
El pacman electoral porteño

#Novengasconundiatrece
F.P.
El torrente de irregularidades podrá desalentar a una gran porción de los dos palos y medio de electores porteños, sin embargo ello no afectará los festejos por los números salidos de las pantallas en la tarde del 13 de agosto. Candidatos que incumplen las prerrogativas legales, sumado a un sistema de sufragio que gatilla más dudas que cualquier acuerdo (firmado o por rubricar) con el FMI adornan el mapa electoral metropolitano. 
A todo lo anterior se le adiciona el nivel de debate cercano a la indigencia intelectual, casi equivalente al del escenario político gaucho, como a la votación pluri metodológica: voto electrónico y voto en papel. Desde la superestructura dirigencial, en cambio, arriban a esta cita con la pretensión que los números de los sondeos se parezcan a los de los monitores. La sociología, la consultoría, la voluntad cívica y el asesoramiento político podrán ir camino a la papelera de reciclaje, pero que nada de esto interrumpa el revoloteo de las serpentinas.
El citado mapa de pauperización política progresa en paralelo a la cascada hacia la cual enfila un 75 % de la paisanada, en el porrazo preanunciado por la degradación de ingresos y los indicadores macroeconómicos por venir. Variable mencionada al sólo efecto de ser evaluada al fulgor de lo que podría interesar esta engañifa sufragatoria, vista desde la perspectiva de alguienes con padecimientos cotidianos más palpables. Es decir, muy poco teniendo en cuenta el bolsillo deshilachado.  
La venia judicial a una postulación proveniente de un distrito vecino ya es, de por sí, un timado inconcebible para la ciudadanía. Pero a su vez proporciona el envión para el siguiente, con el electrovoto, cuyas objeciones de partidos políticos sólo merecieron estruendosas risotadas como toda respuesta.    
De nada sirvieron las advertencias sobre el posible peligro que el sistema de Boleta Única Electrónica constituye para la expresión cívica, la democracia y los partidos políticos. Un combo de objeciones planteado ante la justicia por la fundación Vía Libre, presidida por la socióloga Beatríz Busaniche.
El recurso de amparo solicitado por esta ONG alertó que los comicios en la Ciudad de Buenos Aires claramente no proveen “las garantías suficientes para el cabal cumplimiento de los derechos en juego”. Dada la posibilidad cierta que  las maquinitas de la empresa Magic Software Argentina resulten blanco de algún “ataque físico” o bien “de una modificación remota de la información del chip donde se imprime el voto”.
Un escenario hipotético en el que cabría pensar lo que la división informática del Grupo Wagner -más conocido por su accionar bélico- podría realizar en un sistema más vulnerable que la defensa brasileña en el 1-7 contra la selección alemana, en 2014. Tal como quedó demostrado y acá se publicó [NdR: Ver artículo] en los reciente comicios provinciales salteños.
Las carcajadas en el macrismo porteño se explican porque el recurso de amparo fue a dar al Tribunal Electoral de la Ciudad de Buenos Aires. Y podría escalar hasta el Tribunal Superior de Justicia local, presidido por el juez Luis Lozano, un tifossi del voto electrónico que hasta llegó a fundamentar a favor del sistema cuando el macrismo lo introdujo en comisiones del Congreso nacional, en 2016. 
Eso fue un año después de los escandalosos comicios 2015, de los que el hoy nuevamente aspirante a la Intendencia de Ciudad de Buenos Aires, Martin Lousteau, denunció un mega hackeo a las máquinas de MSA (corroborados en un peritaje de la Policía Metropolitana al determinar que los intrusos pudieron crear establecimientos, presidentes de mesa, votantes y todo lo que se les antojase). El no corroborar esa trampa en una presentación judicial le valió luego el nombramiento como Embajador en EEUU. 
Ocho años más tarde, la “preocupación” por la BUE (cuya sigla misma connota desgano) aterrizó hasta en las filas de Jorge Macri, aunque en estricto off the reccord luego de ser trasplantado desde la intendencia de Vicente López. Al igual que Lisandro Teskiewicz, apoderado del PJ distrital, los mileidistas porteños y los apoderados del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. 
Desde el oficialismo metropolitano quizás no ayudó a despejar estas incógnitas el que dicha tarea le fuese encomendada a Federico Fahey Duarte, director del Instituto de Gestión Electoral. Al titular del órgano le fue robada, antes de una de las audiencias explicativas del voto electrónico, su computadora personal con todos los datos acerca de la empresa MSA y la planificación del acto electoral. En otro de los centenares de hechos que la justicia intenta determinar. 
Uno de los participantes de esas audiencias fue el programador Andrés Snitcofsky, quien advirtió que “estamos ante una privatización de las elecciones”. Con ello, el especialista se refiere a que cada sufragio se transmite hasta la sede de MSA en Villa del Parque, antes de su retransmisión hasta el Tribunal Electoral porteño. 
Medio centenar de preguntas quedaron sin responder en las audiencias, en teoría, convocadas para despejar todos los interrogantes. Desde el código utilizado por MSA, su disponibilidad, resguardos para la seguridad informática y componentes desarrollados por terceras personas y/o empresas. En esta dirección, lo que pueda salir de las máquinas el segundo domingo de agosto será una incógnita para todos los partidos políticos. Excepto para el larretismo.
NdR, 22 de julio de 2023.
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