Cada vez que respires

La construcción de un aparato para asistencia respiratoria mecánica de enfermos por coronavirus está cerca de alumbrar. El proyecto, denominado IAN, fue diseñado por ingenieros barilochenses y está pensado para personas con un cuadro grave por el COVID19. Queda un suspiro para que este dispositivo esté al servicio de la medicina.
Hace 6 años SOCIEDAD

Mediante el uso de impresoras 3D y elementos afines, un grupo de ingenieros que se desempeñan en la ciudad de Bariloche está a punto de producir el Insuflador Automático Nacional. Este respirador para casos de afección avanzados por coronavirus tiene como portavoz al ingeniero electricista Juan Cruz López Valiente, en un grupo de profesionales que está dando pasos en tal sentido.

El proyecto nación desde el grupo Coronavirus Makers, una iniciativa global que busca dotar de dispositivos a los centros de salud, utilizando impresoras 3D y otros elementos, y que “pueden ser construidos por cualquier hobbista sin ánimo de lucro”, resumió este lunes el portal Bariloche 2.000.

En el caso del IAN, nació a partir de bocetos que se fueron intercambiando por Whatsapp y expone el aporte técnico de cada una de las diferentes especialidades enfocadas en lograr este avance que está cerca de presentar el prototipo. La demanda por un respirador hizo que un familiar creara una publicación que en tan solo 24 horas alcanzó a unas 60.000 personas.

Entonces, las respuestas llegaron de la mano de ofrecimientos de materiales, ideas y hasta consejos de médicos que les ayudaron a comprender los alcances de la enfermedad y los requerimientos que tendrían en una sala de internación. El aparato en cuestión acciona a través de un dispositivo que permite abrir y cerrar el respirador manual, por lo que un terapista apenas si tendría como misión regular la frecuencia de acuerdo al paciente.

Justamente, el grupo que participa del IAN tuvo como principal obstáculo el manejo de la velocidad, dado que los motores que habitualmente se consiguen en el mercado sobrepasa las revoluciones planificadas para este respirador. Lo que fue resuelto mediante el armado de un variador que provea de “un código informático que tendrá como destino una placa de hardware libre Arduino capaz de controlar ese detalle”.

El portal de esta ciudad rionegrina especificó que la meta del grupo de especialistas involucrados en el IAN es que sea fácilmente replicable, por ello mismo pondrán online el código y los bocetos del proyecto para que cualquiera pueda bajarlo. Esto fue lo que acordaron los ingenieros y arquitectos –junto a Valiente- como  Alejandro Madeo, Adrián Madeo, José Ceraldi, Juan José Rivas, Marcos Sarracino, Pablo Ferreira, Juan Manuel Muñoz y Rodrigo Galván.

Valiente aclaró que el IAN no es un respirador automático que puede estar conectado durante meses, sino más bien fue pensado como un instrumento de urgencia “para salir del paso” y ofrecer una oportunidad a la espera de poder utilizar uno de los respiradores del hospital. Incluso, esta “tormenta de ideas” que permitió avanzar en esta iniciativa se hizo respetando la cuarentena, mediante aportes intercambiados mediante sistemas de mensajería y por correo electrónico.

Con elementos como placas MDF, un ambu y un motor de heladera, detalló este lunes Valiente lograron darle la cadencia al IAN, tras notar que “los pulmones lo único que hacen es abrirse y cerrarse con frecuencia fija. Lo que veíamos era eso, cuántas veces tiene que respirar por minuto”. En estos momentos, el armado del prototipo espera por el arribo de una pieza faltante y de ahí en más, con algunos trackings podría ver la luz en breve.

Valiente fue uno de los profesionales que, casi de inmediato, a la propuesta lanzada por  Alejandro Madeo y con aportes de otros colegas idearon este dispositivo que pronto podría estar en funcionamiento y a la vez graficaría una contribución a los tratamientos médicos de enfermedades respiratorias.

NdR, 23 de marzo de 2020.


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