El trabajador sin posibilidad de ayudar

No por repetida se convierte en cierta la presunción que los trabajadores en actividad acuden para ayudar financieramente a parientes ancianos empobrecidos. El delivery de retroceso en el poder adquisitivo abarca tanto a los asalariados como a jubilados y pensionados. Un paneo sobre este resecado general en el poder de compra de los ingresos.
Hace 2 años Economía


#CalamidadDifundida

La figura del hijo auxiliando financieramente al progenitor jubilado o pensionado es una de las especies en extinción en el paisaje de retroceso económico, el cual en suelo criollo va para cumplir una década. Si bien se agudizó a partir de diciembre con la megadevaluación dispuesta por el ministro Caputo, catapultada a 118%, que hundió peor los haberes de trabajadores registrados y los dejó casi sin chances de auxilio parental a la tercera edad parental.  

Al inaugurarse el experimento financiero mileidista, en diciembre pasado, los salarios -formales e informales- cayeron 13,2 %, según datos del INDEC. En tanto, el derrumbe en el poder adquisitivo continuó en enero para esta franja social con una estimación de inflación de 21,9 % del Relevamiento de Expectativas Macroeconómicas que toma como parámetro el Banco Central. Mucho peor le fue a jubilados y pensionados, en base a lo cual articulamos el vaticinio del párrafo anterior.

La actualización por la Ley de Movilidad Previsional probablemente disponga para el mes próximo una suba del 30 % en jubilaciones y pensiones, pero en un escenario en el cual la trepada de la inflación alcanzará alrededor de un 80 % en el lapso Diciembre, Enero y Febrero. Y no es que estos haberes hayan sido un canto al bienestar y menos a la prosperidad, durante los gobiernos del macrismo y del Frente de Todos, aunque el tijeretazo del mileidismo resultó devastador en comparación.

Durante los 6 últimos años, a los sueldos de los trabajadores formales e informales les resultaron adversos. Es decir, la retribución pagada en este período les obligó a resignar poder de compra por los aumentos de precios en bienes y servicios, debido a la elevada inflación combinada con el rezago en la actualización de su remuneración. En porcentajes, los haberes promedio redujeron un 36,6 % su poder adquisitivo.

A todo esto se le adicionó una señal todavía más preocupante: la no convocatoria gubernamental -debió haberse realizado en enero pasado- al Consejo del Salario Mínimo, tampoco a la Comisión de Trabajo de Casas Particulares. Mientras, la caída del poder de compra en los segmentos con menores ingresos será “superior”, de acuerdo a un estudio citado por el periodista Ismael Bermúdez en Clarín de la consultora ACM.

De acuerdo a este informe, en razón que “la inflación en alimentos, uno de los principales componentes en el gasto de consumo, en especial de los trabajadores de menores salarios”, así permite inferir. Y está de más precisar que gran parte de los jubilados y pensionados se circunscribe a este nivel -bajo- de ingresos, si se tiene en cuenta que la nueva canasta de pobreza del INDEC oscilará en $ 500.000 mensuales. 

Crédito fotográfico: Trade & Retail.

NdR, 10 de febrero de 2024.

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