
Como si fuera mentiroso y nudista

#VirusSavoyAEscondidas
F.P.
Desde la canción “Sin disfraz”, del grupo Virus, hasta esta misma entonada por el actor Alberto Olmedo, pasando por la rosca centrípeta que por estas horas dinamiza el mileidismo. Todo sucede en el Hotel Savoy, ubicado a pocos metros del Parlamento nacional cuyos inquilinos teóricamente se encuentran abocados al estudio y debate de la Ley Ómnibus y el mega DNU 70. 
En la víspera, el sindicalista Héctor Daer se quejó sobre la invitación al plenario de comisiones en Diputados, pero en un escenario con muchas bancas desocupadas ya que sus anfitriones habían decidido ir a pura negociación al Savoy. “Como si fuera/mentiroso y nudista/en taxi boy/hotel Savoy/y bailamos”, entonaba 38 años atrás Federico Moura con el grupo Virus y luego desde la televisión el Negro Olmedo.
El sitio dedicado a visitantes es el mismo,  a lo que se suma la atención sobre el apellido Olmedo. No por cierto el de “No toca botón”, sino el que lleva el empresario sojero y olivícola Alfredo O al control de una troika de bancas en Cámara baja, quienes en lo que va mantuvieron disciplina espartana en cuanto a línea de conducta afín al oficialismo.
En tanto, el desdibujado pejotismo gaucho solamente alcanzó a emitir en la semana un pronunciamiento de una vaguedad inconmensurable acerca de lo que deberían hacer los diputados nacionales. Se entiende: nadie en la sede de calle Zuviría al 900 puede hacer nombres, dado que no hay certezas en relación a los parlamentarios contabilizados como propios (Outes, Vega y Caletti) y el único halo peruquiano remite a Emiliano Estrada, quien se mantiene cercano al kirchnerismo.
La atención puesta en uno y otro grupo, al igual que en el edificio situado en avenida Callao [NdR: Ver artículo] se sostendrá en lo que queda de la semana. El oficialismo amagó con citar a sesión extraordinaria el próximo sábado, aunque en paralelo baraja alternativas tales como emitir dictamen el próximo martes y sesionar dos días después. 
Mientras en vuelo a lo Ícaro, el presidente Javier Milei dilapida cartuchos frente al establishment global en materia de negocios, llevando al extremo un histrionismo que lo sitúa entre la devoción y la desesperación. Lejos de desvelar al reducido núcleo empresarial que lo sostiene, la admisión del mandatario que no tiene Plan B alienta a quienes sí cuentan con dicha alternativa, lo que explica miradas cariñosas a la hoy ocasional reemplazante -Victoria Villarruel- en Balcarce 50. 
No resulta secreto lo refractaria que se mostró la primera fila y la segunda en Davos, luego de escuchar la sucesión de ampulosas excentricidades en las que incurrió el mandatario criollo en su homilía de miércoles. A muchos de los ejecutivos de fondos de inversión y bancas oficiales globales no les debe haber quedado claro si, con Milei, estaban frente a una parodia a banqueros, economistas y dirigentes globales o bien ante un heraldo dispuesto a pronunciar lo que muchos sólo dicen en privado. 
En particular, el cuestionamiento formulado por el mandatario argentino al feminismo y sus efectos en los organigramas de entidades públicas internacionales, nacionales y provinciales. Una de ellas, el FMI, cuenta con un staff liderado por Kristalina Georgieva, Gita Gopinath y Julie Kozack, entre otras féminas con quienes la misión argentina aún debe negociar un respirador financiero artificial. Y debe estar extremadamente helado el viento en este cantón suizo como para internar orinar en contra de sus soplidos.
La falta de un rumbo preciso en el Ejecutivo nacional es lo que proyecta una impresión de acciones desarticuladas, si se las compara con las negociaciones a ritmo y precisión de relojería (suiza) dadas en el Legislativo nacional. O mejor dicho, en cercanías del Congreso, en los salones del Savoy que tanto legaron a la cultura pop como a la política nacional. 
En mayo de 2007, los salones del Hotel situado sobre avenida Callao albergaron la cumbre del radicalismo transversal de cuya reunión salió la nominación a Julio Cobos, a modo de ofrenda al “superar la grieta” de aquel año. Lo que implicaría ulterior binomio, junto a Cristina Fernández de Kirchner, más posterior defección, alegato sojero y ostracismo posterior.
Muchísimo tiempo antes, un siglo y 10 años atrás, serviría de escenografía a Lisandro De la Torre para lanzar el Partido Demócrata Progresista (hasta cierto punto antecesor del socialismo santafesino) en 1914. Y medio siglo después, alojaría a Eva Duarte por unas pocas semanas hasta su traslado a un departamento en calle Posadas, junto a Juan D. Perón.
Como ya se indicó desde NdR, hasta que a fines de 1985 -en plena fiebre por el rock nacional- Virus lanzase “Sin disfraz” con letra de Federico Moura y Roberto Jacoby, simple adelanto de su muy exitoso disco “Locura”. Con aquella inolvidable entonación para una letra que decía: “como si fuera/mentiroso y nudista/en taxi boy/hotel Savoy y bailamos”. La que tranquilamente podría volver a entonarse en estos días de altísima rosca y destino a la expectativa sobre la cara de la cuasimoneda. 
NdR, 18 de enero de 2024.    
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