
La ontología del hambre

La ontología del hambre ha concitado la atención de diversas figuras que, por acá y más allá, plantearon pareceres y posicionamientos frente a los temas de coyuntura. La muerte por desnutrición de 3 pibes de la comunidad wichi, en el norte salteño, fue el disparador en cuanto a la actual diversificación de corrientes de opinión pública. Y posicionamiento de dirigentes.
Más cerca de la ontogénesis del hambre, el dirigente barrial Juan Marino consideró este lunes que los tres casos fatales por desnutrición en nuestra provincia “duelen mucho”, y por la celeridad en asistir a esta comunidad saludó “la rápida respuesta del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, que viajó inmediatamente y se puso a disposición para asistir a la comunidad”.
En tanto, por Salta la cuestión en torno a este complejo debate no deja de quitarle aristas varias al debate por el hambre. Aunque, más que esta condición poliédrica, lo que más evidente se hacen son los cambios de escuadra o amagues de hacerlo. 
Un caso es el del senador nacional, Sergio Leavy, quien apuntó contra los últimos cuatro años de la gestión de Juan Manuel Urtubey por haber agudizado esta situación socioeconómica. Y si bien puede tener parte de certeza al apuntar hacia una administración que hizo la plancha a lo largo de los últimos 8 de los 12 años en que gestionó el Ejecutivo provincial, el centro de la crítica se encuentra dado en disparar sobre la continuidad representada por la gestión Sáenz, en relación a su predecesora.
Con la muletilla irónica sobre la belleza de nuestra provincia, Leavy tomó esto como punto de partida a su diatriba por “los últimos cuatro años (en que) ha registrado los peores indicadores sociales de hambre, desnutrición, pobreza, desocupación, violencia, femicidios y desigualdad por arriba de la media nacional”.
Es cierto, el ex candidato a Gobernador que fuera derrotado hace dos meses por Sáenz igualmente entroncó estos indicadores negativos con la concentración económica ocurrida en Salta, durante las últimas dos décadas y media. Referencia en la cual, tal vez, Leavy olvidó mencionar otra gestión que a lo largo de 12 extensos años repartió las migajas de lo recaudado entre gran parte de los salteños, mientras que los billetes grandes fueron a corporaciones amigas o propias. Una reseña del romerismo, sector que ahora intenta aparecer con nuevos bríos.
También desde el norte provincial, el galeno José Fernández, gerente del Hospital Perón (Tartagal) cuestionó la desatención de las comunidades originarias. En cambio, el médico norteño cargó esta cuenta sobre la gestión Sáenz y la contrapuso a los últimos tiempos de la administración Urtubey (de la cual proviene y además adeuda una explicación por una estafa al centro de salud que dirige, sucedida a fin de año). Según su añoranza, un punto en contra fue la suspensión del “operativo refuerzo estival”, cuyo encargado era el ex Secretario de Salud, Francisco Marinaro Rodó.
De acuerdo a la consideración de Fernández, la profundización en la ola de inanición en esta región expuso al desnudo el fallido Plan Belgrano, una inversión por u$s 13.5000 millones que había prometido el macrismo en infraestructura y desarrollo productivo ¿Qué opinará el buen Fernández sobre otra invención al estilo del PB como lo es lo de los centros CONIN?
 
NdeR, 13 de enero de 2020. 
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