El retroceso del obligado

Desde la zurda gaucha sumaron objeciones al decreto provincial que impone obligatoriedad para el uso del barbijo. Pague o vaya en cana no debería ser la opción, cuestionaron desde el sector de dirigentes. Además, recordaron que el apéndice de la discordia no es eficaz para prevenir el contagio de COVID-19.
Hace 6 años INCOGNITA SEMANAL

La dirigenta del Frente de Izquierda, Cristina Foffani, criticó al Ejecutivo provincial por la imposición de “la obligatoriedad del uso del barbijo, bajo la amenaza de cárcel o multa, a pesar de su reconocida baja eficacia en la prevención del coronavirus”. La representante capitalina cuestionó este fin de semana el carácter imperativo de esta norma provincial que comenzará a tener vigencia desde el lunes próximo.

La ex concejal señaló que "Sáenz no está poniendo un solo peso de la provincia frente a la brutal crisis que estamos atravesando, no ha designado un solo médico ni un enfermero nuevo, desde el principio de esta crisis, a pesar del enorme déficit del sistema de Salud, reconocido por la propia Ministra del área”.

La argumentación expuesta por Foffani se amparó en la visión de especialistas en infectología, quienes advirtieron que las mascarillas o barbijos no resultan efectivos. De acuerdo a los investigadores, estos implementos se humedecen rápidamente con la respiración, lo que incrementaría el peligro de contagio.

Además, la dirigencia del Partido Obrero expuso la contradicción que los partidarios del uso obligatorio de barbijos son los que preparan la salida de la cuarentena, en respuesta a la presión de los empresarios. En tanto, que el no uso de esta protección funcionaría como la excusa ideal para responsabilizar a la población si la contagiosidad produce un salto.

Por el contrario, Foffani recordó que el PO viene exigiendo que para la continuidad de la cuarentena, el gobierno garantice alimentos y elementos como alcohol, alcohol en gel, lavandina, jabón a todas las familias desocupadas y cuentapropistas que hoy no cuentan con ingresos para alimentar a sus hijos. Además, si pretende que la población use barbijos, debe repartirlos masiva y gratuitamente entre los más empobrecidos. La distribución masiva y gratuita de barbijos contribuye que no se consuman los pocos que hay en el mercado local, que deben estar reservados al uso exclusivo del personal de salud.

Esta propuesta fue ratificada en la reunión que a mitad de semana mantuvo Foffani con la ministra de Desarrollo Social, Verónica Figueroa, junto con organizaciones sociales, convocadas para debatir la asistencia a los merenderos y comedores a las que estas organizaciones asisten. Por otra parte, a nivel nacional, el PO reclama un subsidio para los desocupados de $30.000, que este jueves, la Mesa Nacional del Polo Obrero, presentase como exigencia al Ministro Daniel Arroyo.

NdR, 10 de abril de 2020. 


Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.
Leer Versión Completa

Más Noticias