron un reciente informe del
Banco Central que dio cuenta que del desembolso por u$s 44,5 millones que envió
el FMI a la Argentina entre mayo de 2018 y octubre de 2019, se abasteció “una
fuga de capitales del sector privado, que alcanzó los USD 45,1 mil millones”.
Ejemplo que más
allá de lo aleatorio, motivó a los Senadores a pedir al FMI detalles sobre “cuáles
fueron las medidas de control que el
Fondo solicitó a la Argentina en ese contexto, ya que, a nuestro entender, ello
no sólo no ocurrió sino que, además, ese organismo continuó con los desembolsos
sin considerar esta situación; a pesar
de que era informado diariamente por las autoridades argentinas de ese entonces, sobre la evolución
de las principales variables económicas, fiscales, financieras, bancarias y
cambiarias”.
NdR, 15 de
noviembre de 2020.