
Curso veloz para ser un infumable

# Hablar en todo momento en primera persona del singular.
# Usar cinturones blancos, con cuentaganados, y carecer de propiedades rurales.
# Dictar cátedra sobre temas variadísimos, sin el nivel de conocimiento indispensable.
# Someter a los amigos a degustaciones de líquidos intomables, con la excusa de ser fabricante de cerveza artesanal.
# Ser usuario de yerbita achispante y, sólo por eso, asumirse de izquierda.
# Impostar la voz, aún cuando se está propalando una estupidez intergaláctica.
# Monitorear el horario en que un contacto se conecta a Whatsapp.
# Alardear sobre los progresos en el gimnasio ante las amistades.
# Repetir como propias las perogrulladas con las que machaca TN.
# Robar cámara en cuanta selfie anda dando vueltas por redes sociales.
# Hablar a los gritos en fondas y restaurantes, o bien a subalternos, para demostrar a terceros que se está al mando.  
# Estimar que la sociedad aguarda sus pronunciamientos acerca de cuestiones varias, las que van desde guerra comercial EEUU-China hasta el campeonato de pelota vasca.
# Escandalizarse cuando algún interlocutor desconoce nombres o biografías de participantes del programa de canal 13 que premia a los bailarines más diestros.
# Bajar línea, por más obtusa que ésta sea, respecto a cómo ejercer el periodismo político y mantenerse esquivo a la lectura más elemental.
# Representar a más de 4 entidades civiles. 
NdeR, 30 de diciembre de 2019.   
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